César Palacios suele manejar en estado de alerta ante cualquier peatón que se pueda aparecer en una pausa en su marcha cuando maneja un tráiler en la vía Perimetral, en dirección oeste-este, sobre todo antes de ingresar hacia la av. 29 que conduce a la zona portuaria de la isla Trinitaria, sur de Guayaquil.

Al llegar al semáforo situado antes de tomar el acceso a ese sector de puertos, él suele mantenerse pendiente de llevar los vidrios alzados y estar preparado ante cualquier antisocial. Lleva un fierro en su cabina como arma preventiva.

Aquello tiene Palacios ante el temor de sufrir un atraco. Hace una semana utilizó ese objeto contra un individuo que se abalanzó hacia la cabina e intentó llevarse un teléfono celular que tenía en la parte interior junto a su volante.

“La situación es complicada en la entrada, ando con un ojo abierto y el otro viendo a ambos lados, la Policía hace su trabajo, pero igual está la delincuencia“, cuenta el conductor.

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En esa zona de la vía Perimetral hay varios puntos conflictivos con esa problemática. Uno de esos se ubica a la altura de la isla Trinitaria, en la vía de ingreso a la zona portuaria. Ahí, también varios conductores de autos livianos sufren robos de sus teléfonos móviles u otras pertenencias. Por ello, incluso, los negocios de la zona toman precauciones.

Una trabajadora de un local de abastos en la isla Trinitaria abre una puerta de rejas para permitir el ingreso de clientes, entre esos un equipo de este Diario. Ese acceso se mantiene cerrado para controlar el ingreso de antisociales que pululan la vía 29 y se llevan en segundos las pertenencias de choferes e incluso de clientes de negocios como esa tienda.

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Otro conductor de bus de la línea 20, Orlando Zambrano, también cuenta que al salir de la calle 23, en el Batallón del Suburbio, para dirigirse por la vía Perimetral a la isla Trinitaria suelen ubicarse personas que asaltan en grupo.

Por ello, él en ese semáforo donde se interceptan la calle 23 y la vía Perimetral opta por cerrar sus puertas y no recoger gente, ya que en algunas ocasiones los delincuentes se infiltran como pasajeros y metros más adelante comienzan a amenazar con armas y a desvalijar a los pasajeros y a choferes. A él, así como a sus colegas, les ha tocado vivir esas experiencias.

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Congestionamiento es aprovechado por ciertos antisociales para asaltar a conductores en la vía de salida e ingreso a la zona portuaria de la isla Trinitaria, sur de Guayaquil. Similar situación se replica en la vía Perimetral. Foto: Jorge Guzmán. Foto: El Universo

Otros, en cambio, tocan la ventanilla del chofer para distraerlo y por el costado de la puerta de ingreso de pasajeros aparece un cómplice que les mete la mano en el cubículo de recaudación de dinero y se les lleva parte del dinero acumulado por los pasajes.

Asimismo, las novedades de arranchadores o personas que amenazan con arma blanca y de fuego suelen presentarse en medio del tráfico que se registra en horas pico en el viaducto que conduce desde la av. 25 de Julio hacia la av. Pío Jaramillo y que lleva a la vía Perimetral, a la altura del complejo náutico Cuatro Mosqueteros.

En varios puntos de la vía Perimetral se observa patrullaje policial e incluso de personal a pie. Aquello, según moradores, debe intensificarse para prevenir estos escenarios, sobre todo, en horas de alto movimiento de trabajadores.

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Esta semana, en las cuentas de redes sociales de la Corporación para la Seguridad Ciudadana de Guayaquil (CSCG), que labora en coordinación con el ECU911, se evidenció la operación de sujetos en la vía Perimetral. Gendarmes de la Policía se movilizaron a la zona ante la novedad.

Un morador de la isla Trinitaria, Rolando, quien pide evitar identificarse con su nombre completo, sostiene que los robos a choferes se observan a diario y es escasa la presencia de uniformados en las cercanías de la zona portuaria.

Detrás de las rejas de su negocio, él solicita que se instalen cámaras de seguridad en la vía de ingreso a ese sector y a su vez, tanto los agentes de tránsito como los policías trabajen en conjunto para agilizar el tránsito y resguardar la seguridad de los choferes, especialmente cuando hay embarque de contenedores.

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Avenida del Bombero

En la avenida del Bombero, cerca del distribuidor de tráfico de la vía a Daule, suelen presentarse asaltantes que aprovechan los atascos viales para amedrentar a choferes que se dirigen hacia la av. Carlos Julio Arosemena, en sentido norte-centro. Foto: El Universo

En otras zonas del norte, la situación se repite con delincuentes que aprovechan los congestionamientos viales para delinquir tanto a choferes como a transeúntes y pasajeros de bus. Adonis Vargas, un trabajador del sector Bim Bam Bum, frente a Los Ceibos, cuenta que solo la semana pasada hubo cuatro novedades, incluyendo un intento de robo a él, en la av. del Bombero a la altura del distribuidor de tránsito de la vía a Daule.

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En esa ocasión, el servidor que custodia un predio del sector se retiraba a pie hacia la vía a Daule, cuando dos hombres en moto aparecieron en la mitad de la avenida del Bombero y se le acercaron para amenazarlo con un arma. En cuestión de segundos, él reaccionó y se trepó un enrejado para meterse a un predio. Así evitó el robo de su teléfono celular.

Varios transeúntes y trabajadores que frecuentan la zona conviven con temor por los robos que en su mayoría suelen ocurrir en las mañanas, entre las 07:00 y 09:00, y a partir de las 18:00, justamente en las horas de ingreso y salida de actividades laborales.

En días pasados, asimismo, –cuenta Vargas– dos antisociales se ubicaron en medio de la avenida a la altura del desvío hacia la av. Carlos Julio Arosemena, y usando armas amenazaban a los choferes para que les dieran sus pertenencias, aprovechando la pausa de la marcha de los vehículos en las denominadas horas pico. Otro día, un delincuente asaltaba a los conductores y el cómplice lo esperaba en moto en la vía a Daule.

Él mismo relató que en la mañana de un día de la semana pasada dos enfermeras de un centro cercano se acercaron hasta uno de los parterres del lugar, ya que una de ellas lanzó un teléfono iPhone de última generación para evitar que se lo roben en medio del asalto de delincuentes en un bus de transporte público que circulaba por la av. del Bombero. Luego que se bajaron los delincuentes, ellas se bajaron de la unidad y retrocedieron varios metros para encontrar el móvil.

Av. Orellana

En la avenida Orellana, dependientes de negocios mencionan que en muchos casos los antisociales aprovechan la espera del cambio de la luz roja del semáforo en las denominadas horas pico, a la altura de la intersección con la av. José Luis Tamayo, en dirección norte-centro.

Metros más adelante, en el cruce de la misma Orellana con la Rodolfo Baquerizo Nazur, en cambio, los atracos se presentan en sentido contrario, de centro a norte, dicen trabajadores de la zona.

Héctor León, que colabora en un negocio de la Orellana, a la altura de Sauces 8, comenta que suele observar la presencia policial en determinadas horas, aunque cree que eso debe ser permanente en las zonas donde se reportan robos, como esas dos zonas mencionadas.

Algunos antisociales se esconden detrás de las bases de las columnas de tendido eléctrico en el parterre central o aprovechan la poca visibilidad en medio de las lluvias para actuar en los atascos viales. También, hay algunos que incluso se ponen a ofrecer la limpieza de parabrisas y aprovechan algún descuido.

Semanas atrás ocurrió un caso de intento de asalto de sujetos armados que se ubicaban en el parterre y corrieron delante de un auto para amedrentar a los ocupantes. Dos policías vestidos de civil repelieron a los antisociales para evitar el hecho, que fue grabado y se viralizó en redes sociales.

La Policía ha remarcado que mantiene operativos con rondas y patrullajes continuos, además del trabajo de inteligencia e investigativo en diversas zonas de la urbe, así se observa en las cifras ofrecidas por la entidad a fines de esta semana sobre su labor para salvaguardar la seguridad ciudadana y el orden público.

En la Zona 8, que integra Guayaquil con los cantones Durán y Samborondón, a lo largo de estos casi dos meses del año, la Policía ha ejecutado 86.391 operativos, que han dejado 962 personas aprehendidas y 35 bandas desarticuladas. Además, en las intervenciones se han decomisado 287 armas de fuego, 4.629 armas blancas, 6.914 municiones, indicó el general Víctor Zárate, comandante de la zonal 8 de la Policía Nacional. (I)