Pakistán advirtió este domingo 19 de diciembre que si la economía de Afganistán seguía hundiéndose habría “graves consecuencias” para la comunidad internacional y pidió a los líderes mundiales dialogar con los dirigentes talibanes para evitar una crisis humanitaria.

En la apertura de una reunión extraordinaria de la Organización para la Cooperación Islámica (OCI) en Islamabad, el ministro paquistaní de Relaciones Exteriores, Shah Mahmood Qureshi, estimó que el empeoramiento de la crisis podría conllevar una grave hambruna, nuevos flujos de refugiados y el ascenso del extremismo.

“No podemos ignorar el peligro de un desplome económico completo”, advirtió ante los representantes de los 57 países de la OCI, entre ellos su homólogo talibán Amir Khan Muttaqi, así como delegados de Estados Unidos, China, Rusia, la Unión Europea y la ONU.

Esta reunión es el primer gran encuentro sobre Afganistán desde la caída del antiguo régimen, apoyado por Washington, a mediados de agosto y la llegada al poder de los talibanes.

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Desde entonces, miles de millones de dólares en asistencia y recursos han sido congelados por la comunidad internacional.

A las puertas de un crudo invierno, la ONU advirtió que Afganistán está al borde de la peor emergencia humanitaria del mundo, con escasez de alimento, combustible y dinero. El Programa Mundial de Alimentos (PMA) alertó de la llegada de una “avalancha de hambruna”.

Ministro dice que se debe diferenciar entre “afganos y talibanes”

Por su parte, el primer ministro paquistaní, Imran Khan, afirmó que se tenía que distinguir los talibanes de los afganos corrientes.

“Me dirijo específicamente a Estados Unidos para decirles que tienen que diferenciar entre el gobierno de Afganistán y los 40 millones de ciudadanos afganos”, declaró, “incluso si han estado en conflicto con los talibanes desde hace 20 años”.

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También pidió que el reconocimiento de las autoridades talibanas no estuviera necesariamente basado en los ideales occidentales de los derechos humanos. “Cada país es diferente (...) La idea que cada sociedad se hace de los derechos humanos es diferente”, aseguró.

KABUL. Un guardia talibán custodia las oficinas de pasaporte que reabrieron sus puertas luego de un mes de suspensión. Decenas de afganos buscan el documento. Foto: EFE

Ningún país ha reconocido formalmente al gobierno talibán, y los diplomáticos enfrentan la delicada tarea de canalizar ayuda a Afganistán sin fortalecer a los islamistas radicales.

El domingo, casi todos los delegados que hablaron en el inicio del encuentro insistieron en la necesidad de proteger los derechos de las minorías y autorizar a las mujeres y las niñas a trabajar y estudiar.

Aunque los talibanes han prometido seguir una línea menos dura que cuando gobernaron de 1996 a 2001, las mujeres siguen estando excluidas de los empleos públicos y gran parte de los centros de educación secundaria para chicas permanecen cerrados.

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El anterior régimen talibán sólo fue reconocido por Pakistán, Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos. No está previsto que la reunión de la OCI dé lugar al reconocimiento internacional al que aspiran los islamistas.

Qureshi afirmó, en cambio, que la organización examinaría un plan de ayuda al país que implicaría a las autoridades talibanas, para reducir la presión contra el país.

El programa incluiría la coordinación de la ayuda, el aumento de las inversiones, la ayuda a la reconstrucción de las instituciones afganas y la propuesta de expertos para gestionar la economía. (I)