El sol ha registrado en las últimas 24 horas una intensa actividad, con una ráfaga de al menos 18 llamaradas solares de clase M y tres de clase X, entre ellas una X8.3, la más potente de lo que va de 2026, según reportes de observación espacial.

Las llamaradas solares se clasifican por su intensidad en una escala que va de A, B y C hasta M y X, donde cada letra representa un aumento de energía diez veces mayor. Las de clase X son las más fuertes que puede producir el sol.

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La actividad se originó en la región de manchas solares AR4366, una zona altamente inestable que ha crecido rápidamente en los últimos días. La secuencia de erupciones comenzó a finales del 1 de febrero y se extendió hasta el 2 de febrero, con varias explosiones ocurriendo en rápida sucesión.

Space Weather describió esta región como una auténtica “fábrica de llamaradas solares”, y advirtió que su complejidad magnética hace probable que continúen las erupciones.

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La llamarada X8.3 alcanzó su punto máximo a las 18:57 hora del Este de EE. UU. (23:57 GMT) del 1 de febrero, liberando una intensa radiación ultravioleta extrema y rayos X que ionizaron la atmósfera superior de la Tierra.

El fenómeno provocó apagones de radio de nivel R3 en zonas del Pacífico Sur, con interrupciones en las comunicaciones de onda corta en Australia oriental y Nueva Zelanda, de acuerdo con el Centro de Predicción del Clima Espacial de la NOAA.

Los científicos siguen de cerca la posibilidad de que estas explosiones estén acompañadas por eyecciones de masa coronal (CME), enormes nubes de plasma solar que pueden afectar el campo magnético terrestre. Un análisis preliminar indica que el material asociado a la llamarada X8.3 pasaría mayormente al norte y al este de la Tierra, con la posibilidad de un impacto leve alrededor del 5 de febrero.

De concretarse, este roce podría aumentar brevemente la actividad geomagnética y elevar las probabilidades de auroras en latitudes altas.

Sin embargo, los expertos advierten que aún es pronto para determinar el impacto final, ya que factores como la velocidad, dirección y orientación magnética de la CME serán decisivos.

La región AR4366 continúa activa y sigue rotando hacia una posición directamente orientada a la Tierra, lo que incrementa la probabilidad de que nuevas erupciones lancen material solar más directamente hacia el planeta.

Pronosticadores de la NOAA anticipan que esta zona podría generar más eventos de clima espacial en los próximos días. (I)