Desde que el gobierno de Guillermo Lasso conformó, el pasado 16 de diciembre, la comisión para la pacificación penitenciaria, el sacerdote puertorriqueño Luis Barrios, radicado hace más de 30 años en Nueva York, no ha dejado de estar pendiente de lo que sucede en los centros de privación de libertad. Esta semana realiza su segunda visita al país por este tema, pero Ecuador no es ajeno para él, pues hace más de quince años participó en otro proceso de pacificación que involucraba a dos pandillas urbanas.

El padre Luis, como es conocido Barrios entre la comunidad latina en Nueva York, no es solamente un religioso. Psicólogo forense y profesor del Instituto John Jay College of Criminal Justice de la Universidad de la ciudad de Nueva York, este sacerdote y activista por los derechos humanos que se define como “un hombre de izquierda” no teme decirle al Gobierno que lo trajo lo que está mal o no funciona en las cárceles de Ecuador. Después de haber recorrido los centros reclusorios de Esmeraldas y la Penitenciaría del Litoral en Guayaquil, Barrios habla con este medio sobre avances y posibles soluciones para llegar a la paz.

La comisión está por cumplir dos meses, ¿qué evaluación ha podido hacer de este tiempo de trabajo, se puede hablar de avances o aún es prematuro?

Sí se puede hablar de avances porque hemos tenido una oportunidad increíble de poder visitar los centros, hemos escuchado las voces del Gobierno, de la Policía y de los militares, pero lo más importante es que hemos podido entrar a hablar con las PPL, hemos tenido acceso a los pabellones y hablado con los llamados líderes, eso es importante porque las cárceles no están controladas por el Gobierno, sino por los diferentes grupos.

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¿Qué le han dicho las PPL en las visitas que usted hace?

Estuve recién en Esmeraldas, donde la situación es más tranquila, pero la preocupación principal es la comida, el acceso a la educación, violación de derechos humanos a los familiares, vi como les quitaban medicinas para los internos y no veo ningún criterio en eso. No dejan entrar medicinas, pero entran armas. En la Regional (en la Penitenciaría del Litoral) yo vi hasta granadas en la mesa donde estaba conversando con una PPL. A mí no me dejaron entrar con celular, pero a los que yo voy a ver tienen celular y hasta me lo prestan. ¡No me digan que esto es por seguridad!

¿Y ante eso qué ha hecho la comisión?

Hemos hablado con las autoridades sobre las quejas que tienen las PPL, pero hemos encontrado una respuesta como decir: sí, esa yo ya lo sabía. Entonces es muy fácil hablar de violencia personal e interpersonal, pero hay una violencia estructural que podemos empezar a tratar por el hacinamiento, porque eso es una violación a los derechos humanos. Teorías básicas dicen que cuando tú tienes hacinamiento, hasta los animales se pelean; entonces, si saben esto, por qué no lo resuelven.

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Familiares de las PPL llegan angustiados a la Penitenciaría del Litoral ante las alertas de balaceras, como la reportada la tarde del miércoles pasado, aunque no se produjeron víctimas mortales en esa ocasión. Foto: El Universo

¿Cómo se dio su vinculación a esta comisión?

Conozco que mi nombre surgió de las mismas PPL, que quizá hayan escuchado de mi trabajo en Nueva York, pero confieso que yo no quería venir a perder mi tiempo en producir solo un documento, porque no es hora de describir la situación que está mal, sino de actuar para remediarla. Pero escuchar al presidente Lasso, un hombre de centroderecha, no estoy esperando mucho de él, pero que desde el primer día me lanza que el problema serio que tenemos es el hacinamiento y que se puede resolver si empezamos a sacar a todos quienes ya han cumplido el 60 % de sus sentencias, eso me pareció interesante y me dio esperanza.

Hay mucha gente que ya cumplió esa condición.

Claro, un 80 % ya no debería estar allí. En Esmeraldas vi a un hombre de 93 años, gente sin piernas, gente que no se puede mover están allí, eso es una violación a los derechos humanos. Otra cosa, el proceso de las PPL que necesitan que les revisen sus casos para poder salir es un completo desastre. Les dicen tú tienes que pagar y lo que más me duele es que yo estoy escuchando esto de las PPL y las autoridades saben que hay unos jueces a los que hay que pagarles, y hay que pagarles a otros funcionarios para que los casos lleguen a los jueces, hay que pagar para que los procesos se muevan.

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¿Entonces, usted ha podido comprobar que hay corrupción en el sistema?

La corrupción es un cáncer y quienes están pagando las consecuencias son las PPL. Hermano, ninguno de estos centros son de rehabilitación.

Usted tiene la libertad de decirle al Gobierno que lo trae lo que está haciendo mal.

Yo me imagino que el Gobierno tiene su cuerpo de Inteligencia y tienen que saber de dónde yo vengo. Yo soy sacerdote, pero soy formado en la izquierda, desde el partido socialista en Puerto Rico y en Nueva York, de la Teoría de la Liberación. Brego con objetividad, no es que me voy a cegar, pero tampoco me voy a prestar a que un gobierno me venga a comprar o silenciar; al pan, pan y al vino, vino. Si le he dicho cosas a la Iglesia se lo digo también al Gobierno, aunque me haya invitado. Y es que esto no se trata de una tendencia, sino de una realidad que amerita una política pública permanente, más allá de un gobierno de turno, es el Estado el que debe tener el control.

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El sacerdote y experto en psicología criminal, el puertorriqueño Luis Barrios, ya visitó la Penitenciaría del Litoral y la cárcel de Esmeraldas. Foto: Marco

¿Qué soluciones ve posibles de aplicar ante la crisis carcelaria que vive Ecuador?

Parte de lo que vamos a proponer es crear una microempresa desde la cárcel hacia la calle, tener una cooperativa de ahorros, generar emprendimientos para que las PPL tengan una oportunidad de trabajo; es decir, no dejarle la droga como única manera de producir un ingreso. Hay que darles la oportunidad de generar desde la cárcel un ingreso digno, no ilegal.

¿Y eso es posible?

Esto ya se está haciendo en Puerto Rico, tienen una microempresa que les pertenece a las PPL y a los familiares, ellos dicen: este es nuestro negocio, genera ingreso mientras están en la cárcel, pero también les da oportunidad de tener un trabajo cuando salen. Acá pueden tener una microempresa que provea la misma alimentación de las PPL, elaboración de ropa, en Estados Unidos están haciendo las prendas de Victoria Secret allí adentro, envasan granos de café. Aquí se puede hacer lo mismo. Aquí hay gente buena, pero la estructura no sirve, el sistema de rehabilitación actual que tiene Ecuador no sirve.

¿Cómo se lo puede cambiar?

Aquí se necesita una escuela penitenciaria, que ya lo han probado otros países como Colombia, que tiene un sistema digno de verse. La República Dominicana lo pudo establecer también, tenía un sistema corrupto, controlado por unos oficiales, pero se creó uno paralelo, que funcionaba mejor y ahí quedó en evidencia lo que no servía. Con una escuela penitenciaria bien formada y bien pagada tú no tienes ni militares ni policías armados adentro, son civiles entrenados y formados en derechos humanos, mediación, resolución de conflictos. El director debe tener esa formación, graduado en eso, no puede estar a cargo de un enchufado, amigo de un político. Creemos que se pueden hacer las microempresas y la escuela penitenciaria, establecer programas de rehabilitación fuera de la prisión, claro que todo eso va a requerir una inversión, pero al final eso le va a salir más barato al Gobierno que seguir como estamos. (I)