Desde que inició el conflicto Rusia-Ucrania, se podría decir que esta es una de las muy pocas historias positivas que deja la invasión ordenada por Vladimir Putin. Dos hermanas que fueron separadas en su infancia por problemas familiares se reencontraron en Cataluña 20 años después luego de huir de la guerra.

Angelika Batiai y Tatyana Kluge García describieron el momento como “feliz y a la vez triste”. Ambas dejaron en su país al resto de sus familiares y amigos, reseñó La Razón.

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Dos hermanas se reencuentran 20 años después gracias al conflicto Rusia-Ucrania

Ambas hermanas pasaron sus primeros años juntas en una población de Nikolaev, al sur de Ucrania, una región fuertemente atacada. Ellas fueron criadas solo por su madre. Sin embargo, por cuestiones económicas, Angelika, con cinco años, fue enviada a vivir con su tía y Tatyana, de seis, con su abuela, antes de terminar bajo el cuidado del Estado y ser enviada con una familia de Gerona, Cataluña.

Ahora con 25 años, Tatyana contó a The Guardian que “siempre dije que iría a Ucrania y la encontraría”. Cuando era adolescente, buscó en las redes sociales cualquier rastro de su hermana, quien se encontraba a más de 2 mil kilómetros de distancia, pero gracias a Facebook, se reencontraron.

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Tatyana cuenta al medio británico que, en 2019, se encontró “inesperadamente” con el perfil de la red social que mostraba a su hermana, a quien no veía desde hacía muchos años y en cuestión de semanas, las dos comenzaron a conversar, aunque con un poco de dificultad por su idioma castellano y el ucraniano de Angelika.

Las hermanas hicieron planes para reunirse en España, donde se encuentra Tatyana desde que fue adoptada. Pero, llegó la pandemia de coronavirus y, por ende, las fronteras cerraron. En ese momento, sería imposible, hasta que una nueva oportunidad -por así mencionarlo-, se les presentó en febrero, cuando las tropas rusas comenzaron a invadir a Ucrania y Tatyana llamó desesperada a su consanguínea para saber cómo estaba y advertirá de que todo tenía pinta de empeorar.

Tras el desencadenamiento de la invasión, ella no quería salir de su casa, por temor a un posible ataque. Pero un mensaje de la madre de Tatyana, reforzando que ella estaría a salvo en España, la convenció.

Angelika rápidamente se fue hacia la frontera polaca en un vehículo con otros ucranianos que querían irse, preparándose para lo peor. Mientras, desde su casa en Gerona, Tatyana siguió cada paso de su hermana: le compró un billete de avión desde Varsovia, y se aseguró de que todo estuviera bien.

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“Siempre me había preguntado cómo sería ese momento”, dijo Tatyana. “Piensas: ‘Tal vez esté en estado de shock, tal vez no sepa qué decir, tal vez llore’. Pero al final no podía creer lo que estaba pasando”.

Para Angelika, estar de vuelta con su hermana fue un “sentimiento maravilloso e increíble”. La alegría, sin embargo, fue igualada por la angustia de dejar a sus seres queridos en un país en guerra. “Hay días que pasan y la estoy mirando y todavía no puedo creerlo”, dijo Tatyana. “Solo pienso: ‘Estás aquí’”. (I)

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