Cannabis, cocaína, heroína, opioides sintéticos y metanfetamina es lo que se puede encontrar a lo largo de todo el continente americano. La sustancia principal de preocupación cambia según el país, lo que refleja la variedad de la oferta de drogas ilegales que existe en la zona.

La Organización de los Estados Americanos (OEA), a través de la Comisión Interamericana para el Control del Abuso de Drogas (Cicad), publicó un resumen Ejecutivo del Informe sobre la Oferta de Drogas en las Américas 2021, que prevé presentar en 2022, en el que analiza los datos de la oferta de drogas en 27 países del hemisferio occidental.

El cannabis y la cocaína son las sustancias más citadas en estadísticas en cuanto a incautaciones, detenciones y producción; sin embargo, los patrones de tráfico pueden estar cambiando en toda la región.

La comisión refiere también que la pandemia tuvo un impacto negativo en la disponibilidad de los datos de 2020.

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No obstante, todos los Estados miembros de la OEA, que proporcionaron datos para el informe, mencionaron tener la presencia del cannabis y el documento afirma que las incautaciones de esta droga son las más altas en el hemisferio, seguidas por las de cocaína y sustancias a base de coca.

Uno de los cambios se evidencia en las tendencias de las incautaciones de cannabis por subregión. La Cicad refiere que, históricamente, las mayores incautaciones de cannabis se han producido en América del Norte, pero que entre 2016 y 2019, las incautaciones de esta droga se mantuvieron constantes para el Caribe y América Central, disminuyeron para América del Norte y aumentaron en América del Sur.

“Las drogas es un problema de salud pública... se han tomado verdaderamente el continente americano y los Estados deben intervenir en la salud pública y educación, comenzando desde la niñez y juventud para que puedan tener alternativas reales para evitar que sean conquistados por el consumo de drogas”, dice Jorge Villacreses, experto en criminalística y seguridad.

Gonzalo Albán, consultor en Gestión Pública y Políticas Públicas, coincide en que esta situación es un problema de salud pública y que hay muchas incógnitas, inclusive, sobre qué ocurre luego de que las drogas son incautadas.

En Ecuador, Villacreses comenta que la sustancia que más se consume es la hache, elaborada con sustancias muy nocivas para la salud, aunque dice que hay consumo de cannabis y de cocaína en clases sociales más altas. El experto coincide con el documento en que no se puede definir qué droga es la qué causa mayores problemas en cada país.

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En tanto, el caso de la cocaína, el documento refiere que su erradicación aumentó en Colombia entre 2016 y 2019, pero que se mantuvo estable en Bolivia durante el mismo periodo. Después de un declive entre 2016 y 2017, los totales de erradicación en Perú se mantuvieron estables por el resto del periodo.

Varios países informaron sobre los mercados de consumo interno de cocaína o crack.

Sobre esta misma sustancia, Colombia indicó que la producción ha aumentado debido a métodos de procesamiento más eficientes, y nuevas cepas de coca con vidas productivas más largas.

Perú también informó innovaciones en las prácticas de cultivo a partir del remplazo de la cal y los ácidos por cemento y sal para el secado y refinamiento de la producción de clorhidrato de cocaína.

Esta droga es de preocupación para las Américas por la alta prevalencia de envíos en contenedores destinados a los mercados de América del Norte y Europa en mayor parte desde América del Sur.

Sobre esta sustancia, Villacreses menciona que ante la situación actual que vive el mundo, sobre todo en América del Sur en la selva, hace que la opción cultivar y producir esta droga sea una forma de obtener ingresos para la gente de esas zonas.

Considera que un mecanismo para controlar esta situación puede ser realizar operaciones con drones que sí pueden acceder a las regiones tan inhóspitas.

Por su parte, para Albán son necesarias las campañas de prevención, verdadera atención médica que vaya más allá de una desintoxicación, con tratamientos unificados y homologados, y trabajar en la reinserción de los consumidores rehabilitados a través de políticas públicas integrales.

Por otro lado, y a diferencia de las sustancias anteriores, el comercio de heroína y opiáceos es intrarregional. Es muy poca la heroína enviada a los mercados de Europa o Asia.

La mayor parte de los datos de tráfico proceden de América del Norte, al igual que los de consumo y tráficos de opioides sintéticos, especialmente de Estados Unidos y Canadá y, según los proporcionados, en estos países existe la preocupación de que el fentanilo se utiliza cada vez más para adulterar la heroína.

Sobre esta sustancia, además de Estados Unidos, Guatemala y México la mencionaron como una droga de preocupación y países como Colombia, Ecuador y República Dominicana documentaron una baja prevalencia del consumo de heroína.

En el mercado norteamericano se concentra también la metanfetamina, la droga sintética más común en la región, según la Cicad.

El documento refiere que la producción se ha desplazado hacia el sur, a México, y que se destina a los mercados de Estados Unidos y Canadá. La facilidad con la que se puede producir en cualquier parte del mundo podría plantear futuros retos para otros países.

Las incautaciones de metanfetamina han aumentado proporcionalmente más que cualquier otra droga incautada.

Ante este escenario, la Cicad dice que los países deben considerar el desarrollo o el fortalecimiento de los sistemas de alerta temprana para responder a las sustancias sintéticas, las nuevas sustancias psicoactivas y otras sustancias emergentes.

“Hay que resaltar que no todo el que consume delinque, no se puede mezclar un problema de salud pública con un problema de seguridad”, apunta Albán y destaca la necesidad de implementar también controles plenos para el narcotráfico y microtráfico.

Refiere que no existe una llegada hacia las causas del problema y que el poder adentrarse a las causas permitiría construir una estrategia mejor con mayor claridad, mayores datos y vincular a los diferentes actores de la sociedad civil y hasta aliados internacionales.

“Tienes un problema que es repetitivo en todos los países, debería crearse un comité a nivel regional de países que integren la lucha por las drogas, sería una opción interesantísima y que puedan generar políticas públicas que puedan replicarse en el resto de naciones, porque hay una similitud, el problema es el narcotráfico en si”, manifiesta.

Villacreses coincide y dice que “todos los países tienen que organizarse para una respuesta internacional más profunda porque la que ya existe es insuficiente, se debe tener contingente internacional para hacer un trabajo más efectivo, manifiesta y considera que para que esta situación se controle, se debe legalizar en futuro cercano el consumo de estas sustancias. (I)