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Organismos piden al Gobierno que exija a la actual administración de diario El Comercio que cumpla compromisos laborales y así evitar su posible cierre

El rotativo capitalino no ha cancelado salarios, pensiones jubilares y liquidaciones durante tres meses. Su edición física no ha circulado durante tres días.

Trabajadores y extrabajadores de Diario El Comercio han protestado por la falta de pago de sus habares. Foto: Cortesía

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Diario El Comercio, periódico quiteño con más de 116 años de historia, está en una grave crisis económica que ya afecta directamente a sus trabajadores que tienen tres meses sin percibir sus sueldos. También alcanza a los jubilados que tampoco reciben sus pensiones hace varios meses y a los excolaboradores que no han recibido sus liquidaciones que, por la falta de dinero, fueron mensualizadas.

La crisis es tan compleja que las ediciones impresas del 3, 4 y 5 diciembre no circularon. No hubo contenido para llenar las páginas, ya que sus periodistas, que han puesto dinero de sus bolsillos para escribir sus notas, no tuvieron los insumos (internet, movilización, saldo celular, entre otros) para generarlo, según Juan Carlos Calderón, presidente de Fundamedios. A eso se suma la falta de materiales como papel debido a deudas que mantienen el rotativo con varios proveedores. La página web todavía se mantiene.

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La situación del diario se agravó desde hace un par de años (inicio de la pandemia). Allí empezaron los despidos masivos. Sin embargo, El Comercio pudo pagar liquidaciones y salarios de forma puntual hasta mediados de 2021, cuenta Pedro Maldonado, extrabajador del periódico. Aunque otros exempleados aseguran que los atrasos iniciaron en diciembre de 2020, año en el que tampoco se les canceló el décimo tercer sueldo.

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A él lo despidieron a mediados de 2020 luego de catorce años de trabajo. Su liquidación sería pagada en 36 cuotas. “Desde mediados de 2021 empezaron a retrasarse. Pasaban unos meses y pagaban. Así estuvimos hasta agosto de 2022 que fue el último pago que me hicieron. Ya me deben tres meses (casi cuatro). A mí me da mucha pena la situación de los jubilados, de los compañeros que no han podido conseguir empleo y de los que siguen trabajando”, dice.

A inicios de 2022, el presidente de la República, Guillermo Lasso, se reunió con extrabajadores del rotativo con el objetivo de encontrar una salida a la falta de pagos de liquidaciones, pensiones jubilares y sueldos por parte del medio de comunicación, pero ya casi finalizado el año se confirma que no ha habido soluciones concretas al problema.

Cristóbal Peñafiel, presidente de la Unión Nacional de Periodistas (UNP) y quien también laboró en el medio de comunicación quiteño, hace un llamado a las entidades de control como el Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social, el Ministerio de Trabajo y el Servicio de Rentas Internas para que hagan los controles de ley para proteger a los trabajadores del rotativo.

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Que (El Comercio) deje de circular sería un gran golpe para la libertad de expresión, para el periodismo ecuatoriano. Significa que la prensa en el Ecuador está sucumbiendo a la falta de un buen manejo administrativo, económico. También es un golpe muy fuerte para la democracia porque el periódico ha sido pilar fundamental para que en el Ecuador se haya mantenido la democracia en los momentos que ha tambaleado”, indica.

Añade que el actual Gobierno “le debe mucho” a los periodistas del Ecuador y que claramente la palabra de Lasso no se ha respetado, ya que la vigilancia “de cerca” que ordenó al Ministerio de Trabajo en el caso de El Comercio no se ha realizado.

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La Fundación Periodistas Sin Cadenas ha tratado de conversar con autoridades estatales y con directivos del medio de comunicación para solicitar respuestas de lo que está atravesando el rotativo, pero no ha recibido respuestas, dice Susana Morán, presidenta de la organización,

Hemos visto la falta de interés por el lado de las autoridades correspondientes como el Ministerio de Trabajo de hacer cumplir la ley. Además, la empresa ha sido muy reacia ha hablar de estos temas y hemos contactado con directivos para las investigaciones sobre la precariedad del periodismo que hemos publicado, pero ha sido muy difícil tener una conversación con ellos. Esto también refleja la relación tensa que hay entre empelados y autoridades”, afirma.

Calderón indica que son los periodistas los que, con sus propios recursos, han mantenido los niveles de lectura del rotativo en las distintas audiencias y logrando que la página web sea una de las más leídas a nivel nacional.

La crisis es responsabilidad de la administración del señor (Ángel) González, que adquirió el periódico en 2015. Un empresario extranjero que tiene muchas empresas en varios países. Entiendo que el Gobierno ha intentado intervenir para el tema de jubilaciones y liquidaciones, pero tampoco ha habido respuestas actuales del Ministerio de Trabajo y eso es lo que más preocupa”, afirma.

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Vanessa Velásquez, abogada laboral, indica que si bien los organismos de control estatales pueden imponer multas a El Comercio por la falta de pago a sus trabajadores, esto no beneficiaría a los empleados, ya que el dinero que se obtendría por las multas no servirá para pagar sueldos, pensiones o liquidaciones.

El Ministerio de Trabajo podría entrar a realizar un diálogo social para tratar de buscar soluciones. Puede sancionar con un monto de 3 a 20 salarios básicos porque así lo contempla el mandato 008, pero en la práctica muchas empresas no son sancionadas porque los inspectores no hacen su trabajo. Además, ese monto de la multa no la recibirán los trabajadores. El ministerio debe convocar a un diálogo social. Los trabajadores deben iniciar acciones legales ya sean conjuntas o individuales”, dice.

El pasado 2 de diciembre una delegación de los trabajadores del rotativo acudió a la Defensoría del Pueblo para presentar un pedido formal para que el ente realice un exhorto ante su situación de vulneración de derechos.

“Las autoridades de la Defensoría del Pueblo brindarán la asistencia y tutela que se requiera en cuanto a la posible vulneración de derechos por parte de las personas que representan al diario El Comercio ante el no pago de los haberes adeudados a las personas trabajadoras”, afirmó la institución.

Calderón también considera como un duro golpe a la libertad de expresión el posible cierre de El Comercio y también un impacto fuerte para Quito, ya que es el único periódico tradicional que todavía se mantiene en la capital luego del cierre de diario Hoy en el gobierno de Rafael Correa.

Crisis económica y el espectro digital golpean a los medios de comunicación en Ecuador

Si bien la crisis en diario El Comercio se agravó en estos años, no es un secreto que la mayoría de medios de comunicación en el país, en especial los escritos, atraviesan una situación compleja que se deriva de dos factores fundamentales: crisis económica, el espectro digital y persecución del correísmo.

Calderón, Morán y Peñafiel coinciden en que el periodismo pasa por horas difíciles. La pandemia agravó la situación económica de los medios de comunicación escritos que ya venían perdiendo audiencias (en sus ediciones físicas) y sufriendo una “persecución” en la administración de Rafael Correa.

“Es claro que el modelo ha cambiado con la digitalización. Los medios han tratado de sobrevivir con la venta de suscripciones digitales y publicidad digital, pero estos rubros no alcanzan para encontrar el punto de equilibrio como lo hacía la publicidad tradicional. A esto se suma que muchos medios de comunicación, entre ellos El Comercio, sufrieron la persecución del correísmo a través de multas, sanciones, cierre de la publicidad estatal y amenazando a las empresas privadas que pautaban con los medios”, asegura Calderón.

Este coctel de factores ha hecho que el ejercicio del periodismo sea caótico y muy complicado. En muchos casos los comunicadores se encuentran en situaciones de indefensión y que no les permite realizar su trabajo con las mínimas seguridades sociales, laborales y económicas, añade Peñafiel.

La pandemia también ha generado un duro golpe a los medios, indica Morán. Cuenta que Fundación Periodistas Sin Cadenas ha levantando información desde 2020 y han confirmado cierres de medios de forma abrupta y periodistas que han quedado con sus liquidaciones impagas, aprotaciones al IESS sin cancelar y otros beneficios sin tomar.

Además, indica Morán, a lo económico se suma la inseguridad y el crimen organizado que también están afectando fuertemente al ejercicio periodístico. (I)

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