“Hoy me asaltaron a mano armada. En mi propio local. Tres malditos armados ingresaron con engaños sobre la atención que brindamos”. Blanca López narró con impotencia cómo la asaltaron en su negocio ubicado en el centro de Guayaquil.

La asambleísta suplente por UNES, quien abrió una peluquería para mascotas con sus hermanos, hace poco más de un mes, detalló los momentos de pánico que vivió cuando los delincuentes sacaron las armas de fuego.

“Se llevaron dos iPhone, una MacBook, un reloj y documentos personales. Todo bajo amenazas de pegarme un tiro”, contó el jueves 19 de agosto, en su cuenta de Twitter.

A nivel nacional, seis de los siete delitos más denunciados corresponden a robos, en sus diferentes tipos. De enero a junio pasados, la Fiscalía receptó 28.427 querellas por robos, 9.881 ocurrieron en Guayas, según los registros de seguridad ciudadana del Instituto Ecuatoriano de Estadística y Censos (INEC).

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Esas denuncias por robo se desglosan en robo a personas, robo de bienes, accesorios y autopartes de vehículos, robo de motos, robo de carros, robo a domicilios y robo a unidades económicas.

Guayaquil es una de las ciudades más conflictivas, con mayor incidencia en los sectores del sur. Durante el mes de junio pasado, el Sistema Integrado de Seguridad ECU911 recibió 719 llamadas por robo a personas, 52 por robo de accesorios de vehículos y autopartes, 122 por robo de carros, 61 por robo de motos, 60 por robo a domicilios, 38 por robo a unidades económicas, por ejemplo. Como referencia, Quito le sigue de cerca: 686 por robo a personas, 116 de accesorios de vehículos y autopartes, 93 por robo de carros, 33 por robo de motos, 89 por robo a domicilios y 23 por robo a unidades económicas.

Robo en el centro de Guayaquil. Foto: Captura de video

El mayor Édison Núñez, a cargo de la Subdirección de Investigaciones de Delitos contra el Derecho a la Propiedad (Sidprobac), en la Zona 8, indica que una gran parte de los robos tienen como objetivo los teléfonos celulares y otras pertenencias de valor que portan las víctimas cuando caminan por la vía pública o, como se ha visto en repetidas ocasiones, mientras se sirven alimentos en restaurantes.

“En este mes se realizó la operación para detener a una banda que asaltó un restaurante. Los equipos de campo lograron identificar a las motocicletas, ubicamos a las personas, las armas de fuego. Realizamos un operativo con unidades tácticas con Criminalística. Logramos la detención de las personas y la recuperación de una parte de las pertenencias robadas. Lastimosamente no tuvimos la colaboración del dueño del restaurante para que denuncie”, detalla Núñez.

Operativo ejecutado por la Policía en sector populoso de Guayaquil. Archivo.

Los delincuentes aceptaron la culpa, se acogieron a un proceso abreviado y el juez dictó una pena de tres años de cárcel por el delito de tenencia y porte de armas sin autorización.

“El propietario del restaurante dijo que no quería tener problemas. A los detenidos se los procesó por tenencia de armas de fuego, que no es lo mismo (que otro delito) porque la tenencia de armas de fuego se sanciona individualmente. Si existen dos armas de fuego y seis aprehendidos, entonces de ley tienen que quedarse dos y el resto tiene que irse libre”, dice Núñez, quien agrega que lo más probable es que los miembros rasos de la banda se sacrificaron por los cabecillas.

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//Tráfico de drogas, violencia contra la mujer y robo a personas son las principales causas de detenciones en Ecuador

Otro de los delitos que copa la agenda de investigaciones de la Sidprobac es el robo que han sufrido usuarios del sistema bancario, bajo la modalidad sacapinta, en los diferentes sectores de la ciudad donde funcionan las instituciones financieras.

Julio, un cuidador de carros que labora en la zona bancaria del centro de Guayaquil, comenta que hay ciudadanos precavidos que solicitan resguardo policial y otros que son muy confiados.

“A un señor que salía lo abordaron dos personas. Una mujer se le puso adelante y un hombre intentó quitarle el dinero por detrás. Menos mal el tipo se dio cuenta y le dio como un codazo y llamó a la Policía. Los policías se llevaron al hombre y a la mujer, pero a las horas uno de ellos pasó por aquí y me amenazó por ayudar al tipo que salió del banco. Desde ahí, yo ya no me meto. Y por aquí siempre pasa el pillo”, relata Julio mientras con la mirada cuida los vehículos estacionados en hilera, el miércoles pasado.

El mayor Núñez asegura que los robos bajo la modalidad sacapinta se han reducido considerablemente en el último mes debido a la desarticulación de una banda que operaba en varias zonas de la ciudad.

“Esta agrupación delictiva era conformada por personas de nacionalidad venezolana, las cuales se agruparon y se organizaron para realizar diferentes delitos en el sur y norte de la ciudad. Las siete personas tenían diferentes roles. Unas ingresaban al banco para hacer la fila y de esa forma ver a las personas que realizaban el retiro de dinero”, explica el oficial.

El sacapinta, con la ayuda de un manos libres, de esos que tienen el tamaño de un botón, se comunicaba con los otros delincuentes para avisar de los pasos de la potencial víctima: la comunicación era en tiempo real, a través de una llamada grupal en WhatsApp.

“Trabajamos tres meses. Observamos a todas las personas, identificamos sus nombres, nacionalidad, viviendas, vehículos, modo de operar. Y después de obtener todos los elementos de prueba, junto con la Fiscalía, pudimos desarticular esta organización”, agrega el uniformado, quien destaca que desde esas detenciones los delitos de ese tipo cayeron casi por completo.

Un vecino atacó a escobazos a dos delincuentes que huían en moto en el Guasmo

Sin embargo, esa no es la única banda de personas de esa nacionalidad que operaba en Guayaquil. Según la Policía, las aprehensiones recientes generan un efecto psicológico en el resto de organizaciones delictivas que se repliegan para despistar a los investigadores.

Julio, el cuidador de carros, también relata los constantes robos y arranche de celulares que se registran en esa zona.

“Son muchachos que ven desprevenidas a las chicas que salen del banco y les arranchan el celular, o vienen corriendo del malecón, y corren hacia allá”, comenta el hombre de unos 50 años.

Captura de video que registró paso de sospechosos de robo de autopartes. Imagen tomada de cuenta de Twitter de morador.

Otro de los robos más comunes es el de accesorios de vehículos. Alberto, un colega de Julio, que trabaja en el sector de las calles Tulcán y 9 de Octubre, cuenta que personas consumidoras de la droga H y otras que se movilizan en carro arrancan los espejos retrovisores, tapacubos, guías y otras partes de autos.

“El cómplice le espera en una esquina y el otro se va llevando lo que más pueda”, dice.

El jefe de la Sidprobac de la Zona 8 insiste en la importancia de la presentación de la denuncia para combatir el delito. Estos registros son clave para identificar el problema, en qué lugar y hora sucede el hecho y de qué forma se está delinquiendo.

En los últimos seis meses, esta división policial detuvo a 680 personas en Guayaquil y Durán. Desarticuló 88 bandas, que hacían base en los Guasmos, isla Trinitaria, El Fortín, Monte Sinaí y en el cantón ferroviario. (I)