La gente y no el gerente, señor Corozo

6 de Diciembre, 2018
6 Dic 2018
6 de Diciembre, 2018 - 00h01
6 Dic 2018

Las reformas que la comisión que preside el asambleísta Corozo ejecuta a la Ley Orgánica de Comunicación, LOC, no tienen un norte definido. Al menos un norte diferente a la posición de romper con todo lo que suene o huela a correísmo, no hay en el panorama.

Digo, ¿se han pensado estos cambios en función del beneficio social de las audiencias y de los consumidores de los medios de información? ¿O son el resultado de la vendetta pública con el anterior Gobierno y la reivindicación de la comunicación como un negocio?

Las dos últimas decisiones son suficientes para evidenciar que los cambios sugeridos no han sido abordados con análisis profundos y responsables con el beneficio común: la primera fue la eliminación del artículo 42 de dicha ley que en su esencia dice: “Todas las personas ejercerán libremente los derechos a la comunicación reconocidos en la Constitución y esta Ley a través de cualquier medio de comunicación social. Las actividades periodísticas de carácter permanente realizadas en los medios de comunicación, en cualquier nivel o cargo, deberán ser desempeñadas por profesionales en periodismo o comunicación, con excepción de las personas que tienen espacios de opinión, y profesionales o expertos de otras ramas que mantienen programas o columnas especializadas”.

Este anuncio agitó el ya convulsionado avispero de la política pública de este país: gremios, asociaciones, universidades, estudiantes y muchos de quienes están convencidos de que la Universidad es una validadora de conocimientos técnicos, científicos y humanísticos protestaron con firmeza y obligaron a recular a la comisión de Corozo.

Es inevitable mirar a este artículo como indispensable para garantizar otro tipo de beneficios especialmente en materia de reivindicación laboral, y que están en la misma LOC: el sueldo del periodista profesional. El hecho de pretender liberar de la obligatoriedad de estudios de tercer nivel para quienes ejerzan el periodismo era también liberar a la empresa de su obligación de cumplir con los derechos y beneficios alcanzados para una clase trabajadora que en otros tiempos estaba denigrada.

Contar con periodistas formados en el rigor de la academia, como es en la generalidad de las profesiones ofertadas por las universidades ecuatorianas, es también una forma de garantizar el acceso a la información como derecho constitucional del ciudadano.

Y aunque esa pretensión haya sido olvidada, otra perla más ha sido lanzada por la comisión presidida por el señor Corozo: borrar de la ley los artículos relacionados con las normas deontológicas.

La deontología “es una rama de la ética cuyo propósito es establecer los deberes y obligaciones que tienen que asumir quienes ejercen una profesión”. Y el argumento para eliminar de un plumazo todo este compendio de procedimientos éticos fue que “…había que eliminar los parámetros sobre los cuales el correísmo censuraba a la prensa y a los periodistas”. No fue velar por los derechos del ciudadano sobre el respeto a la presunción de inocencia o la diferenciación entre material informativo y el publicitario. No, la motivación fue Correa y el correísmo.

La revisión de la LOC debe mantener el objetivo de promover una comunicación oportuna y justa para la gente, no el beneficio para el gerente. Eliminar el contenido punitivo y persecutorio atribuidos a la ley no se logra borrando todo, de un plumazo, sino legislado en favor del beneficio colectivo. (O)

La gente y no el gerente, señor Corozo
La gente y no el gerente, señor Corozo
2018-12-06T00:01:08-05:00
El Universo

Te recomendamos