“Es nuestro futuro el que está en juego”, afirma a la AFP la publicista Constanza Vargas mientras hace una larga fila en un local de votación en Santiago en el marco de las elecciones generales. Su argumento es el de miles de jóvenes: “un cambio” en Chile tras dos años de turbulencias políticas.

A sus 32 años, Vargas reconoce que acostumbra a votar pero llama a la juventud a acudir a las urnas en busca de “un cambio” al modelo neoliberal heredado de la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990), que si bien entregó estabilidad económica y política al país en los últimos 31 años agudizó la desigualdad social.

Ella forma parte de la primera generación de jóvenes que vivió íntegramente en democracia y junto a cientos de miles de personas impulsaron en octubre de 2019 las mayores protestas sociales desde el regreso a la institucionalidad plena.

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“Somos el futuro”, remarca Vargas, una de los 15 millones de ciudadanos -sobre una población de 19 millones- llamados a las urnas este domingo para elegir al sucesor del actual presidente, Sebastián Piñera.

Imagen del presidente de Chile, Sebastián Piñera (c), acompañado por sus ministros Rodrigo Delgado (i), de Interior y Seguridad, y Baldo Prokurica (c), de Defensa, ofrece una rueda de prensa en el Palacio de la Moneda, en Santiago (Chile). Fotografiá de archivo. EFE/ Alberto Valdés Foto: EFE

Son siete los candidatos, entre ellos dos favoritos según las cuestionadas encuestas -que por ley no se publican desde hace 15 días-: el diputado izquierdista y exlíder estudiantil Gabriel Boric (35 años), que va por la alianza Apruebo Dignidad, y el ultraderechista José Antonio Kast (55), por el Partido Republicano.

Campaña televisiva marca el inicio de la etapa final de los comicios presidenciales en Chile

Votaciones con propósitos

Ciudadanos hacen fila para ingresar a un colegio electoral hoy, en Santiago (Chile). El país elige este domingo al sucesor del presidente Sebastián Piñera, el cuerpo de la cámara de diputados y parte del Senado. Foto: EFE/ Elvis González

En las interminables filas y aguantando el calor a la espera de sufragar en un barrio populoso de la capital, Felipe Rojas, estudiante de 24 años, declara rotundamente a la AFP: “Hay que votar”.

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Chile estableció en 2012 el voto voluntario, lo que hizo bajar la participación electoral a menos del 50%.

“El país necesita cambios; estamos aburridos de los mismos políticos”, dice enojado por la demora y la desorganización.

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Fotografía de archivo fechada el 18 de julio de 2021 que muestra a una persona mientras deposita su voto en la urna durante las primarias presidenciales, en Santiago de Chile (Chile).EFE/ Elvis González Foto: EFE

Carla Fuenzalida, estudiante de 19 años, se queja de lo mismo metros más allá en las pobladas filas de ese local, donde abundaban los gorros, sombreros, paraguas y sombrillas para evadir el sol.

Estamos haciendo fila por más de una hora, esto no está bien, queremos votar, basta de este Chile”, señala a la AFP.

De la calle a las urnas

Una persona se manifiesta en la Plaza Italia, rebautizada popularmente como Plaza Dignidad, con motivo del segundo aniversario de la ola de protestas que sacudieron al país a finales de octubre de 2019, hoy, en Santiago (Chile). Foto: EFE/Alberto Valdés

En un barrio residencial de Santiago, el director de arte Pedro Tórtora (35 años), explica a la AFP que la juventud que participó de las protestas sociales desde octubre de 2019 debe ahora revalidar esa revolución social con su voto.

Los cambios no solamente se hacen en la calle sino también en las urnas. Por eso es muy importante, no solo que los jóvenes voten, sino que toda la población vote para poder hacer el cambio verdadero”, alega Tórtora. (I)

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