Recuperemos la sensatez, la ecuanimidad, el sentido común. Con este lema la sociedad civil catalana salió el domingo 8 de octubre a manifestarse pacíficamente en las calles de Barcelona; cientos de miles de catalanes hicieron oír su voz y escucharon a un peruano recordarles su lugar en el mundo y en la historia. La mayoría silenciosa recuperó las calles en defensa de la libertad y la democracia, lo que me hace abrigar algo de esperanza en estos tiempos confusos en los que ideas disparatadas hacen carrera, estupideces bajo falsos ropajes de modernidad.
También nosotros necesitamos recuperar la sensatez. Al igual que en Cataluña, hemos vivido una década en la que se ha torcido el Estado de derecho; allá igual que acá, hemos vivido del adoctrinamiento; tanto aquí como allá hemos visto que una minoría, significante sin duda, se ha tomado el nombre y la representación de todos. En Cataluña, como en Ecuador, la manipulación de las reglas ha permitido que con menos de la mitad de los votos se obtenga la mayoría de la representación; ahí y aquí hemos vivido un Estado de propaganda que ha repetido miles de veces falsedades para crear un imaginario distorsionado; ellos y nosotros hemos caído en la fractura social, en el enfrentamiento y confrontación entre hermanos. Aquí y allá el que piense diferente ha sido señalado, culpado y acosado. Catalanes y ecuatorianos vivimos las consecuencias del uso del poder para fines corruptos, con los Puyol y sus adláteres del 3% allá y Correa, sus secuaces y el robo del país acá. Podría seguir.
En Cataluña la sociedad civil silenciosa o más bien silenciada, finalmente reacciona y sale a las calles para hacer oír su voz; acá tímidamente y entre dudas, tratamos de hacer lo propio y nos preparamos a una consulta popular. El presidente Moreno busca en la ciudadanía los apoyos que necesita para sobrevivir al cerco y el acoso. La consulta es un primer paso necesario, mas no suficiente, para desenredar la madeja de la década desperdiciada. Desde la sensatez habrá que apoyar esa consulta, pero que el presidente sepa que no es un cheque en blanco. Desmontar el entramado que armó “el proyecto” acá y el “procés” allá no será fácil. Que hablen las urnas será importante aquí y allá; es hora de que la sensatez se haga contar no solo en las calles sino también en los votos, bajo reglas claras legales y legítimas.
La sociedad civil catalana ha hablado; la ecuatoriana todavía desconfía y con razón después de tanta persecución, acoso y señalamiento. Señor presidente: su estrategia política pasa por legitimarse con el apoyo ciudadano; pero si quiere nuestro apoyo, comience por retirar las espadas de Damocles que Correa puso sobre nuestras cabezas. Derogue el decreto 16, que pone dogales a la sociedad civil para organizarse; denos esa señal. A partir de allí podremos conversar y tal vez, con sensatez, pensar en un proyecto común, que comienza por las necesarias reformas a la Constitución, pasa por efectivamente garantizar la libertad de pensamiento y su expresión, por asegurar la efectiva independencia de la justicia para ponerle un pare a la corrupción tan extendida que ha tenido muchos, muchos actores, cómplices y encubridores en muchísimos casos, muchos más que los ahora emblemáticos. Estas son las señas mínimas de la recuperación de la sensatez. (O)
Señor presidente: su estrategia política pasa por legitimarse con el apoyo ciudadano; pero si quiere nuestro apoyo, comience por retirar las espadas de Damocles que Correa puso sobre nuestras cabezas. Derogue el decreto 16, que pone dogales a la sociedad civil para organizarse.










