Armas de fuego y cortopunzantes, licor artesanal y celulares con sus respectivos cargadores fueron decomisados en el centro de privación de libertad zonal 8 durante el fin de semana, luego de los disturbios registrados en dos cárceles del Puerto Principal, una de Azuay y una de Cotopaxi.

La situación dejó como resultado la muerte de 79 privados de la libertad. Muchos cuerpos fueron desmembrados y otros decapitados, en un hecho inédito.

Luis Chonillo, gobernador del Guayas, dijo que los trabajos de reparación de daños causados en ese centro carcelario durante los enfrentamientos entre bandas delictivas culminaron ayer.

¿Es posible lograr la rehabilitación social de los presidiarios o se trata de una utopía?

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El funcionario mencionó que para hoy está prevista la clausura del Comité de Seguridad Ciudadana Provincial, que se conformó la semana anterior tras los incidentes en las dos cárceles de la urbe porteña.

“Ahí, obviamente, daremos todos los detalles de todo lo que se encontró, de todo lo que se hizo, las estrategias que se fueron tomando para poder tener el control en estos centros de rehabilitación social”, expresó el funcionario ayer.

Entrega de armas en Turi

Un grupo de personas privadas de la libertad de la cárcel de Turi entregó ayer voluntariamente a las autoridades decenas de cuchillos, objetos contundentes, celulares y armas de fuego que tenían en su poder.

Este simbólico encuentro se realizó luego de la masacre ocurrida el pasado martes, en la que fueron asesinados brutalmente 34 reos del pabellón de máxima seguridad.

Los reos, los agentes de seguridad penitenciaria y las autoridades se vieron frente a frente en los exteriores del ingreso a los pabellones, junto al área de visitas, para manifestar su voluntad de estar tranquilos y retomar la calma.

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Este domingo un grupo de personas privadas de la libertad entregó voluntariamente armas, celulares y revólveres a las autoridades.

Sobre nueve mesas de plástico colocaron una gran cantidad de objetos que dentro de la prisión se usan para herir. Había dagas, cuchillos de cocina, tijeras, machetes, ganzúas y otros fierros cortopunzantes de fabricación artesanal. También dejaron cuatro revólveres con sus respectivas alimentadoras.

El director del centro, Rómulo Montalvo, contó que en el último año esta es la tercera entrega simbólica que realizan “en aras de mantener la paz y la tranquilidad” y para aquello uno de sus compromisos es, por el momento, no realizar traslados, para retomar la próxima semana las labores habituales que permitan la verdadera rehabilitación.

Un reo ratificó que esta acción también demuestra su deseo de estar en calma a pesar de las circunstancias adversas en las que se encuentran.

El pasado martes, el Centro de Rehabilitación Social de Turi vivió la escena más macabra de su historia cuando reos de los pabellones de mínima y mediana seguridad atacaron a los de máxima hasta asesinarlos, incinerarlos e incluso desmembrarlos con una amoladora, según reconocieron las autoridades.

Dos días después, el jueves, los privados de la libertad difundieron un video en el que justificaron la masacre porque en el pabellón agredido tenían compañeros que eran extorsionados y secuestrados por los líderes o caporales de las bandas delictivas.

En tanto, la noche del viernes, en la cárcel de Machala decomisaron un Play Station, siete cajas de videojuegos, cuatro palancas, un dispositivo electrónico para internet y tres parlantes.

También se hallaron 10 celulares, dinero en efectivo, 79 dosis de marihuana, 20 dosis de cocaína, 19 armas cortopunzantes, pipas artesanales, perfumes y fosforeras. Se detalló que los objetos estaban escondidos en colchones, baños, paredes y en el suelo. (I)