La vigilancia de la evolución de un nuevo evento cálido en el Pacífico se mantiene en el país en medio de la advertencia de expertos que prevén un ‘super El Niño’ en este 2026.

En medios internacionales se cita, incluso, que este fenómeno podría asemejarse al registrado entre 1877-1878, considerado uno de los desastres climáticos más devastadores de la humanidad.

Santiago Coral, coordinador de asuntos oceanográficos del Instituto Oceanográfico y Antártico de la Armada (Inocar), explicó que actualmente el océano Pacífico ya muestra señales del desarrollo de un fenómeno de El Niño, luego de haber salido de las condiciones frías asociadas a La Niña.

Publicidad

Sin embargo, aclara que todavía no es posible hablar de un “super El Niño” ni determinar con exactitud cuál será su intensidad.

Las probabilidades de que el evento se consolide entre mayo, junio y julio alcanzan el 61 %, de acuerdo con modelos internacionales y regionales, dijo Coral.

“Se prevé que va a empezar a desarrollarse un fenómeno de El Niño como tal. Lo que todavía está por definirse es su intensidad”, señaló.

Publicidad

Publicidad

Coral explicó que en las costas ecuatorianas se registran anomalías de temperatura tanto en superficie como en aguas subsuperficiales, impulsadas además por la llegada de ondas Kelvin, masas de agua cálida provenientes del Pacífico central.

La situación fue similar entre febrero y marzo cuando el país atravesó un intenso invierno que estuvo enmarcado en el acoplamiento entre las condiciones oceánicas y los factores atmosféricos.

Publicidad

El coordinador insistió en que el término “super El Niño”, que ha comenzado a circular, no forma parte de la clasificación oficial del fenómeno.

“No existe en la escala una categoría llamada ‘superniño’. Es más una denominación relacionada con la posibilidad de que, por efectos del cambio climático, ciertos eventos climáticos se intensifiquen”, sostuvo Coral.

Añadió que por ahora las proyecciones regionales apuntan a un fenómeno entre moderado y fuerte, aunque eso podría cambiar conforme avance el monitoreo.

“El fenómeno está en evolución y los modelos se van ajustando conforme se obtiene nueva información. La incertidumbre todavía es alta”, explicó el funcionario.

Publicidad

El monitoreo se realiza de manera coordinada entre Ecuador, Perú, Colombia y Chile, a través de la Comisión Permanente del Pacífico Sur (CPPS), organismo regional que intercambia información técnica y emite boletines conjuntos sobre el comportamiento del océano y la atmósfera.

Análisis del Erfen y estado de ‘Niño en observación’

En Ecuador, el Erfen analiza variables como las anomalías de temperatura en la región Niño 3.4, ubicada en el Pacífico central y en la zona Niño 1+2, situada frente a las costas ecuatorianas y peruanas, además de factores estacionales y atmosféricos.

Actualmente, el índice nacional IF pasó de estado inactivo a “Niño en observación”, un nivel previo a una eventual declaratoria de “Niño activo”.

Coral explicó que el fenómeno de El Niño, por sí solo, representa un calentamiento anómalo del océano. Los efectos más severos, como lluvias extremas, inundaciones o desbordamientos de ríos, ocurren cuando esas condiciones oceánicas se combinan con variables atmosféricas.

“Nosotros estamos acostumbrados a relacionar El Niño con lluvias, pero realmente las lluvias aparecen cuando el calentamiento del mar se acopla con otros factores atmosféricos”, detalló.

Como ejemplo recordó que en 2023 existieron condiciones oceánicas propias de un ‘Niño’ fuerte, pero no se produjeron lluvias devastadoras debido al comportamiento del anticiclón del Pacífico sur y la influencia de la corriente de Humboldt.

El comité técnico se reúne, actualmente, cada quince días para actualizar los reportes y evaluar el comportamiento de las condiciones oceánicas y climáticas.

Aunque todavía no existe una declaratoria oficial de un evento activo, las autoridades insisten en la necesidad de mantener medidas de prevención.

“La amenaza existe. Lo importante es reducir la vulnerabilidad y estar preparados, independientemente de si el fenómeno termina siendo moderado o fuerte”, enfatizó Coral. (I)