A pesar que Emma Coronel Aispuro, esposa del narcotraficante “Chapo Guzmán”, había anunciado su entrega a la autoridades ante los agentes federales de Estados Unidos luego de su arribo al país, la mujer ya tenía contacto con el Buró Federal de Investigación (FBI), la Administración de Control Antidrogas (DEA) y el Servicio Control de Inmigración y Aduanas (ICE) desde el año 2017.

De acuerdo al medio Proceso, Coronel, arrestada el 22 de febrero en el aeropuerto de Dulles, Virginia, está en búsqueda de llegar a un acuerdo con el Departamento de Justicia para recibir protección mediante el programa de “testigos protegidos”, en su lugar, ella brindará información sobre el Cártel de Sinaloa.

“Ella llamó al FBI para entregarse. Se comunicó con el agente con quien ya tenía contacto desde hace tiempo para decirle que quería cooperar”, fueron las declaraciones que agentes federales estadounidenses al medio mexicano.


En tanto, un reporte ofrecido al medio New York Post señaló que Emma Coronel revelaría operaciones de Ovidio Guzmán López de 30 años, Iván Archivaldo Guzmán, 37; Jesús Alfredo Guzmán Salazar, 34; y de Joaquín Guzmán López, cuya edad no se identifica. Hijos de Guzmán Loera, quienes actualmente administran el imperio criminal de su padre.

“Ella ya tenía a su abogado defensor alineado antes de subirse a un avión para entregarse. Su prioridad número uno es proteger a sus hijas y permanecer en los Estados Unidos”, comentaron a Post.

Al quedar desplazada por el Cártel de Sinaloa y querer protección para sus hijas, la exmodelo habría buscado al gobierno de Estados Unidos, para lograr rehacer su vida.

El programa de testigos protegidos se trata de una medida recurrente en la justicia norteamericana para quienes ofrecen información a cambio de reducir sus condenas, quedar en libertad y/o ser resguardados por autoridades de Estados Unidos. (I)