Este viernes empezó en Cuba el VIII Congreso del Partido Comunista de Cuba (PCC) y se dio lo que ya se había anunciado, la renuncia de Raúl Castro al cargo de primer secretario del PCC, el máximo cargo de la isla.

“Concluye mi tarea como primer secretario (...) con la satisfacción de haber cumplido y con la confianza en el futuro de la patria, con la meditada convicción de no aceptar propuestas para mantenerme en los órganos superiores de la organización partidista”, dijo Castro al ofrecer su Informe Central al Congreso, en el que ratificó su anunciada voluntad de dejar todo cargo de dirección en esa organización, donde, aseguró, permanecerá como simple militante hasta el día de su muerte.

En medio de aplausos de los 300 delegados asistentes a la cita, Castro, de 89 años, aseguró que nada lo “obliga a esta decisión” y que lo hacía para dar “ejemplo”.

También propuso, según AFP, un diálogo respetuoso con Estados Unidos: “Ratifico desde este congreso del Partido la voluntad de desarrollar un diálogo respetuoso y edificar un nuevo tipo de relación con los Estados Unidos... (sin renunciar) a los principios de la revolución y el socialismo”.

En su último gran discurso, dirigido al nuevo gobierno demócrata de Joe Biden, agregó que no se puede exigir a Cuba renunciar a “la autodeterminación de los pueblos”, un principio de su “política exterior, comprometida con las causas justas” y con “el histórico apoyo a países hermanos”, señaló en referencia a Venezuela, entre otras naciones.

Castro fue coautor en 2014 del deshielo entre los dos países junto al entonces presidente estadounidense Barack Obama, que puso fin a medio siglo de fuerte confrontación y reactivó las relaciones diplomáticas, rotas desde 1961 y restablecidas en 2015. Sin embargo, el republicano Donald Trump desmanteló buena parte de los avances entre los dos países, e implementó un duro refuerzo del embargo vigente desde 1962.

La salida de Castro marca la jubilación de otros miembros del partido que fueron parte de los llamados “históricos”, quienes combatieron para lograr la revolución en 1959 para sacar del poder al entonces dictador Fulgencio Batista, pero que luego tomó la corriente socialista-comunista (hubo peleas y purgas entre los grupos que apoyaron la revolución) que se mantiene hasta la actualidad con el PPC, que mantiene críticas en temas de libertades al ser un Estado donde gobierna un solo partido.

Su salida dará paso a una nueva generación encabezada por el presidente Miguel Díaz-Canel, de 60 años.

Además, en el congreso se deberá fijar lo que hará el país en los próximos años no solo con Estados Unidos, sino también para mejorar la golpeada crisis económica y otros temas internos como las repercusiones del creciente acceso a internet en la isla. (I)