Los modelos meteorológicos indican que estamos a las puertas de un super El Niño, bajo el que podríamos experimentar aumentos de temperaturas que superarían los 2 °C o 3 °C en el océano Pacífico.

La Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (IFRC), considerada la red humanitaria más grande del mundo, explica que cada fenómeno de El Niño es único y se comporta de forma distinta, pero los registros históricos indican que su activación conlleva un aumento del riesgo de sequías severas en Centroamérica y de lluvias torrenciales en el Cono Sur.

Publicidad

En este contexto, señala la IFRC, la preparación ante desastres son nuestras mejores herramientas para hacer frente a este fenómeno.

Juan Bazo, meteorólogo del Centro del Clima de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, revela la evidencia científica y las acciones necesarias para proteger a las comunidades más vulnerables ante este escenario “multiamenaza”.

Publicidad

1. ¿Por qué se habla de un super El Niño en este año?

Experto explica que para que se declare oficialmente el fenómeno de El Niño, se requiere que la temperatura del océano Pacífico suba 0,5 °C por encima del estándar que marcan los registros históricos.

Para este 2026, los pronósticos indican que podríamos esperar aumentos de entre 2 °C y 3 °C en el Pacífico central. Estos valores esperados, refiere el especialista, son los que ha llevado a que se utilicen calificativos como el super El Niño o, como ocurrió en 2015, el Niño Godzilla.

Agrega que la transición desde condiciones de enfriamiento (La Niña) hacia un calentamiento extremo ha sido mucho más veloz de lo habitual, lo que obliga a las organizaciones humanitarias, como la IFRC, a escalar sus niveles de preparación de manera inmediata.

2. ¿Cómo impactaría un super El Niño a Centroamérica y el Caribe?

El Niño no se comporta igual en todo el continente, advierte el experto y señala que una de las mayores preocupaciones para la región norte del continente es la supresión de la actividad lluviosa.

En Centroamérica y el Caribe, sostiene, El Niño suele manifestarse mediante una reducción significativa en los acumulados de agua. Esto, apunta, no implica una ausencia total de lluvias, sino un patrón irregular donde las precipitaciones son insuficientes para sostener los ciclos agrícolas tradicionales.

El meteorólogo menciona que una de las regiones donde el impacto es particularmente severo es en el Corredor Seco centroamericano, donde el déficit hídrico prolongado amenaza directamente la seguridad alimentaria y los medios de vida de miles de familias.

La escasez de agua no solo afecta los cultivos, sino que también incrementa los riesgos de salud pública relacionados con el acceso a agua segura y la higiene, detalla el especialista.

3. ¿Qué efectos se podría esperar en Sudamérica?

Mientras que países como Colombia, Venezuela y el norte de Brasil enfrentan condiciones más secas y riesgos de incendios forestales, Bazo sostiene que regiones en el sur de Brasil, Uruguay, el norte de Argentina y el centro de Chile deben prepararse para precipitaciones por encima del promedio.

Este contraste geográfico dentro de un mismo continente exige que la Cruz Roja y sus socios implementen estrategias diferenciadas.

La Cruz Roja Guatemalteca brindó asistencia humanitaria a las brigadas de respuesta y a las comunidades más afectadas por los incendios forestales en el departamento de Petén, que se vieron agravados por los efectos climáticos del último fenómeno de El Niño, en el periodo 2023-2024. Foto: Cruz Roja Guatemalteca

4. ¿Cuál es el pronóstico para la temporada de huracanes bajo el super El Niño?

Juan Bazo, meteorólogo del Centro del Clima de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, explica que, históricamente, existe una correlación directa entre la presencia de un fenómeno de El Niño fuerte y una disminución en la frecuencia e intensidad de los ciclones tropicales en la cuenca del Atlántico.

Pero esta estadística, apunta, no debe interpretarse como una señal para bajar la guardia. Advierte que aunque el número total de tormentas pueda ser menor, las condiciones atmosféricas actuales son altamente dinámicas: basta con que una sola tormenta tropical logre desarrollarse y tocar tierra para devastar comunidades enteras.

En el Pacífico, donde también hay huracanes, el aumento de la temperatura del mar sumado a los cambios en el comportamiento del viento que trae El Niño, suele generar condiciones más favorables para la formación de tormentas, detalla el especialista para la IFRC.

El experto expone que sea cual sea el pronóstico, la experiencia y el conocimiento acumulados por la Cruz Roja tras décadas de acompañamiento a las comunidades expuestas a huracanes han dejado claro que lo más eficiente, efectivo y ético es invertir en iniciativas de preparación y acción temprana para proteger a más comunidades y sus medios de vida.

El Centro del Clima también monitorea los posibles efectos de un super El Niño en otras regiones. En África, la mirada está puesta sobre un posible efecto de dipolo, con condiciones más secas en el norte y más húmedas en el sur.

En Asia, sobre todo en el sur, los efectos de un super El Niño estarían vinculados a otro posible evento climático: la oscilación del océano Índico, que también se mide por el aumento de la temperatura del mar y modula mucho el clima en la zona y en África.

Si estos dos eventos coincidieran, podrían generar menos tormentas tropicales en todo el océano Índico y más sequías en algunas zonas del sur de Asia.

5. ¿Cómo podemos prepararnos antes de que llegue el impacto?

La estrategia principal de la red de la Cruz Roja frente a este fenómeno es la ‘acción anticipatoria’, que se refiere a cualquier acción realizada antes de que ocurra una crisis, con el objetivo de prevenir o reducir los impactos potenciales del desastre.

El Centro del Clima señala que trabaja junto con las sociedades nacionales en la actualización de los Protocolos de Acción Temprana, los cuales permiten liberar financiamiento de emergencia de forma inmediata cuando se alcanzan ciertos umbrales científicos.

Para los países que aún no cuentan con estos protocolos, la red de la IFRC ofrece herramientas de asistencia técnica y acceso al Fondo de Emergencia para la Respuesta a Desastres (IFRC-DREF) para eventos inminentes.

El objetivo de la IFRC es de acuerdo con esta entidad anticipar los riesgos y fortalecer la preparación, utilizando la evidencia científica para proteger hogares, asegurar una asistencia humanitaria efectiva, y cuidar la salud de las comunidades antes de que los efectos de El Niño alcancen su punto máximo. (I)