El 3 de marzo próximo Iván Patricio Saquicela Rodas cumplirá 46 años y entrará en su segundo mes de los tres años que tiene como nuevo presidente de la Corte Nacional de Justicia (CNJ). El azuayo, que fue uno de los pocos jueces de la Corte Nacional que superó la evaluación del Consejo de la Judicatura en 2019, es un convencido del respeto a la independencia judicial y cree que el sistema de justicia es fundamental para no solo garantizar los derechos a una justicia efectiva y sin demora de los ciudadanos, sino para frenar el abuso de cualquier tipo de poder.

¿Como nuevo presidente de la CNJ cómo enfrentará algo que se ha hecho una constante en el país: el que un nuevo presidente de la República ingrese y apunte a la justicia como una de las instancias por reformar, pues se entiende que está contaminada políticamente por el gobierno y la tendencia que deja el poder?

Ni la politización de la justicia, ni la judicialización de la política. El sistema de justicia es fundamental para la garantía de derechos de los ciudadanos, es fundamental, como así lo establece la doctrina, como freno para el abuso de cualquier tipo de poder, y es fundamental para el sostenimiento del Estado democrático. Luego si es que hay reformas desde un punto conceptual, normativas, bienvenidos a debatir en aras de que cualquier reforma pueda fortalecer la independencia judicial, el Estado de derecho y hacer un sistema de justicia más eficiente. (...) Simplemente quien quiera que sea gobierno en Ecuador debe respetarse la independencia judicial. No lo digo yo, lo dicen los instrumentos internacionales, las constituciones y ordenamientos jurídicos del mundo entero.

¿Qué reformas deben hacerse, más allá de los discursos, para lograr una real independencia judicial y que no existan estas ideas de estar constantemente refundando la justicia del país?

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Considero que siempre hay temas en relación con el sistema de justicia que pueden ser debatidos y mejorados. De manera tal que creo que ahí la CNJ y la Función Judicial deben ser propositivas en el sentido de aprovechar positivamente las oportunidades que tengamos para proponer incluso reformas normativas. Hemos avanzado mucho en el Ecuador en el sistema oral, en materia Código Orgánico Integral Penal y Código General de Procesos. Algo que creo debemos debatir en el país es sobre la función actual del recurso de casación, recordando que somos una Corte de Casación, la función actual en el actual modelo constitucional; deberíamos discutir en Ecuador cómo hacer más eficiente al sistema de justicia. (...) Hay una preocupación por los sistemas de justicia para que este sea eficiente, entonces hay que dotar del presupuesto necesario a la Función Judicial.

¿Hacen falta más recursos?

Tenemos datos en los que por cada 100.000 habitantes se requiere un mínimo de jueces y en Ecuador tenemos nueve jueces, que no es el número ni siquiera el mínimo que se requiere en cualquier país del mundo. Aquí en la CNJ no tenemos los sistemas adecuados en lo informático, en lo tecnológico cuando estamos privilegiando las audiencias telemáticas. No existe el personal suficiente para hacer el trabajo y eso pasa a niveles de defensores públicos, de fiscales y a nivel de jueces. Yo creo que uno de los aspectos en que se debe pedir apoyo a las demás autoridades del Estado es el apoyo presupuestario. Con toda razón y derecho los ciudadanos reclaman celeridad y eficiencia, pero es importante que se dé el apoyo debido y adecuado. (...)

Hasta enero del 2024 será presidente de la Corte Nacional de Justicia el juez azuayo Iván Saquicela Rodas, magistrado nacional que era parte de la Sala de lo Penal. (CORTESÍA)

El uso de la toga y el mallete

En la Corte Nacional todo el mundo usa toga, pero Saquicela es de los pocos, por no decir el único, que abre una audiencia con el sonido de su mallete o mazo. Lo usa no solo porque dice que es símbolo de autoridad, sino porque cree que una audiencia es una suerte de ritual y él trata de hacer muy ritualístico y solemne ese momento.

Ese solemne entender de la justicia hizo que Saquicela coloque en su nuevo despacho del presidente de la CNJ dos objetos de madera: un mallete que lo usa desde que es juez y una figura de la dama de la justicia, que según el juez, tiene una balanza que simboliza que el juzgador tiene que balancear con absoluta rectitud y luego adoptar una decisión, y una venda en los ojos porque no importa que sea el más rico, el más pobre, si es el presidente de la República o cualquiera, el juez resuelve y aplica la ley tal cual está previsto para quien sea.

Con un voto unánime, Iván Saquicela se transforma en el nuevo presidente de la Corte Nacional de Justicia

¿Cuál es el nivel de causas represadas en la CNJ con que se encontró?

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En estricto no hay causas represadas, no existe. Lo que existen son causas en trámite, que es distinto. Digo esto porque estamos virtual o prácticamente al día. Todos los días ingresan causas, sin embargo así como ingresan todos los días, todos los días despachamos. Entonces no tenemos un represamiento, sino sencillamente, por la carga procesal, aunque no es la respuesta hoy entra y hoy día se resuelve, obviamente que no, porque es más fácil el ingreso que la respuesta, por el trámite legal, pero represamiento no existe.

¿Y en cuanto al tiempo que se está llevando para entregar una resolución?

Eso sí me preocupa. El tiempo podría ser mejor, pero para eso requerimos más personal indispensablemente. Cómo funciona el despacho de un juez, y eso es interesante que se pregunte. Muchas veces la gente dice queremos rapidez, pero no se sabe cuál es la realidad. Un despacho de un juez, en materia penal, en materia no penal hay un poco más, cuenta, teóricamente, con un coordinador, un subcoordinador y un asistente y algunos no han tenido todos sus asistentes, y algunos no han tenido todo su personal. (...) Se requiere el personal para agendar las audiencias, elaborar las sentencias y entonces dar una respuesta más oportuna. Ese tipo de cosas hay que considerarlas. La eficiencia es un principio del sistema procesal, está previsto en el artículo 168, numeral 6 de la Constitución, pero eso se hace realidad con recursos tecnológicos, económicos y humanos.

Es partidario de que el Consejo de la Judicatura (CJ) desaparezca para que así la CNJ y el sistema de justicia puedan manejar directamente presupuestos, selección de personal.

Yo creo que hay dos temas que pueden preocupar en esta parte. Lo primero es que el órgano de gobierno y administración de la Función Judicial no interfiera en las decisiones de los jueces. En ese primer aspecto se ha avanzado muy positivamente y hay que decirlo por la sentencia de la Corte Constitucional, en donde el error inexcusable, el dolo y la negligencia en que podría incurrir un juez ya no es declarado por el CJ sino por los propios jueces. Antes el CJ podía decir que en sentencia un juez ha cometido un error inexcusable y lo destituye, pero entrando en lo jurisdiccional ahí se rompe la independencia. Eso yo creo firmemente que no pude pasar en el país. El segundo aspecto, el tema presupuestario y hay dos problemas; que toda la Función Judicial depende de los recursos del poder central y del Ministerio de Finanzas, y eso que genera sus propios recursos, a través de las tasas notariales, y ni siquiera el dinero que genera la propia Función Judicial se le devuelve a la propia Función, sino que pasa al Estado central y luego la Función Judicial que debería ser independiente para poder hacer justicia, nos toca gestionar los recursos. Debe debatirse en el país cómo a través, incluso de lo presupuestario, se puede conseguir más independencia para la Función Judicial.

¿Pero cambiando la estructura que existe o solo mejorándola?

Ahí viene el segundo aspecto. El primer aspecto decía el dinero de la Función Judicial que dependemos del Estado, y eso generando recursos nosotros mismos. El segundo aspecto es conseguir una mayor autonomía de los diferentes órganos que son parte de la Función Judicial. En este caso, como fue concebida la norma, la CNJ a diferencia de la Defensoría Pública o de la Fiscalía, no es un órgano independiente de acuerdo con la Ley, pero habría que pensar y debatir qué calidad, en la parte administrativa, se da a la CNJ. (...) Lo que creo es que no debemos manejar recursos, debemos nosotros ser jueces y dictar sentencias y resoluciones, no creo que debamos estar encargados de eso, pero sí creo que debería haber una cierta autonomía para que tengamos los recursos suficientes simplemente para poder manejar y mejorar el sistema de justicia.

La sala de audiencias, un espacio de civilidad

No quiere imponer a nadie, pero dice que propondría a los jueces del país que usen el mallete, pero no como un objeto inútil o pretencioso sino como algo útil, para que así, junto al uso de la toga, darle solemnidad y ritualidad a las audiencias.

Con el lenguaje técnico y riguroso que le caracteriza, Saquicela explica que la audiencia y en la sala que se realiza debe existir un ritual donde hay respeto, donde hay solemnidad, donde todos se someten a debatir con altura el derecho. Coincide con el jurista alemán Rudolf von Ihering en que la sala de audiencia es un espacio de civilidad, en donde se debate con altura y racionalidad y se resuelven los casos.

Sobre la evaluación de jueces creo que no hay discusión en que deben ser evaluados; el punto en debate, y más específicamente sobre jueces de la CNJ, es quién lo debe hacer y bajo qué parámetros.

No debemos tener temor a evaluarnos, debemos ser evaluados todos los servidores públicos. Los parámetros para evaluar una vez más no deben entrar en la independencia de los jueces, porque si mañana usted es juez y un órgano externo a la Función Judicial viene a revisar sus sentencias y a decirle que lo que usted ha resuelto está bien o está mal, así se nos diga que está bien, igual se está interfiriendo en la independencia judicial. Que no es decir oiga yo soy juez y a mí no me toque, no, lo que no deben tocar es la seguridad jurídica, la tutela judicial efectiva y la justicia de los ciudadanos que resuelve los jueces. Entonces cualquier evaluación no debe interferir en la independencia judicial, es un derecho de los jueces y es una garantía de los ciudadanos. Hoy ya está clara la norma en el Código Orgánico de la Función Judicial: la evaluación de los jueces no lleva a la cesación de sus funciones, sino el objetivo de una evaluación es mejorar el trabajo, es decir, diagnosticar qué está bien y qué está mal y saber cómo mejoramos el trabajo. La evaluación nunca podrá ser un instrumento de vulnerar la independencia judicial, ni persecución a nadie.

¿Cómo interpreta ese cambio generacional que también está viviendo la CNJ? Entre los nueves jueces que ingresaron hace poco a la CNJ hay seis jueces titulares entre 37 y 45 años e incluso usted recién está por cumplir 46 años. ¿Ve en esta nueva realidad algún riesgo o todas son oportunidades?

Yo creo en el pluralismo como concepto de vida y posición frente a la sociedad. A mí me gusta que haya gente que haya sido fiscal, juez o ha hecho carrera judicial en estricto sentido, que sean académicos. También entonces la edad: hay jueces jóvenes, otros no tan jóvenes y otras personas de una edad madura, también hombres y mujeres y de diferentes provincias. Ese pluralismo me parece destacable, me parece que nos garantiza diferentes visiones, experiencias. (...) No creo que siempre deban ser de personas de cierta edad, esto ha ido cambiando y también es bueno porque cambió la norma. Antes para ser magistrado de la CNJ se requería tener mínimo 45 años de edad y se requería llevar mínimo 15 y 20 años de ejercicio profesional. Ahora no hay ese requisito. Eso ha permitido a gente más joven, primero acceder a concursar, ahora los resultados ya no dependen de la edad, el resultado depende de los méritos y del concurso. Sí me parece interesante que la norma haya permitido a gente más joven.

Nuevo presidente de la Corte Nacional de Justicia piensa en propuesta para ser 'más eficaces' en las extradiciones

Cuando se posesionó usted aseguró que se preocupará de dar la suficiente importancia al tema de la extradición dentro de su trabajo. Dijo que había problemas de convenios internacionales antiguos y problemas de orden legal. ¿Se ha analizado cómo se abordarán estas reformas tomando en cuenta que la extradición es un tema con cada país, no es una cosa general?, hay también ciertos convenios que juntan a varios países, pero generalmente es un tema bilateral? Es una tarea que demorará su tiempo, ¿cómo se trabajará el tema con otras funciones del Estado?

Sin perjuicio que son tres años que estaré en la presidencia, tenemos que trabajar lo más pronto. (...) Ha habido extradiciones, quizá no como quisiéramos, entonces hay que fortalecer, hay que mejorar. Lo que vamos a hacer en esto, justamente hemos conversado con el procurador general del Estado y vamos a plantear un trabajo interinstitucional con el Ministerio de Relaciones Exteriores, el canciller, el procurador del Estado, más la CNJ, con la finalidad de identificar algunos nudos críticos. Uno, sí hay algunos convenios que deben revisarse; dos, hay algunos que deben realizarse, lo cual no depende de mí como presidente de la CNJ, por eso sí se puede establecer un trabajo interinstitucional; y tres, tener un trabajo más coordinado en aras de que se pueda como Estado ecuatoriano gestionar de mejor manera la extradición.

El juez y el pronunciamiento de sus fallos

No le huye a los medios, un Iván Saquicela que fue concejal alterno, principal y presidente ocasional del Concejo Cantonal de Cuenca, pues cree que un juez sí puede hablar de un caso, por ejemplo, ante la prensa, pero sin adelantar criterios que pongan en riesgo su resolución o la causa, ni tampoco entrar a polemizar o debatir sobre las causas concretas. “Eso se hace en la sala de audiencias”, aclara.

Él reconoce que tiene con errores y virtudes una vocación profunda por el servicio a los demás. Recuerda que ha tenido muchas oportunidades de ejercer libremente su profesión o también de estar en el servicio público, pero siempre se “decantó” por el servicio público, el cual le ha dejado como enseñanzas la cercanía con la gente y el compromiso con los demás.

Hay quienes dicen que es bueno que la gente pueda escuchar lo que dicen los jueces, pues normalmente eso no sucede y solo se escuchan las voces de quienes se sienten afectados por un fallo. También se dice que los jueces hablan en sus fallos y no tienen que explicarlos, por ejemplo, en la prensa. ¿Qué opinión le merece el que los jueces puedan referirse a los fallos que emiten? Recuerdo que poco después de que se emitió la sentencia en el caso Sobornos usted habló con ciertos medios, y eso le generó críticas.

Yo creo que hay un impedimento en el Código Orgánico de la Función Judicial en el sentido de que un juez no puede anticipar criterios comprometiendo lo que va a ser su resolución. Yo entiendo que todos los jueces del país debemos acatar esta norma, está correctamente concebida, debemos respetarla. El otro aspecto es que nosotros los jueces sí debemos acercarnos más a los ciudadanos. Yo no creo en una Corte altísima y suprema, en donde el ciudadano sea muy distante, yo creo en una Corte más horizontal y cercana a la gente. (...) Yo creo en una cercanía y una de las formas, y no la única de acercarse, es comunicando. (...) Nunca, jamás, entrar a polemizar, debatir sobre las causas concretas, eso no, eso se hace en la sala de audiencias.

QUITO.- Iván Saquicela (izquierda), Iván León (centro) y Marco Rodríguez, jueces que conforman el Tribunal que lleva el juicio del caso Sobornos 2012-2016, en la Corte Nacional de Justicia.

¿No le preocupa que la CNJ al tenerlo a usted como presidente se vuelva en un objetivo político? Hoy usted es el presidente de la CNJ, pero hasta hace poco fue un juez penal que resolvió temas como el caso Sobornos en el que se sentenció a Rafael Correa y otros funcionarios de ese régimen. Eso en su momento le generó críticas por ser supuestamente parcializado y emitir un fallo político. Existe ahora la posibilidad de que llegue a la presidencia un candidato que representa a ese grupo político, el cual de alguna forma ha amenazado que volverá al poder y que responderán quienes emitieron fallos políticos, etcétera.

Yo frente a eso no quiero antelar ningún criterio. Yo con toda la prudencia que debo tener como presidente de la CNJ no doy opinión política alguna. Simplemente he dado mis conceptos sobre lo que es el Estado de derecho y la independencia judicial. Esos van a ser los derroteros de la Función Judicial, van a ser los principios que van a guiar nuestro actuar. Yo he resuelto muchas causas y esas muchas causas las he revisado en derecho, tanto es así que una buena parte de esas resoluciones mías e incluidas las que usted refiere (del caso Sobornos) han sido ratificadas. Entonces no ha sido el criterio de Iván Saquicela, sino el criterio de diez jueces, pero ese caso (Sobornos) jurídicamente es un caso como cualquiera otro en el que he aplicado el derecho. (I)