En menos de siete días tres funcionarios del Servicio Nacional de Atención a Personas Privadas de Libertad (SNAI) han sido víctimas de ataque de sicarios cuando abandonaban la Penitenciaría del Litoral, luego de su jornada laboral.

Uno de los trabajadores murió, los otros dos resultaron ilesos y un hombre (víctima colateral) fue herido de bala en medio del último atentado, ocurrido este miércoles, 12 de enero.

Todo esto ocurre en medio de una reestructuración que se hace en la institución que hace dos días anunció que más de 700 reos que cumplieron su sentencia o accedieron a beneficios penitenciarios han sido liberados. Esto como medida para reducir el hacinamiento en los centros de privación de libertad a nivel nacional, donde el año pasado se registraron más de 350 asesinatos por la lucha entre bandas.

Y son precisamente estas bandas las que presume la Policía que podrían estar tras los ataques que han recibido los funcionarios.

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El 5 de enero de 2022, el coordinador de audiencias del CPL Guayas n.º 2 (Penitenciaría), Cristian Llerena Nicola, fue asesinado al estilo sicariato en la vía a Daule.

Llerena tenía 28 años y fue acribillado cuando iba en una motocicleta con su padre, que lo acababa de recoger de la cárcel, a las 17:00.

Iba como pasajero cuando lo atacaron violentamente. Le dispararon por la espalda. Fueron ocho los tiros que le dieron.

Cristian Llerena, funcionario del SNAI, fue asesinado este miércoles 5 de enero en la vía a Daule. Sicarios en moto le dieron 8 tiros en la espalda. Foto: cortesía

Los asesinos de Llerena iban también en una moto y alcanzaron al padre de la víctima cuando este se detuvo en un semáforo en el sector del Parque Empresarial California (PECA). Un hombre fue detenido.

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Un semana después, otro ataque a bala se dio en el mismo punto de la vía a Daule. La tarde de este miércoles 12 dos carros fueron baleados en el paso a desnivel ubicado a pocos metros de (PECA).

En uno de los vehículos iba Lorena Calderón, la directora de la cárcel de mujeres, acompañada de dos hombres, y en el otro automóvil un funcionario de la SNAI que no ha sido identificado.

Ambos carros resultaron con orificios de bala y aunque los funcionarios salieron ilesos, un hombre que no está relacionado al SNAI sí fue herido con dos disparos en las piernas.

Se trata de Pablo Quintana Aguirre, un abogado en libre ejercicio, quien aclara que no es funcionario ni custodio y quien dice que habla a los medios de comunicación porque insiste en que no tiene negocios con nadie ni ha hecho pactos de ningún tipo. “No le debo nada a nadie”, expresa.

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Quintana es amigo de la directora de la cárcel y cuenta que ella lo llamó para que le hiciera el favor de recogerla en la Penitenciaría.

Él dice que no sabía que ella había recibido una amenaza días atrás y que iba acompañada de un custodio, quien sería un policía de civil que iba armado y que también se subió al carro de Pablo Quintana.

Este hombre explica que él conducía el auto gris que resultó con al menos 16 impactos de bala y que en un vehículo Picanto rojo iba otro funcionario del SNAI que él no conoce.

Así quedaron los dos vehículos que fueron baleados esta tarde. En uno de ellos iba la directora de la cárcel de mujeres de Guayaquil. Foto: Cortesía

Al parecer la directora de la cárcel iba a salir en el auto rojo del recinto penitenciario, pero les habrían advertido que podrían estar esperándolos afuera, por lo que decidieron que era más seguro que saliera en otro carro y en ese momento llamaron a Quintana, quien asegura que no sabía nada.

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El abogado iba manejando por el paso a desnivel del Parque California cuando escuchó que el custodio, quien se sentó junto a él, gritó “cuidado, cuidado” y sacó su arma.

Quintana sostiene que instintivamente lanzó el asiento para atrás y que trató de ponerse boca abajo al escuchar la ráfaga de tiros.

Una de las balas le atravesó la canilla izquierda. La otra ingresó por su glúteo derecho y salió por el muslo. Afortunadamente ningún proyectil tocó el hueso o una arteria, explicó Pablo Quintana este jueves, quien ya se recupera en su casa.

Con las piernas heridas, Quintana condujo rápidamente hasta un centro comercial ubicado a poca distancia e ingresó a una cafetería para tratar de ponerse a buen recaudo y esperar a la Policía. Hasta ahí llegaron la ambulancia y las unidades especiales.

El funcionario que iba en el auto rojo también resultó ileso.

Los dos carros baleados fueron trasladados hasta el laboratorio de Criminalística para las pericias. (I)