El multimillonario creador de Windows, Bill Gates, es una de las personas que está apoyando un proyecto para enfriar un poco la Tierra.

La iniciativa es llamada SCoPEx y ha sido creada por expertos de la Universidad de Harvard, quienes enviarán un gran globo a 19 kilómetros de altura y luego desde este se arrojarán 2 kg de carbonato de calcio. Aunque dicen que también se podría usar “otros materiales como sulfatos en respuesta a la evolución de los intereses científicos”.

El objetivo será que este polvo desvíe parte de la radiación solar y así evitar que golpee con fuerza la superficie del planeta, lo que ayudaría a que no se caliente tanto.

La primera prueba se realizará sobre la ciudad de Kiruna, norte de Suecia, según una publicación del diario británico Daily Mail. Esta misión tendría un costo de tres millones de dólares, los cuales han sido recaudados con donantes privados, incluyendo Gates.

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Esta primera prueba servirá para analizar cómo reaccionan las partículas y los resultados que se podrían obtener si se realiza en una mayor escala.

El director del proyecto, Frank Keutsch, dijo al diario The Times que buscan ver si la realidad es parecida o no a los resultados favorables obtenidos en modelos desarrollados en computadores respecto a los posibles resultados.

Keutsch ha mostrado ‘terror’ de la necesidad de usar esta escala de geoingeniería y cree que esto solo se usaría en casos extremos en los que un lugar se puede volver inhabitable por un aumento considerable de temperatura a causa del calentamiento global. Por ello, dice que se deben tomar las medidas necesarias para detener la contaminación.

La idea sería imitar un poco lo que ocurre cuando hay un erupción volcánica.

En esa misma línea, críticos del proyecto ven en este un posible excusa para que los políticos no tomen esas medidas medidas. Uno de ellos es Stuart Haszeldine, profesor de la Universidad de Edimburgo, quien afirma que esto no ayudaría a tratar la causa del calentamiento.

“Es como tomar heroína: tienes que seguir consumiendo la droga para seguir teniendo el efecto”, dijo a The Times Haszeldine.

Mientras, un profesor de la Universidad de Cambridge, David King, señaló en el mismo medio que hay que tener cuidado con esta técnica porque no se sabe qué impacto podría tener en los sistemas meteorológicos. (I)