India ya es el segundo país con más casos de coronavirus en el mundo, luego de Estados Unidos. Y las cifras siguen subiendo.

Este lunes, el país superó los 15 millones de casos, el mismo día que Nueva Delhi anunció un confinamiento de una semana ante el temor a un colapso del sector sanitario.

El país asiático registró un nuevo récord diario de 273.810 casos de COVID-19 en 24 horas y varios estados han advertido de la situación crítica en la que se encuentran sus servicios sanitarios.

"Si no imponemos un confinamiento ahora, la tragedia será mayor. No podemos empujar a Delhi a una situación en la que los pacientes esperan en los pasillos y la gente muere en las carreteras", lamentó el jefe de Gobierno de Nueva Delhi, Arvind Kejriwal, en un mensaje televisado.

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Las autoridades de la capital india han decidido confinar a sus 20 millones de habitantes a partir de esta noche y hasta el próximo lunes, después de haber impuesto ya restricciones similares durante el fin de semana, ante el espectacular aumento de los casos de coronavirus.

Los comercios considerados esenciales podrán seguir abiertos, y las autoridades han excluido de las restricciones a varias categorías de profesionales. Curiosamente, las bodas se libran del confinamiento aunque están limitadas a 50 participantes: es temporada alta para los matrimonios en la India.

El recuerdo de la crisis humanitaria desencadenada por el confinamiento nacional del año pasado, con millones de trabajadores migrantes venidos de zonas rurales atrapados sin dinero en las ciudades y sin la posibilidad de regresar a sus hogares debido al bloqueo total del transporte, ha retrasado la imposición de nuevas restricciones en la capital.

Pero Kejriwal recordó que Nueva Delhi registró unas 23.500 infecciones en las últimas 24 horas, aunque en los últimos días han rondado las 25.000, un triste récord.

"Si 25.000 pacientes llegan cada día el sistema se derrumbará: faltan camas", explicó el jefe de Gobierno.

La ciudad cuenta con 113 camas de cuidados intensivos libres frente al total de 4.220, aunque el Gobierno tiene previsto abrir nuevas plazas en los próximos días.

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Los mensajes de ciudadanos que buscan plaza en un hospital para un ser querido, plasma o medicamentos como el antiviral Remdesivir se han convertido en omnipresentes en las redes sociales indias: "URGENTE, DELHI, se necesitan urgentemente seis dosis de Remdesivir para mi padre", lanzó un joven en Twitter en respuesta al comunicado de Kejriwal.

El jefe de Gobierno ha calificado de emergencia la falta de oxígeno en los hospitales de la capital, un problema que otras regiones del país asiático han destacado también en los últimos días, y que ha empujado al Ejecutivo indio a limitar el uso industrial de este gas para redirigirlo a uso médico.

El avance del virus en este país de 1.350 millones de habitantes es vertiginoso. El lunes de la semana pasada los números marcaban un récord de 170.000 infecciones al día. Cuatro días después, el jueves, se superaban por primera vez la barrera de los 200.000 casos diarios.

Este lunes, el ministerio de Salud anunció también que “durante una reunión presidida por el primer ministro Narendra Modi se tomó la decisión importante de permitir que todas las personas de más de 18 años se vacunen a partir del 1 de mayo”.

Ante esta nueva ola no solo Nueva Delhi, sino también otros estados como el occidental Maharashtra o el norteño Rajastán, han impuesto en las últimas semanas restricciones varias para tratar de limitar el avance del coronavirus sin ahogar la economía india.

Pero esta reaparición de los toques de queda y los confinamientos choca con las masivas aglomeraciones vistas en el país con motivo de las recientes elecciones en cinco regiones indias y el festival hindú de Kumbh Mela, la mayor y una de las más antiguas congregaciones religiosas del mundo.

En el estado oriental de Bengala, donde todavía quedan tres fases de votación este mes, los mítines políticos abarrotados y con poco o ningún distanciamiento social han desatado la polémica, aunque algunos políticos anunciaron durante el fin de semana la cancelación de los actos electorales o la disminución del público.

La crisis sanitaria que enfrenta India llevó hoy también al primer ministro británico, Boris Johnson, a cancelar su viaje al país, previsto para la semana próxima. (I)