Gustavo Petro, el presidente de Colombia, manifestó el 12 de abril que en Ecuador la violencia es ahora “mayor que en Colombia”, producto de las nuevas circunstancias del narcotráfico. Con esta afirmación coincide el abogado Ramiro Bejarano, exdirector del Departamento Administrativo de Seguridad (DAS) de Colombia en el gobierno de Ernesto Samper (1994-1998), al igual que con que es necesario renovar la política antidrogas. Comenta a este Diario que estos países viven violencias diferentes, lo que pasa en Ecuador considera que es una violencia contra la ciudadanía, mientras en su país, proviene de grupos insurgentes levantados contra el Estado.

Bejarano cuestiona las soluciones que el presidente Guillermo Lasso está implementando en Ecuador como la flexibilización de la tenencia y porte de armas. Dice que cuando el Estado renuncia a su derecho de tener la exclusividad de su manejo, un país se disuelve.

El presidente de Colombia, Gustavo Petro, días atrás comentó que la violencia en Ecuador es ahora “mayor que en Colombia”, ¿es correcto decir esto?

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Pues yo creo que son violencias diferentes. Lo que está pasando en Ecuador no es una violencia política sino contra la ciudadanía. Es un problema de seguridad ciudadana. Allá no tienen la violencia que tenemos nosotros de grupos insurgentes levantados contra el Estado, claro acá tenemos inseguridad ciudadana, en las calles hay mucha inseguridad. Pero de acuerdo con las noticias que se conocen del Ecuador, esa inseguridad ciudadana que está viviendo el Ecuador es muy fuerte en relación con la que tenemos en Colombia. Lo que pasa es que en Colombia tenemos la violencia política de la insurgencia, que es otra forma de violencia.

Guillermo Lasso: Los grupos delincuenciales no tienen droga que comerciar y su capacidad delictiva la mutan hacia otros delitos

Ecuador atraviesa momentos difíciles, hay un promedio de 16 asesinatos cada día, ¿esta cifra con qué época de Colombia se puede comparar?

Es posible que sí, en la época dura de las bombas y en la guerra de los carteles (época de Pablo Escobar), porque en esa época, además de las bombas, había mucho crimen de personas desconocidas en esa época. Pero yo no creo que en Colombia esté ocurriendo ese nivel de crímenes como en Ecuador. Aquí hay una violencia que afecta, por ejemplo, a los líderes sociales y los están matando, pero la violencia ciudadana no, a esos niveles no.

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A base de su experiencia en seguridad, ¿qué factores considera usted que incidieron en Ecuador para que tengamos este aumento de violencia?

Yo creo que confluyen varios factores. Uno por ejemplo, la crisis económica que multiplica la falencia de las necesidades de la gente. Lo otro que creo que está en el ambiente es que a medida que avanza el tiempo se advierte que el Ecuador se está convirtiendo en un paso obligado de narcotráfico del sur y de pronto de un sitio desde donde se exportan drogas, yo creo que eso está multiplicándose porque donde llega el narcotráfico se forman bandas y empiezan los crímenes. Y lo otro que debe de estar influyendo mucho es el tema de la insatisfacción en la solución de justicia. En los países donde la justicia no atiende con prontitud y con severidad las sanciones, esas sociedades están expuestas a que crezca el tema de la violencia. Cuando hay una justicia que no juzga a tiempo, que permite que los criminales salgan de las cárceles fácilmente, eso se vuelve un factor de crecimiento de la violencia.

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Hablando de la droga, el presidente Guillermo Lasso ha manifestado que las incautaciones que ha hecho su Gobierno son la causa para que, ante la falta de droga, las bandas tengan que mutar a otros delitos como extorsión y asesinato, ¿considera que es posible que esto sea así?

No me parece que el tratamiento del presidente Lasso sea como que el narcotráfico está siendo combatido y que seguramente han obtenido triunfos contra el narcotráfico, entonces los delincuentes estén optando por otra forma de delincuencia. Yo no creo que esa sea la ecuación. A mí me parece que a la voz del narcotráfico están creciendo otras formas de violencia, pero no quiere decir que como está combatiendo el narcotráfico y está disminuyendo, entonces la gente desesperada busca otros delitos, yo no creo, esa ecuación no la veo factible.

Guayaquil, martes 28 de febrero del 2023. La Policía Antinarcóticos presentó la incautación de 11 toneladas 200 kilos de droga en varios operativos. Foto: El Universo

Si el aumento de la violencia no se relaciona con la incautación de la droga, entonces ¿estos delitos están atados a factores como pobreza, la insatisfacción social, entre otros?

Sí, yo creo que eso va atado a otras circunstancias.

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Para poder controlar estos niveles de violencia que hemos alcanzado en Ecuador, ¿qué estrategias cree que son necesarias o cómo se la debe enfrentar?

Me parece es que es muy equivocado lo que hemos leído en medios acerca de que el presidente Lasso optó por permitir o disponer que toda la gente puede andar armada, es es un error gigantesco. Armar a la población es poner a todo ciudadano en la condición de policía y la gente que nunca ha estado armada y está armada se empieza a sentir como una especie de llanero solitario, que es capaz de tener reacciones violentas y empieza a haber ejecuciones y enfrentamientos con balas. Es decir que la gente que tenga disgustos y está armada ya no se van a dar puños ni se van a echar ofensas, sino que van a acudir a las armas. Esa es una solución terriblemente equivocada, armar al pueblo para que se defienda es propiciar las soluciones militaristas y peor que eso, las soluciones paramilitaristas, que es meter a la población civil en un conflicto que tiene que solucionarse por los causes legítimos.

El presidente ha justificado que esta flexibilización de armas no hará que se consigan de forma fácil y que tendrá filtros y requisitos, ¿cree que a larga esto incurra en más delitos o falsificaciones de permisos?

Pues claro, porque la gente va a empezar a sentir que los demás están armados tendrán también la necesidad de estar armados. Yo creo que es la peor solución, el armar a la gente y aunque ese arme de la población sea selectivo siempre termina siendo significativo. En el sentido de que va a haber más gente armada que desarmada, esa no es una solución, es una idea terriblemente equivocada.

Las Fuerzas Armadas han decomisado armas en varios operativos a nivel nacional.

Volviendo a cómo combatir está violencia, ¿entonces qué estrategias podríamos plantear en Ecuador?

Yo creo que multiplicar las acciones para controlar el narcotráfico; multiplicar las acciones para fortalecer la seguridad ciudadana; fortalecer las instancias judiciales, darles unas facultades que permitan a los jueces adelantar las investigaciones y que sean decididas prontamente; y buscar siempre la solución por las causes legítimos, por la justicia, por el uso de las armas por el Estado. El Estado no puede renunciar a su derecho de tener la exclusividad del manejo las armas, cuando renuncia a eso, un país se disuelve.

Volviendo a Colombia, el presidente Petro cuestionó la actual política antidrogas de la región y dijo que no sirve, ¿usted coincide, debe ser actualizada?

Pues mire, esa es una discusión terrible, porque está demostrado que el combate a la política antidrogas, el exterminio, no ha dado resultado, todo el mundo se ha equivocado en eso. Por eso ya empiezan unas voces muy importantes a hablar de la posibilidad de la legalización de la droga, pero para eso estamos muy lejos todavía. Yo creo que la política antidrogas del presidente Lasso tiene que buscar la cooperación internacional y tiene que destruir esos emporios económicos que se están formando en torno al narcotráfico. Allá debe de haber ya barones de las drogas llenos de dinero, que todo el mundo sabe quiénes son y hay que buscar un mecanismo judicial para que se les restrinja el dominio de los bienes y perseguirlos económicamente, para eso nada mejor que pedir la cooperación de los americanos.

Miembros de la Policía Nacional luego de un sicariato ocurrido en el centro de la ciudad de Guayaquil. Foto: Archivo

Petro ha hecho un llamado a que en la región se tenga una posición unificada en cuanto a la política antidrogas y tener una nueva, ¿cree que es posible?

Pues eso sería muy importante, porque mientras haya narcotráfico en cualquiera de estos países va a haber narcotráfico en todas partes, en Venezuela, Perú, Colombia y en el Ecuador. Yo creo que una política coordinada antidrogas debe pasar por una cooperación, en primer lugar, por los países que están involucrados. De donde sale la droga, de donde se cultiva.

Usted menciona que la política antidrogas aquí en Ecuador no ha servido, ¿qué plantea la actual política vigente?, ¿qué es lo que no sirve o lo que falta?

A mí me parece que lo que le falta a la política es incentivar la cooperación internacional y crear instrumentos para combatir las estructuras económicas del narcotráfico. Cuando el narcotráfico empieza a ser influyente en un país, empiezan a aparecer unas riquezas impresionantes de personas que se han lucrado del narcotráfico. Tiene que haber un control muy importante en materia de cómo se han multiplicado los capitales, los patrimonios y sobre esa base empezar a perseguir esos patrimonios, es muy importante hacerlo. (I)