‘Encontrémonos por Colta’, ‘Encontrémonos por Esmeraldas’ o ‘Encontrémonos por el deporte’ fueron algunos de los espacios donde el presidente electo, Guillermo Lasso, impulsó su mensaje de “unidad y cambio”. Lo hizo en cada ciudad que visitaba y hasta en encuentros virtuales.

Incluso, un día después de resultar electo presidente, pidió sumar fuerzas por esa unidad: “Quiero extender mi mano y decir que mis brazos están abiertos para toda la sociedad civil, a los líderes políticos sin excepción, el momento que vive el Ecuador requiere de un gobierno de unidad. No un gobierno donde el presidente hace lo que le parece, como si fuese de su propiedad el Estado”.

Pero ese mensaje para especialistas en temas de gobernabilidad y de paz deberían también aplicarlos las instituciones públicas, privadas, sociedad civil y no solo el Ejecutivo para lograr resultados.

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Nelsa Curbelo, experta en derechos humanos, menciona que el nuevo mandatario tendrá el reto de reconstruir el país y afirma que este proceso no lo podrá hacer solo.

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“Creo que los ciudadanos debemos asumir ese reto. Todos desde empresarios, académicos, todos debemos ponernos nuestra propia vida al hombro. Así como cuando hubo la guerra del Cenepa y todos dijimos ni un paso atrás y escogimos un eslogan que significaba nuestra opción vital. Estamos en un momento que la opción es la nuestra como persona, esto lo sacamos juntos, no importa de qué partido”, explica.

Curbelo considera que este llamado de unidad y de cambio tendrán sus fases. “Este gobierno tiene que dar algunos golpes de timón rápidos para que aguantemos los cambios de timón más largo que van a llevar más tiempo”.

Y estos giros de timón reflejados en decisiones para que tengan su efecto deberían ir sin representación de organizaciones políticas, cuenta la máster en análisis político María Belén Loor.

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“Esto es llegando sin bandera ideológica y con cosas prácticas de empatía, de poner el hombro”, dice y agrega que se puede llegar a los hogares con el mensaje de menos discusiones por ideologías políticas y más empatía.

Con esto concuerda Roberto Beltrán, titular de la cátedra Unesco de Cultura y Educación para la Paz en la Universidad Técnica Particular de Loja. Apunta que el gobierno de Lasso debe enfocarse en trabajar el “hilo conductor” del país, que es el progreso.

¿Y cómo llegamos a eso? Beltrán indica que es posible con un trabajo articulado como fortalecer las instituciones judiciales, educativas, a la Fiscalía, Contraloría y otras, sin descuidar la atención a sectores vulnerables.

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Pero ese proceso para lograr el cambio debe ir acompañado de un trabajo entre escuelas, colegios, universidades y la familia.

“No podemos seguir esperando que el gobierno es el que hace los cambios. El cambio es construir una paz y aliadas fundamentales de este tipo de procesos son las instituciones educativas, porque ellas provocan ese compromiso ciudadano, luego viene algo que se ha invisibilizado que es darles voz a las organizaciones de sociedad civil, es decir, desde local hacia lo general”, menciona.

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Para Mario Cuvi, decano de la Facultad de Derecho y Gobernabilidad de Ecotec, si Lasso plantea escuchar a todos los sectores y realizar los cambios prometidos, considera que primero debería organizar un canal o herramienta.

Por ejemplo, delegar a la secretaria general de la Presidencia que recepte el clamor ciudadano o ideas de distintos sectores. E incluso darles poder a las organizaciones sociales para que sean eco de los ecuatorianos.

“Esto tiene que ser una combinación de fuerzas desde el Ejecutivo a muchos frentes. Crear canales sencillos con entidades o pasar a las organizaciones sociales, que reciban las sugerencias ciudadanas. Es un error esperar que el Ejecutivo inicie todo. Hay que abrirse para que todos los gremios planteen proyectos. Y así trabajamos en conjunto. (...) Y si el Gobierno piensa que sin escuchar a la ciudadanía va a lograr gobernabilidad, sería un error”, expresa. (I)