“El domingo después de las elecciones, el país necesita entrar en una especie de tregua entre partidos políticos y movimientos, actores sociales y activistas, porque si no vamos a seguir con los problemas, se necesita gobernabilidad para el que llegue por más de 16 meses y si alguien no lidera vamos a seguir distanciados y peleando”, aseguró el alcalde de Guayaquil, Aquiles Alvarez, sin aclarar si será él quien busque esta unión, pero para analistas esta tarea recae en el nuevo presidente que tenga el país luego del 15 de octubre.

Alvarez lleva casi cinco meses en el cargo y subrayó en su enlace radial de este miércoles, 11 de octubre, que Ecuador necesita dejar la polarización y que desde su administración se han mantenido al margen de la segunda vuelta electoral en la que se enfrentarán Daniel Noboa, de la Alianza Democrática Nacional (ADN, listas 4-35), y Luisa González, la opción de la Revolución Ciudadana (lista 35), misma tienda política con la que él llegó a la Alcaldía de la urbe porteña.

“Ecuador necesita dejar la polarización, las peleas, tenemos que estar unidos como país porque quien sufre es el ciudadano... no hemos buscado posicionar a nadie y como alcalde de Guayaquil lo seguiré haciendo”, apuntó.

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Alfonso Harb, exdiputado socialcristiano y dirigente deportivo al igual que Álvarez, saluda la propuesta del alcalde y dice que a pesar de ser un hombre joven está mostrando mucha madurez personal y política a la par de la responsabilidad tan alta que tiene el administrar Guayaquil, pero que no debe ser quien la lidere ya que esta labor la tiene que hacer el mandatario que resulte electo el próximo domingo 15 de octubre.

“Pienso que lo que él propone de fondo es lo correcto, que haya unidad, pero especialmente para comenzar a desarrollar ciertas políticas de Estado que deben de consolidarse... especialmente políticas referidas a temas de seguridad ciudadana. En ese tema los ecuatorianos necesitamos comulgar en criterios no solamente la ciudadanía, sino los sectores políticos, las instituciones del Estado y crear una verdadera política nacional”, indica.

Para Harb “el nuevo líder del país, que será quien gane el domingo y tome la batuta del manejo del Estado durante los próximos 18 meses y debe llamar a esa unidad no el día que se posesione, sino una vez que sean conocidos los resultados y consolidados”.

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Sin embargo, dice que la iniciativa de Alvarez es muy importante ya que es uno de los mandatarios locales más representativos por ser de la ciudad más grande y motor económico del país y que su apoyo es muy importante para sacar adelante cualquier tipo de llamado a la unidad.

El alcalde Aquiles Alvarez y el vicepresidente Alfredo Borrero durante la entrega del decreto ejecutivo para el traspaso del área de Samanes.

El politólogo Manuel Macías Balda, director del Observatorio de Políticas Públicas de Guayaquil y de la Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad de Guayaquil, coincide en que es necesario que se logre algún tipo de pacto para superar las diferencias y polarizaciones políticas que existen ya desde hace tiempo y que debe ser liderado por el nuevo mandatario o mandataria, ya que un solo actor político local no tiene la convocatoria suficiente y tiene problemas que atender en su territorio.

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“Aquiles Alvarez no tiene el poder ni la convocatoria ni es el más adecuado para eso, tiene demasiados problemas propios internos, mucho que hacer por Guayaquil como para meterse en algo a nivel nacional”, refiere.

Macías sostiene que en Ecuador puede pasar lo que ha ocurrido en otros países cuando enfrentaron momentos de crisis y pone de ejemplo a Colombia, a finales de la década de los ochenta e inicios de los noventa, que optó por una reforma constitucional, que asegura sí sería posible en un mandato tan corto ya que se enfocaría en reformas puntuales.

“La Constitución vigente quizás fue hecha con muy buenas intenciones, es muy avanzada en derechos, pero se ha abusado mucho de las garantías constitucionales... y también se debe discutir respecto a descentralización de ciertos aspectos, la reforma constitucional de Colombia en 1991 permitió que las ciudades tengan mayor poder sobre políticas específicas”, comenta y dice que este tipo de acciones pueden dar pie a un nuevo pacto más prolongado que realmente ayude al presidente o presidenta que se elija en 2025.

Por su parte, Harb cree que con el antecedente de la muerte cruzada que decretó el presidente Guillermo Lasso en mayo pasado es poco probable que de inmediato se vuelva a caer en un periodo sin gobernabilidad.

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“Tienen que acabarse los odios que son los que impiden unirnos a los ecuatorianos y que están dando todo el espacio del mundo para que la delincuencia y los enemigos del Ecuador nos estén destrozando, la muerte cruzada ya pasó, ya se va el presidente Lasso, ya se fue la Asamblea Nacional anterior y ya llega una nueva y un nuevo presidente para terminar un periodo, no para iniciarlo, eso hay que recordar”, apunta.

Harb destaca que es importante que los actores políticos tengan en cuenta que solo pueden volver a las discrepancias propias de la política una vez que se den los acuerdos y consensos importantes para recuperar al país.

Macías coincide también en que “nadie debe estar pensando en una muerte cruzada en estos momentos” y que se debe evitar que esta continuación no sea lo mismo que con Lasso y termine siendo “un gobierno sin fuerza legislativa, sin lograr acuerdos legislativos, sin fuerza en lo social, bloqueado e inmóvil”. (I)