El presidente ruso Vladimir Putin llamó el viernes a romper con las tecnologías extranjeras para reforzar las defensas de Rusia frente a los ataques informáticos, asegurando al mismo tiempo que Moscú había detenido una grave “ciberagresión”.

“La digitalización que está en curso activamente en el seno de la gobernanza y de la economía rusa (...) debe protegerse al máximo de cualquier acción potencialmente negativa procedente del exterior”, declaró Putin.

“La vía obvia para alcanzar este objetivo es garantizar la transición hacia equipos, tecnologías, programas y productos nacionales”, continuó en una reunión de su consejo de seguridad.

Vladimir Putin acusa a Ucrania de crear componentes de armas biológicas

Putin afirmó que Rusia, que desde el 24 de febrero participa en una campaña militar en Ucrania, se enfrenta a un número creciente de ataques informáticos.

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Según él, estos últimos proceden de “diferentes Estados” y están “cuidadosamente coordinados”.

Putin señaló que los ataques se dirigen en particular a los medios de comunicación, las instituciones financieras, los servicios públicos y los portales oficiales rusos.

En la mayoría de los casos, los sitios son bloqueados durante estos ataques o se publican “Fakes” (infomación falsa), afirmó, señalando también los intentos “cada vez más frecuentes” de entrar en “las redes internas” de empresas rusas.

Según el presidente de Rusia, Moscú, en el marco de las sanciones occidentales, sufre también “limitaciones para acceder a tecnologías informáticas extranjeras”.

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“Una serie de proveedores occidentales dejaron de prestar apoyo técnico”, subrayó. “Pero, desde ahora, puedo decir que la ciberagresión y las sanciones contra Rusia fracasaron, en general, ya que estábamos preparados para ello”, prosiguió.

En los últimos años, las autoridades rusas desarrollaron un sistema de “internet soberano”, que en última instancia permitirá aislar la red rusa separándola de los grandes servidores mundiales.

El Kremlin niega querer construir una red nacional controlada, como en China, pero eso es lo que temen las oenegés y los opositores. (I)