Tiroteos al aire libre, bloqueos de carreteras, coches en llamas y tiendas incendiadas: desde hace una semana, los cárteles mexicanos cubren el país con una ola de violencia sin precedentes. Hasta ahora se han visto afectadas casi una docena de ciudades del norte del país, como Ciudad Juárez, Guadalajara, Tijuana y Guanajuato. Más de 200 personas -entre ellas periodistas, niños y mujeres embarazadas- han muerto bajo la lluvia de balas.

Los medios de comunicación de diversas tendencias políticas hablan de “tácticas de terror” y “narcoterrorismo”. Sin embargo, existe cierta controversia sobre cómo calificar esta explosión de violencia.

Terror sincronizado, diferentes motivos

No está claro el motivo del repentino y casi sincronizado estallido de violencia contra la población civil. Las autoridades han dado diferentes explicaciones. En Guadalajara se habló de una respuesta violenta del cártel Jalisco Nueva Generación ante una operación militar. Eso no sería nada nuevo en el modus operandi de los cárteles, que en 2019 lograron liberar con actos terroristas a un capo del narcotráfico detenido en Culiacán.

Esta vez se trató de preparativos, pero no de detenciones, según anunciaron los militares el lunes. En Ciudad Juárez, se dijo que una masacre en la cárcel se había convertido en una guerra de bandas en toda la ciudad, lo cual es inusual, pero no improbable.

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Cárteles contra cambio de estrategia

Sin embargo, el experto en seguridad David Saucedo tiene otra hipótesis: “Los cárteles están preocupados por el viraje silencioso en la estrategia del presidente López Obrador. Desde su visita a Washington el mes pasado, el presidente se ha alejado de su estrategia de convivencia pacífica, que garantizaba la tranquilidad a los narcos”, indica Saucedo a DW.

“El temor de los capos de los cárteles a ser detenidos y extraditados a EE. UU. está provocando disturbios, de forma similar a lo que ocurrió en Colombia en la década de 1990″, sospecha el experto. Y, como en Colombia, ahora están aterrorizando a los mexicanos. Sin embargo, a diferencia del país sudamericano, hasta ahora no ha habido ninguna declaración al respecto de los cárteles de la droga.

¿Pretexto para una mayor militarización?

“Nunca vamos a saber qué objetivos buscaban los terroristas”, explica a DW Alejandro Madrazo, fundador del Programa de Políticas de Drogas del think tank CIDE. “Pero la escalada de violencia le viene como anillo al dedo al presidente para justificar la militarización y la integración de la Guardia Nacional en las Fuerzas Armadas”, agrega. De hecho, el presidente López Obrador respondió rápidamente a la ola de violencia enviando más soldados a Tijuana. En los tres años y medio que lleva en el cargo, AMLO ha ampliado sistemáticamente el presupuesto y las competencias de los militares.

Pero la estrategia de la militarización no convence. Según Saucedo, “el gobierno federal no está preparado para enfrentar el narcoterrorismo, no tiene un plan ni presupuesto, no hay ni siquiera una división antiterrorista. Es un escenario totalmente nuevo. Valdría la pena generar politicas públicas. Se requieren fondos y especialistas como los tuvo Colombia en el Bloque de Búsqueda”, explica.

En suma, expertos como Saucedo y Madrazo no pueden entender por qué los sucesivos gobiernos de México se aferran a una estrategia antidroga ineficiente y militarizada. (I)