Para asesinar a un hombre en el barrio La Victoria (este de Manta), varias personas utilizaron armas de largo alcance, entre ellas probablemente un fusil HK con calibre 2,23 y hasta pistolas 9 milímetros.

Fueron 56 los indicios balísticos hallados en calles, paredes y hasta en la puerta de un garaje, este miércoles 14. En el suelo estaba el cuerpo de Miguel Ángel Luna Zambrano, conocido como Lolo. Su muerte eleva la cifra de asesinatos en Manta a catorce.

Lolo estuvo vinculado años atrás a varios sicariatos, uno de ellos contra Honorio Cevallos en enero de 2011, el cual le produjo la muerte al dirigente, hecho por el que solo fue señalado Zambrano. En ese año, Cevallos era presidente del club Delfín de Manta, que en aquel entonces militaba en la serie B del fútbol ecuatoriano.

En lo que Luna sí fue sentenciado por la muerte de una persona fue en el asesinato de Byron Roldán Zambrano en mayo del 2008, año en el que el distrito policial de Manta tuvo que dirimir más de 100 muertes violentas.

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La saña con la que al menos tres personas asesinaron a Lolo llamó la atención de Alexandra Bravo, la fiscal de turno.

“Un hecho muy violento por el tipo de arma, el tema de los disparos, la cantidad, y esto sí nos preocupa un poco, y ponemos lo mejor de nuestro potencial para trabajar conjuntamente con la Policía Nacional”, indicó la fiscal.

El atentado contra Luna fue el cuarto ocurrido en Manta entre la tarde del lunes y la madrugada de ayer (miércoles): en menos de 48 horas, ataques al estilo sicariato dejaron tres muertos y tres heridos, uno de estos últimos con pronóstico reservado.

A Lolo lo mataron cuando caminaba cerca de su casa, a la que intentó llegar para protegerse de sus victimarios, quienes llegaron al lugar en una camioneta de color blanco.

Motivaciones en estos casos

Mauricio González, jefe del Distrito de Policía de Manta, indicó que las últimas víctimas son blancos selectivos de bandas ligadas al narcotráfico, personas que caminan al margen de la ley y en su mayoría con prontuario judicial.

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González no descarta que estos crímenes en Manta (distrito policial que también agrupa a Montecristi y Jaramijó) principalmente sean una secuela de lo suscitado en las cárceles del país el pasado febrero, cuando decenas de reos fueron asesinados violentamente en cuatro centros de rehabilitación del país.

“Esto es producto de ajustes de cuentas entre organizaciones narco delictivas, pienso que la situación que ha sucedido en febrero del año en curso (asesinatos en cárceles) ahora sí se está repercutiendo en las calles, en eso estamos trabajando…se trata de bandas criminales, ajustes de cuentas, venganzas y retaliaciones, estas son las consecuencias como un efecto dominó”, declaró González.

Estos ataques violentos se incrementaron una semana después de la caída de un brazo armado de la banda de Los Choneros, suscitada el pasado miércoles 7 de abril, cuando doce personas fueron detenidas y acusadas de delitos como asesinato al estilo sicariato, tentativas de asesinato, transporte ilegal de drogas, tráfico internacional de estupefacientes, tenencia y posesión de armas de fuego.

“Dentro de esta confrontación que existe entre grupos delincuenciales, esta organización estaba buscando captar el poder del territorio, la hegemonía de la organización y hacerse cargo de las operaciones ilícitas en esta provincia”, declaró Ramiro Ortega, director nacional de Investigación de la Policía Nacional.

El sector de la producción y comercio también se refirió a lo suscitado en las últimas semanas en Manta. Pablo Pinargote, presidente de la Cámara de Comercio de este cantón, se mostró preocupado y pidió mayor control ante estos ataques. Él aspira a que el nuevo gobierno de Guillermo Lasso ponga énfasis en la seguridad ciudadana. (I)