Leonidas Iza Salazar es el nuevo presidente de la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (Conaie) y recalca que su primera misión es impulsar las resoluciones de los colectivos del movimiento, especialmente, para buscar el diálogo con el presidente de la República, Guillermo Lasso, y que se deroguen los decretos ejecutivos que permitieron la liberación de los precios de los combustibles. Asegura que hay pretensiones de posicionar la idea de que están amenazando con desestabilizar políticamente, pero “para nada”, anotó.

¿Cuáles son las primeras acciones que va a impulsar en su mandato en la Conaie?

El consejo de gobierno, que fue elegido con una mayoría absoluta, nos vamos a allanar a las decisiones emitidas en el séptimo congreso de la Conaie. Tenemos dos resoluciones: una que tiene que ver con la propuesta al Gobierno nacional sobre todo con el tema del precio a los combustibles y el alivio financiero en el caso de los créditos. Y el segundo bloque que tiene que ver con resoluciones a lo interno, que son 67 mandatos.

¿Cómo le heredó la Conaie su antecesor, Jaime Vargas? ¿Qué asuntos hay que atender?

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Estamos en transición, no podría detallar cómo está la Conaie. Tenemos hasta el 24 de julio (para concluir la transición), y en ese proceso lo que hemos hecho es acoger todas las planificaciones pendientes que ha dejado cada uno de los dirigentes. Un tema que vemos con mayor urgencia es evidenciar los problemas que existen en algunos territorios, como la división del territorio en la Amazonía norte. Amnistías, ahí vamos a hacer una evaluación. En eso estamos trabajando. El 26 de julio tendremos más claros los ejes de trabajo.

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¿Han sido convocados a mantener diálogos con el Gobierno para hablar sobre los precios de los combustibles? ¿Asistirá o es renuente por considerarlo un régimen neoliberal?

El movimiento indígena está siempre abierto a los procesos de diálogo con los gobiernos elegidos democráticamente. En ese proceso, hemos hecho de manera pública nuestras propuestas. Hasta ahora no tengo ninguna comunicación, ninguna invitación. Si vamos o no es una decisión del pleno de todas las organizaciones. En efecto, no dudaría de que nuestras bases van a decir que hay que avanzar, porque no es un problema de una decisión individual. Frente a mi valoración de que es un gobierno de otra tendencia política, tendencia ideológica, la vamos a sostener hasta el final. Él tiene otra tendencia política, nosotros sostenemos una política más nacional. Con esas diferencias tenemos que avanzar sobre el escenario. Aquí lo que estamos queriendo es resolver los problemas de los ecuatorianos. En ese sentido, nuestras posturas ideológicas, que vamos a respetar, no tienen nada que ver con los procesos de diálogo, que deberían existir.

¿La exigencia será que se deroguen los decretos que liberaron los precios de los combustibles?

En efecto. En todos los gobiernos, pero sobre todo en el último gobierno, dos años el movimiento indígena pasó dialogando y acabó en las mesas técnicas, y al final de esos dos años el gobierno (de Lenín Moreno) como a modo de retaliación, en lugar de resolver los problemas, lo que acabó haciendo es expidiendo el Decreto 883, por lo que eso llegó a los niveles de movilización que se dio en el Ecuador en el 2019. En ese sentido, no se trata de satanizar, no es un problema de los dirigentes, sino un mandato de los pueblos y nacionalidades frente a estas propuestas que han sido públicas, pero que hasta el momento no tenemos un punto de respuesta del Gobierno nacional.

Si no se derogan estos decretos, ¿irán a las protestas?

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No voy a adelantar ninguna situación. No creo que la política debe ser ir a partir de las especulaciones. Esperamos hacer esta transición de mando y que existan respuestas. Aquí se ha pretendido posicionar una idea de que estamos amenazando con hacer una desestabilización política, un problema político, para nada. Que limpien esas ideas algunos voceros del Gobierno nacional. Este es un problema económico, que hay que dar un tratamiento económico a partir de las evaluaciones técnicas. Podemos demostrar con datos lo que ha significado para la clase popular el incremento del precio de los combustibles. No poder pagar los créditos. Nuestra obligación es poder salvaguardar las economías de nuestras familias y dar salidas al pueblo. Esta propuesta es pública, de carácter económico y que no se pretenda politizar este tema de alta responsabilidad. La Asamblea Nacional hizo la noche de ayer (8 de julio) un exhorto al Gobierno de que debe existir una decisión frente al incremento de los precios de combustibles. No hay una planificación económica. El Gobierno debe garantizar una compensación social, si no no se puede avanzar a otros niveles de decisión y para eso necesitamos una planificación.

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Pero ¿cuál es la alternativa, si se habla de que otros se benefician de los subsidios, como para el contrabando?

En relación con la política de subsidios es un gasto de $ 1.400 millones, y se han recaudado $ 300 millones en estos primeros meses. Cómo es posible que se piensa ir a un Tratado de Libre Comercio cuando no se puede sostener una política de subsidios. Un subsidio solo sirve cuando es una política que garantiza la armonización de la economía. En Estados Unidos el precio de la gasolina es de $ 3. Pero cuál es el sueldo básico de los ecuatorianos: $ 400, y el sueldo en Estados Unidos es de $ 1.256 y hacemos apología y empezamos a compararnos. Pero si miramos la capacidad adquisitiva de Ecuador no es la misma. Si queremos que el precio de los combustibles esté al mismo nivel internacional, entonces garanticemos los sueldos a nivel internacional, para tener capacidad adquisitiva y tener los productos de primera necesidad. El precio de los fertilizantes en estos últimos meses, se ha incrementado el abono. Costaba $ 38 y ha subido a $ 45 y $ 48. Por eso hemos dicho deroguemos los tres decretos, y a partir de aquello, que se convoque a todos los sectores y planifiquemos para, progresivamente, salir de la dependencia de los subsidios. Por ejemplo, no es lo mismo incrementar 5 % al mes que incrementar 5% al año. Entonces podemos hacer una planificación cada cinco años. Incrementemos el porcentaje a los combustibles y a la par incrementemos un salario adicional, para que mientras van incrementando los precios de las cosas, también va incrementando el sueldo a los trabajadores.

Alrededor de este tema, hay preocupación de que otra vez el país se paralice como en octubre del 2019. A usted lo cuestionan por ser violento.

Que me demuestren cuándo hemos hecho un golpe de Estado. Que nos demuestren los niveles de violencia. A ellos sería bueno preguntar. Lo que sí estoy absolutamente convencido es que hay una clase política y económica atacándonos. No es el pueblo de a pie. En los apoyos de la sociedad estamos en un nivel del 50 %. No me preocupa el ataque de esa clase política que sí está acomodada. Hubiera esperado de esa clase, del quintil 1 y 2, que pretenden trasladar que focalicemos. Que empiecen pagando el quintil 1 y 2, que tienen vehículos de alta gama, las condiciones económicas para garantizarla. En lugar de insultar a quienes no tenemos condiciones económicas, lo importante sería que la clase que nos insulta, decir que van a pagar los combustibles sin el subsidio. Pero al contrario, insultan al pueblo, pero son los primeros que se benefician de esto. No voy a responder a estigmatizaciones, al odio, racismo. Nosotros no vamos a responder con insultos, vamos a responder con propuestas desde nuestras realidades y que entiendan que todos hacemos patria.

Hay dudas sobre su elección como presidente de la Conaie. En el pueblo Sarayaku denunciaron que se habría dado una manipulación de votos y reglamentos internos para beneficiar su elección.

No hay que preocuparse, siempre va a haber los que se quedan con una propuesta. No podemos caer en la especulación. No sé quién nomás haya hablado. Pero del 100 % de las organizaciones de base, hasta este momento, ningún presidente, del país, hemos tenido referencia de que están denigrándonos. Ninguno de los 53 presidentes. Sarayaku es una base importante y la respeto, pero no sé por qué están molestos.

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Y qué pasó con la elección de una mujer como líder de la Conaie. ¿Cree que es necesario que eso pase en el futuro?

Hay que seguir trabajando, este no es un problema del movimiento indígena, es un problema estructural de la sociedad. Al respecto, he dado mi vida para trabajar sobre la agenda de la mujer. Aquí no es solo de decir te toca o me toca, sino que hay que trabajar. Por eso me preocupaba que dirigentes que estaban queriendo eliminar procesos de las mujeres ahora salgan y digan que ‘estamos con la agenda de las mujeres’. Hay que ser consecuentes para sostener una agenda de lucha, no solo de las mujeres, sino de hombres y mujeres. Hay que trabajar desde la última comuna, organizaciones regionales. Esta tarea la seguiremos trabajando.

¿Es usted afín al expresidente Rafael Correa?

Desde el inicio, en este Gobierno, el anterior, el de Correa, siempre hemos dicho que el movimiento indígena debe tener independencia política, autonomía y hemos presentado un proyecto político de cambio. Yo no me he quedado en el límite de la política de ser correísta o anticorreísta. Los que se definen anticorreístas corren a apoyar a la derecha. No estoy en ese nivel, al contrario, creo que hay superarlo. Al menos los intelectuales políticos debemos decir a la población ‘ese límite de la política de correísmo y anticorreísmo no sirve para nada’. Solo sirve para polarizar a partir de las ideas que pone una lógica política. Soy de tendencia de izquierda, no ofrecemos la primera, segunda y tercera vía. Aquí hay que trabajar con principios, hay que resignificar la política de la izquierda con principios. (I)