El recorrido de la marcha organizada por el Frente Unitario de Trabajadores (FUT) y de la Unión Nacional de Educadores (UNE) en contra del Gobierno culminó con enfrentamientos en la plaza de Santo Domingo donde los manifestantes empezaron a lanzar piedras y objetos contundentes hacia los policías que resguardaban el lugar. Los uniformados respondieron arrojando gases lacrimógenos.

En una evaluación realizada esta noche desde el Palacio de Carondelet por la ministra de Gobierno, Alexandra Vela; acompañada por la comandante general de la Policía, Tannya Varela, criticó los actos vandálicos que se produjeron en la plaza de Santo Domingo al fin de la marcha, donde decenas de personas que participaban atacaron con piedras a los uniformados, que respondieron con gas lacrimógeno.

Vela señaló que la movilización es un derecho que se respeta. Sin embargo, informó que aumentó a 37 el número de detenidos a nivel nacional. Además, el ministro de Defensa, Luis Hernández, informó que al menos dos militares han sido retenidos y al momentos se encuentran negociando su libertad.

Los incidentes estallaron a pocas cuadras del Palacio de Carondelet, sede del Ejecutivo, que estuvo fuertemente resguardado por policías y militares.

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Los manifestantes salieron pasadas las 16:00 con dirección a la plaza de Santo Domingo, en el centro histórico, desde los exteriores del edificio matriz del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS), ubicado en el centro norte de Quito.

El enfrentamiento se produjo cuando Mesías Tatamuez, líder del FUT, hablaba al público sobre los precios de los combustibles y aseguraba que la marcha era pacífica. Y Nelson Erazo, presidente del Frente Popular, exigió la liberación de las personas detenidas por el cierre de vías. Los dirigentes pedían a los asistentes que no cayeran en provocaciones y solicitaban a la Policía que no se agrediera a los manifestantes.

Tras el cruce de piedras y bombas lacrimógenas, las personas que se encontraban en el sitio corrieron en busca de refugio. Duró pocos minutos, pero alteró la tranquilidad de quienes estaban ahí.

En la intersección de las calles Simón Bolívar y Guayaquil se concentraron policías motorizados, antimotines y policía montada para repeler a la multitud, que en su mayoría ya se había retirado. Una persona fue detenida.

Antes de llegar a Santo Domingo, cuando las organizaciones sociales circulaban por las calles Guayaquil y Chile, se toparon con un cerco policial y vallas que impedían el paso hacia la Plaza Grande. Entonces, una botella de plástico fue lanzada a los policías y explotó segundos después.

Conaie no hizo parte de la caravana

Al inicio de la marcha no estuvieron presentes representantes ni simpatizantes de la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (Conaie), que sí se han movilizado en otras provincias del país.

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Mesías Tatamuez, presidente de la Cedocut y líder del FUT, dijo que el planteamiento de los manifestantes es que existan acuerdos nacionales para mejorar la economía y mejorar el empleo. “Porque las leyes no crean empleo”, expresó.

El dirigente sindicalista dijo que los policías y militares, “antes que provocar”, deben ver que no haya infiltrados. Además, mencionó que las acciones se irán evaluando en el transcurso de los siguientes días.

Con respecto a los detenidos por cierre de vías, Tatamuez manifestó que el Gobierno debe arrestar a quienes han cometido actos de corrupción y no a las personas que protestan por empleo, salud y educación.

El pedido principal de las organizaciones es que el Ejecutivo derogue el Decreto Ejecutivo 231, que congeló el precio de los combustibles en $ 2,55 la extra y $ 1,90 el diésel. En su lugar, la propuesta es que la gasolina extra se fije en $ 2 el galón y el diésel en $ 1,50.

Manifestantes se enfrentan a la policía durante una marchan en protesta por el alza en los precios del combustible hoy, por las calles de Quito. La Policía ocurrió a los gases lacrimógenos para dispersar a los participantes. EFE/Santiago Fernández Foto: EFE

En la concentración también apareció el excandidato presidencial de Pachakutik, Yaku Pérez, acompañado por simpatizantes de su movimiento político, Somos Agua, quien aseguró que si el Gobierno deroga el decreto significaría que el presidente Guillermo Lasso escucha el pedido de la población.

Peligra la estabilidad (del Gobierno), pero no por culpa de la oposición, no por culpa de quienes salimos a las calles, (sino) por culpa de quien hizo sus travesuras de manera ilícita y por culpa de por quien no abre las mentes y los corazones a los ecuatorianos”, comentó Pérez. (I)