El ministro de Gobierno, Henry Cucalón, sostiene que el juicio político al presidente de la República, Guillermo Lasso, se acabó porque el principal organismo que lo promovió ya no existe por la aplicación de la muerte cruzada. Revela que aplicaron la disolución de la Asamblea Nacional porque no había garantías de gobernabilidad. Para las nuevas elecciones, el presidente Guillermo Lasso se pronunciará en los próximos días si es o no candidato presidencial.

¿Qué es lo que pesó para que el Gobierno active la muerte cruzada?

La grave crisis política recrudecida por la actitud que habían tenido ciertos sectores de la oposición, que incluyó un juicio político infundado y sin pruebas y una agenda que en vez de ser proactiva era una profunda agenda de desestabilización que comenzaba con el presidente Guillermo Lasso y continuaba con otras autoridades.

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El juicio político era una de aquellas, así que el presidente de la República en una decisión de Estado, ante esa situación, decidió que sea el pueblo quien resuelva esto.

¿Cómo se configuraba esa crisis?

La crisis ha estado desde algún tiempo, por eso el presidente de la República siempre decía que siempre tenía la posibilidad de aplicarla, pero el tema era la oportunidad de usar esa herramienta constitucional e ir a nuevas elecciones, porque no se podría sostener una relación con una oposición que lo único que le interesaba era desestabilizar y derrocarlo.

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¿Había un plan macabro que buscaba la salida del primer mandatario?

Sí, una agenda que incluía la destitución del presidente sin fundamento alguno y también en parte de esa agenda que no era propaís, sino que radicaba en el tema de la impunidad donde podía caer autoridad de control como Fiscalía. Por ello, a juicio del presidente de la República, esta situación era insostenible e inclusive posjuicio político.

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¿En qué momento tomaron la decisión de ir a la muerte cruzada, cuando no había los votos para censura y destitución?

Hasta nuestros opositores e interpelantes han reconocido que no había los votos para censurar al presidente Guillermo Lasso; es decir, esta decisión de Estado tomada por el primer mandatario no tiene nada que ver con los votos, sino por la grave crisis política que se veía aparte del tema del juicio político, pues la situación era insostenible.

¿No había garantías de gobernabilidad?

Exactamente, la gobernabilidad estaba intacta y recrudecida con o sin juicio, y la agenda de los grupos desestabilizadores encabezada por Virgilio Saquicela era clara: arrinconar al Gobierno a como dé lugar y la toma absoluta de autoridades de control.

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Si no había los votos para la censura, ¿entonces podría haber venido el calentamiento de las calles para continuar con la presión?

El presidente de la República iba a ser absuelto, porque nunca hubo los votos, y al día siguiente hubieran seguido todos los afanes de obstrucción y desestabilización. Entonces, esta es una salida constitucional debidamente amparada.

¿Cómo queda el juicio político al presidente?

No hay Asamblea y el juicio terminó; y lo importante para nosotros es que el primer mandatario tenía que ir al pleno por un deber moral con el pueblo. Ante el pueblo ecuatoriano y ante la historia queda de que él cumplió, habló, desvaneció todas las acusaciones y después, razonar y adoptar la decisión que él tomó.

¿Pero el juicio al primer mandatario queda archivado?

Sí, no hay juicio, se acabó.

¿Si viene la nueva Asamblea, puede o no reactivar el juicio al primer mandatario?

A mi criterio no, si no que me digan la norma expresa que permita hacerlo. Se acabó el juicio por una razón simple, las normas están expresamente establecidas y la Asamblea Nacional que estaba llevando ese juicio ya no existe, por tema de norma, de tiempo y por diversas situaciones. Más allá que el juicio, jurídicamente hablando, siempre estuvo sin pies ni cabeza y caído.

¿La Corte Constitucional puede pronunciarse sobre este juicio político que queda en el aire?

No queda en el aire, el juicio está caído y por una razón muy simple, todo el Ecuador sabe que no hay juicio, pero ante la inquietud de la especulación política, pronto habrá nuevos asambleístas y habría cambiado todo y habrá un nuevo periodo legislativo.

¿El Gobierno no se siente frustrado por no concluir los cuatro años de mandato?

Parte de esta crisis y de lo que establece el presidente de la República es que a él también, así como a la Asamblea Nacional, se le recortará el periodo. Pero es una forma que tiene el presidente de expresar lo que sucedió y asume la responsabilidad de acortar su periodo.

¿Usted qué le aconsejaría al presidente de la República, postularse en la siguiente elección?

Es como un desafío hacerlo, porque este tipo de elecciones anticipadas son básicamente para zanjar una crisis política y optar por una ratificación. Yo le aconsejaría que lo haga, pero en todo caso, es él que tiene que tomar la decisión y anunciarla públicamente en su debido momento.

¿Cuáles son los factores que llevaron al país a la crisis?

Son varios, puede haber crisis de Gobierno producto por las complicidades económicas; pero lo crisis política se inició desde el primer día y no es una coincidencia que antes de cumplir dos años de Gobierno hayan existido cuatro intentos de sacarlo al presidente Guillermo Lasso del poder utilizando figuras constitucionales, pero cuyo origen nunca tuvo fundamento alguno. Entonces, fue una cuestión que la tenían jurada desde el principio.

¿No es una vendetta por el rompimiento del acuerdo del Gobierno con el PSC y UNES?

Se deduce eso, y el presidente de la República varias veces ha reiterado por qué no lo hizo, y no es ningún delito penal ni infracción política que para ejercer el Gobierno debe mantenerse un acuerdo.

¿Usted no cree que el presidente se demoró en aplicar la muerte cruzada?

Creo que él valoró, y su sentido de oportunidad y conveniencia determinaron que lo aplique el 17 de mayo de 2023, horas después de haber comparecido ante el pueblo ecuatoriano a decir que él no había cometido peculado, que no existía prueba alguna y que el juicio era infundado.

¿Usted como ministro de Gobierno intentó mejorar las relaciones con el Legislativo?

Por supuesto, pues desde el primer día que me designaron fui directamente a la legislatura a visitar al presidente de la Asamblea en ese momento, aunque él después no quiso hacer una declaración conjunta; me imagino que le ordenaron que ni siquiera se tome una foto conmigo. Mi mano extendida estuvo desde el primer día.

¿Cuáles serán las prioridades del Gobierno en los seis meses que le restan de administración?

Seguir trabajando incansablemente y la primera preocupación es el tema de seguridad, por eso las resoluciones del Consejo de Seguridad Pública y del Estado (Cosepe) con respecto a estas organizaciones que tienen prácticas terroristas. Y al mismo tiempo mejorar todos los procesos de gestión pública y sacar adelante vía decreto ley algunos de los proyectos importantes que tiene el Gobierno, como la reforma tributaria y un proyecto de zonas francas. En el ínterin, apoyar todo el proceso de nuevas elecciones.

En tema de seguridad, ¿qué le impedía hacer la Asamblea Nacional y que hoy sí lo podrá hacer?

Más allá de las leyes y todo, el problema de seguridad trasciende temas inclusive de carácter legislativo; ahí la pena es que no nos pudimos unir para dar un mensaje fuerte, porque todo ese proceso de desestabilización que permanentemente hizo el Legislativo le beneficiaba al crimen organizado que veía a un Estado desorganizado y débil.

En materia de seguridad, ¿cuál será la diferencia del accionar del Gobierno sin una Asamblea?

Más allá del afán conspirativo permanente de un grupo de la Asamblea Nacional para limitar al Gobierno y distraerlo de sus funciones, la seguridad va a seguir mejorando porque ahorita está enfocado cuál es el verdadero enemigo que es el crimen organizado, que es un tema no coyuntural.

En lo social, ¿cuál será la prioridad en seis meses?

Fortalecer los programas que ya están planificados y que muchos tenían que darse en materia de obra pública como hospitales, por ejemplo. Es decir, seguir avanzando en todo lo que es gestión como seguir entregando casas gratuitas.

¿Es un alivio haberse sacado de encima a la Asamblea?

No, no es una situación que sea dable porque se necesita de un Parlamento y un Ejecutivo, ellos llevaron la situación a este nivel; por eso se tiene que, inmediatamente, convocar a elecciones.

En candidaturas, ¿el Gobierno armará una alianza política para evitar dispersión en los electores?

Creo que esa es una alternativa totalmente válida, no creo en candidaturas únicas; creo que deben ser parte de un gran frente o concertación donde las coincidencias vengan por las causas más que por dogmas ideológicos, y una de esas es la defensa irrestricta de los valores democráticos.

¿El Gobierno tendrá su candidato presidencial propio?

Sin perjuicio de los diálogos, en los próximos días el presidente de la República debe hacer pública su decisión si es candidato, y si no se presenta, cómo se va a apoyar a armar una coalición. Si el presidente opta por ir a una candidatura que sea parte de un eje de concertación y no ir por un solo partido

En la definición de candidaturas, ¿el Gobierno no soltará la mano a los asambleístas aliados que se oponían al juicio político en la Asamblea?

Si lo importante es sumar, no podemos soltar la mano de nadie que quiere ser parte de un proyecto democrático en el Ecuador. (I)