Luego de las declaraciones del ministro del Interior, Patricio Carrillo, quien indicó que el atentado ocurrido en la Décima y la H, sector del Cristo el Consuelo conocido como calle 8, fue dirigido a un morador identificado como alias Cucaracha, la familia del hombre, que resultó herido en la explosión del domingo 14 de agosto, hizo un reclamo este lunes cuando el funcionario visitó la zona para evaluar los daños.

Le exigían retractarse y aseguraron ante cámaras que Juan Carlos C. M. no tiene nada que ver con el ataque con explosivos que mató a 5 personas y causó heridas a 17, a más de daños en ocho viviendas y dos automotores.

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“Que diga cuál es su fuente, que diga qué va a pasar con él”, le gritaban los familiares al ministro cuando estaban dando declaraciones a los medios.

Rosa Salas, quien se identificó como la esposa de Juan Carlos C. M., aclaró que él no tiene antecedentes penales como lo indicó el ministro Carrillo. Sostuvo que el hombre jamás ha sufrido un atentado y descartó que su cónyuge haya sido víctima de extorsión de parte de bandas delictivas que piden las denominadas ‘vacunas’ a cambio de supuesta protección.

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La explosión en la Décima y la H produjo 5 muertos y 17 heridos.

“Nunca hemos puesto una denuncia, que vaya a revisar en la Fiscalía, mi esposo es taxista”, dijo la mujer que sí admitió que además es dueño de uno de los bailaderos que funcionan en la zona en viviendas, cuyas ventanas son tapadas y donde los fines de semana se dan fiestas hasta altas horas de la madrugada.

“Ese es su único pecado”, comentó el padre de Juan Carlos C., quien sigue hospitalizado. Hasta el domingo se encontraba en estado crítico en el hospital Abel Gilbert Pontón, más conocido como Guayaquil.

Ya este lunes, su esposa dijo que él estaba mejorando.

Cucaracha le dicen de cariño desde que él era pequeño, no porque pertenezca a una banda”, aclaró la esposa del hombre que resultó afectado durante el ataque con explosivos.

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El ministro Carrillo, por su parte, respondió que la flagrancia ya había terminado y que no podía dar más detalles para no perjudicar la investigación a cargo de la Fiscalía.

Pese a los reclamos de la familia de Cucaracha, algunos moradores de la calle 8, quienes no se han querido identificar, sí contaron que el sujeto en cuestión ha tenido enfrentamientos en la zona porque en el bailadero no hay control.

“Imagínese qué puede pasar con gente que sale borracha y drogada. Muchas veces se encuentran bandas enemigas ahí adentro y se dan bala en la calle”, comentó un vecino que espera que la casa de alias Cucaracha sea cerrada definitivamente.

El bailadero funciona en una vivienda de dos plantas que tiene tapadas las ventanas con madera. En el sector, el sujeto ya ha tenido problemas con los otros vecinos por los continuos escándalos públicos y porque en enero del 2021 fueron sancionados por el Municipio por una fiesta que se dio en toda la calle.

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Él habría sido quien la promovió y a los vecinos de la calle 8 el Municipio de Guayaquil los multó con 2.800 dólares, dinero que, según dicen, nadie ha pagado aún.

Los moradores incluso mencionaron que los fines de semana se cierra la calle y que hasta a los residentes les cobran peajes para dejarlos ingresar porque no hay espacio. Adentro hay carros estacionados que no pertenecen a los vecinos y que serían de quienes llegan a bailar a la zona. (I)