El director del Servicio Nacional de Adultos Privados de la Libertad y de Adolescentes Infractores (SNAI), Bolívar Garzón, confirmó el miércoles que Álex Salazar Villamar, a quien se identifica como uno de los líderes de Los Tiguerones, una de las bandas delictivas que se disputan el control en las cárceles del país, había abandonado la cárcel de Guayaquil ese día.

El funcionario contó que el pedido de Salazar para acogerse a la prelibertad y terminar el resto de su condena en un régimen semiabierto siguió con lo que exige la ley, y que una vez que el juez correspondiente (que conoció este caso) emitió la boleta de prelibertad, el SNAI cumplió con la orden del funcionario judicial que imparte justicia.

Sin embargo, Garzón no mencionó que la entidad que él dirige emitió un informe en el que se señala que Salazar cuenta con buena conducta y que estaba listo para reinsertarse en la sociedad.

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El informe del 19 de octubre dice que el promedio de las tres últimas evaluaciones de convivencia y ejecución que le realizaron al líder de Los Tiguerones ha sido un puntaje de 6,59, equivalente a ‘bueno’. Añade que se encuentra en un nivel de mínima seguridad y no tiene parte ni ha sido sancionado por falta grave ni gravísima.

El documento incluía un informe psicológico que concluyó que Salazar estaba apto para una reinserción social.

María Josefa Coronel, directora provincial de la Judicatura del Guayas, revisó el expediente y explicó que en el proceso no dice que el sujeto sea líder de ninguna agrupación o que sea sospechoso de alguna de las masacres.

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De hecho, tras una búsqueda en el sistema judicial, Álex Salazar Villamar no tiene denuncias, ni siquiera hay una investigación abierta en su contra.

Coronel considera que para el resto de las autoridades es más fácil satanizar a los jueces, y destaca que el sistema de justicia es formal y que no hay un papel que diga que el liberado sea sospechoso de otro delito.

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El líder local de Los Tiguerones había cumplido ya el 60 % de su pena de 7 años dentro de prisión, y se conoce que estaba al mando de su agrupación en el pabellón 8 de la Penitenciaría del Litoral.

Salazar había sido sentenciado por el delito de receptación, luego que no pudiera justificar las pertenencias con las que se lo encontró, se indicó. En ese entonces, en septiembre del 2015, uniformados de la Policía Nacional lo detuvieron después de una denuncia de partes robadas de un vehículo.

Tras la liberación, el líder de Los Tiguerones deberá presentarse al despacho del juez todos los días 18 de cada mes para firmar un documento. Deberá residir y laborar en el lugar que ha detallado.

El juez dispuso además la colocación de un dispositivo electrónico de rastreo, sin embargo, la SNAI no cuenta con los grilletes y fue liberado sin este. (I)

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