Lenín Moreno Garcés deja la Presidencia de la República con bajos porcentajes de percepción sobre su imagen. Un 82,1% desaprueba su gestión, de acuerdo con un muestreo de la firma Cedatos Gallup.

La encuesta, con cierre al 5 de mayo del 2021, a 2.100 entrevistados, refleja que apenas un 8,5% aprueba su gestión, frente al 82,1% que lo desaprueba.

Polibio Córdova, director de Cedatos, hizo un diagnóstico estadístico de los cuatro años de gestión de Moreno, que tuvo altos porcentajes de credibilidad, aprobación y entusiasmo al inicio, pero que desde agosto del 2017 empezó “una baja que no paró”.

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Confluyeron aspectos como la crisis económica por la herencia de su excoideario, Rafael Correa, que dejó una “mesa que no estaba servida”, según dijo Moreno, con deudas y denuncias de corrupción; el paro de octubre del 2019, por el decreto 883 que eliminó los subsidios a los combustibles y que al final tuvo que derogar. A esto se sumó la pandemia del COVID-19, evaluó Córdova.

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“Este Gobierno termina con situaciones inesperadas no vistas en los últimos 43 años, desde el inicio de la fase democrática”, anotó.

Su administración estuvo marcada por la inestabilidad, pues según el analista, en los últimos cuatro años tuvo cuatro vicepresidentes.

Esa inestabilidad se reflejó también en los ministerios de Estado: comenzó con 17 ministros, y a lo largo del periodo tuvo 71 secretarios de Estado. Algunos con siete ministros y otros con seis.

Según los muestreos, días antes del 24 de mayo del 2017, de la posesión de Moreno, se consultó si creían que el país “va por mal o buen camino”. Un 40% creía que iba por buen camino.

Esa apreciación subió a 48% al 30 de mayo del 2017, cuando encaminó el diálogo nacional, por ejemplo.

En agosto del 2017 subió al 49%, pero en mayo del 2018 bajó al 31%; en mayo del 2019, al 14,1%. El 30 de octubre del 2019 fue del 9,6%.

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Con la pandemia, en mayo del 2020, el 5,3% creía que iba por buen camino el país y un 91% no.

Córdova resaltó los porcentajes de aprobación de Moreno, que empezó en mayo del 2017 con 66%. Al 5 de mayo del 2021, a vísperas de su salida, un 8,5% lo aprueba y lo desaprueba el 82,1% de los consultados.

Esa aprobación fue en una “pendiente hacia abajo” en coyunturas específicas. Es así que, al 4 octubre del 2019, en el marco de las movilizaciones, tuvo 8%, en contraste con un 83% que lo desaprobó.

El director de Cedatos recordó que expresidentes como Jamil Mahuad “se cayeron” con una aprobación de entre el 6% y 7%; y Abdalá Bucaram con un 8%.

¿Por qué no se cayó Moreno en el 2019? “Porque hubo una reacción favorable de la población cuando se dieron cuenta de que el paro no era legítimo, sino que tenía infiltrados. El que lo salvó a Moreno fue el propio pueblo”, comentó Córdova.

Luego, con la pandemia, se apreció que en mayo del 2020 lo aprobaba el 16,1% y el 81% lo desaprobaba. En enero del 2021, tenía una aprobación del 8,1% y el 86,1% de desaprobación.

Sobre la credibilidad de la palabra de Moreno, el 30 de mayo del 2017 un 64% le creía; en agosto de ese mismo año, subió a 67%.

Desde mayo del 2018 bajó hasta ubicarse en 42,3%. Llegó a marzo del 2021, en que creía en su palabra apenas el 2,8%, y había un 93,4% que no.

Córdova reflexionó que Moreno hizo ofrecimientos “muy grandes”, como que iba a crear 250.000 empleos, implementar el plan Toda una Vida, Casa para Todos, 40 universidades, 340.000 casas nuevas, y otros.

Así, en el 2017, el entusiasmo era de un 55,7%, pero decreció hasta marzo del 2021, en que se ubicó en 19,6%.

Según Cedatos, hay seis problemas que se deben atender y que debe “enfrentar el nuevo Gobierno”.

Entre ellos, el 31,1% considera como el más urgente el desempleo; los problemas económicos, el 30,3%; la salubridad y la vacunación contra el COVID-19, el 21,4%; el control de la corrupción, el mal manejo del Gobierno y la justicia, el 7,3%; la inseguridad ciudadana, el 6,9%; y los problemas de la educación y acceso a escuelas y universidades, el 2,6%. (I)