Las reformas a la Ley de Comunicación que eliminaron la Superintendencia de Comunicación (Supercom), la figura del linchamiento mediático y la comunicación como un servicio público fueron las principales modificaciones que impulsó el gobierno de Lenín Moreno, en materia de libertad de expresión.

Al inicio de su administración, el Ejecutivo envió un proyecto de reformas a la Asamblea Nacional, con unas 80 modificaciones a la norma, que entre las principales eliminó la Supercom y su estructura de sanciones administrativas que involucraban multas para los medios de comunicación.

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A pocos días de terminar el periodo, Moreno remitió un nuevo proyecto de reformas a la Ley de Compañías, para pagar los valores adeudados a los medios incautados.

Para el ministro de Telecomunicaciones, Andrés Michelena, fueron logros del gobierno los cambios a la Ley de Comunicación, la firma de la Declaración de Chapultepec, la creación del Comité de Protección de Periodistas y la implementación del concurso de frecuencias para radios FM, según escribió en Twitter.

No obstante, el director de la organización Fundamedios, César Ricaurte, cree que Moreno deja un “legado agridulce” sobre libertad de expresión.

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Resaltó como positiva la eliminación de la “institucionalidad represiva” que se creó en el régimen de Rafael Correa, así como el “discurso de respeto y tolerancia hacia la prensa”.

A su criterio, quedaron pendientes las reformas al Código Orgánico Integral Penal (COIP) para eliminar la sanción a los delitos de opinión, y el fortalecimiento de la plataforma de Medios Públicos. “Siguieron siendo utilizados como medios de gobierno y no se avanzó en fortalecerlos y, al contrario, se los ha debilitado llevándolos al borde de la extinción”.

Lamentó que no se haya trabajado en estrategias de protección de los periodistas, y que hechos como el asesinato del equipo periodístico de diario El Comercio “haya quedado en la impunidad”. (I)