El martes de esta semana solo en Guayaquil el Grupo de Intervención y Rescate (GIR) de la Policía levantó dos granadas de uso militar. Una fue descubierta en la Penitenciaría del Litoral durante una requisa de rutina y la otra fue lanzada en la isla Trinitaria durante un ataque al estilo sicariato en el que un hombre falleció y tres personas más resultaron heridas.

Lo preocupante del caso más reciente es que el artefacto explosivo, que afortunadamente no detonó, fue lanzado a pocos metros de un inmueble que funciona como depósito de gas. Si la granada explotaba, otra hubiera sido la historia en la manzana 1 de la cooperativa Américo Vespucio, sur de la ciudad.

Este tipo de ataque con granadas se han dado en los últimos meses de forma recurrente también en el suburbio y en el noroeste.

Por ejemplo, en Bastión Popular ya han sido descubiertos tres artefactos de este tipo. Hace dos semanas una granada de uso militar fue lanzada contra una casa ubicada en el bloque 10 y el sábado pasado otra vez la Policía del sector fue alertada por la presencia de un explosivo en el cerramiento de caña de una vivienda del bloque 9.

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Dos granadas de uso militar, tipo limón, fueron encontradas en una vivienda del surburbio de Guayaquil durante un allanamiento el 10 de agosto. Foto: Cortesía Policía

Un hombre contó que dormía cuando sujetos lanzaron una granada contra la fachada de su casa. Ocurrió a las 02:00 y aunque se asomó por la ventana y vio a dos hombres correr hacia una moto, menciona que pensó que se trataba de una piedra y se volvió a dormir.

Al despertarse, a las 07:00, y salir al cerramiento halló la granada de uso militar. Estaba envuelta en plástico, parece que por eso no explotó, indicó el hombre que describe a los sospechosos como “un chico blanquito y uno más morenito”.

El dueño de la vivienda explica que el artefacto golpeó la pared de la segunda planta de su casa, que habría caído a un pequeño techo que hay abajo de su ventana y de ahí rodó hasta el suelo.

Tras el aviso del hallazgo, a Bastión Popular llegaron nuevamente agentes de unidades especiales y despertaron a los vecinos para realizar una detonación controlada del artefacto usando llantas y arena para amortiguar la explosión. Los vecinos subieron a la loma para ponerse a salvo y grabaron el trabajo de los agentes.

Los policías de la zona se mostraron preocupados, pues es la tercera granada que deben detonar en ese sector. Les preocupa cómo las bandas organizadas tienen acceso a armamento de uso militar.

Mientras tanto, el dueño de la vivienda continúa con su vida normal, dice no estar asustado, pues asegura que no le debe nada a nadie. Él presume que los jóvenes que lanzaron la granada se equivocaron de casa.

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Según cifras de la Policía Nacional, desde enero hasta el domingo pasado se habían realizado catorce explosiones controladas de granadas en la Zona 8 (Guayaquil, Durán y Samborondón), sin embargo, esta semana se incautaron dos más.

Esta cifra incluye varias granadas de uso militar descubiertas dentro de la Penitenciaría del Litoral. Afortunadamente no se han registrado heridos.

El general Fausto Buenaño, comandante de Policía de la Zona 8, indicó que estos artefactos ingresan por la frontera sur, por eso destaca la importancia de controlar los pasos clandestinos que son aprovechados por las bandas.

Los agentes también investigan si estarían relacionados con carteles internacionales para la guerra del control del narcotráfico en Guayaquil, pues Inteligencia presume que desde que en febrero pasado se dieron las masacres en las cárceles en las que murieron 80 reos, los carteles mexicanos armaron a las bandas locales para que puedan defenderse.

Los Choneros trabajan para el cartel de Sinaloa, mientras que los Tiguerones y Lobos trabajan para Jalisco, Nueva Generación.

Pero desde México no solo habría abastecido de granadas a las bandas ecuatorianas, sino de armamento de última tecnología, como los fusiles de uso militar hallados meses atrás en Vergeles, durante el decomiso de casi 10 toneladas de cocaína. (I)