A los 14 años, David Graham y Diane Zamora estaban repletos de sueños, ideales y esperanzas; eran cadetes de honor en sus respectivos colegios y querían ser piloto y astronauta, respectivamente. Sus caminos coincidieron por primera vez en 1991, durante una reunión de voluntarios de la Patrulla Aérea Civil en el aeropuerto Spinks, en el estado de Texas- Estados Unidos.

El entusiasmo compartido hizo que esta pareja se enamore, oficialice su noviazgo y tiempo después se comprometiera. Sin embargo, Graham y Zamora compartían algo más que la esperanza de un futuro brillante: habían cometido un crimen que sería el ápice de una vida llena de asesinatos.

La historia la recoge un artículo publicado por Infobae; y según el portal, una tercera persona figura en el escenario. Se trata de Adrianne Jones, de 16 años, quien soñaba con convertirse en “analista de comportamiento”; sin embargo, nunca llegó a tener los conocimientos necesarios para anticiparse a lo que sería su propio crimen.

Adrianne Jones, izquierda, David Christopher Graham, centro, se muestran en fotos de archivo tomadas de un anuario de 1996 de Mansfield, Texas, High School.

El error de Adrianne fue enamorarse de David. La publicación asegura que fue el 4 de noviembre de 1995, cuando Graham llevó a Jones a su casa luego de una competencia regional del equipo de cross-country donde participaban juntos. Dentro del carro, debido a la atracción mutua, tuvieron relaciones sexuales pero David tenía novia.

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La intuición de Diane no permitió que viviera en el engaño. Luego del encuentro pasional con Adrianne, David fue a visitar a su novia Diane con un regalo: un peluche gigante. La pelea entre la pareja fue intensa y el sentimiento de culpa hizo que el joven confiese su infidelidad: le dijo que había tenido sexo con Adrianne Jones.

La discusión fue fuerte y terminó con Diane tirada en el piso, en un descontrolado ataque de nervios, vociferando: “¡¡¡Mátala, mátala, mátala!!!”. David, asustado intentó cambiar el ambiente, pero Diane amenazó con dejarlo o con suicidarse si él no mataba a Adrianne. El joven se sintió atrapado y accedió, la mató con un disparo en la mejilla y otro en medio de la frente.

Luego del asesinato, la pareja continuó su relación como si nada hubiese pasado, hasta que un mes después, el 4 de diciembre de 1995, un granjero del sector, encontró el cadáver pero para suerte de la pareja, nadie vinculó a esa muerte con ellos. Por lo menos, no inmediatamente.

Diane Zamora y David Graham, los enamorados obsesivos que se convirtieron en asesinos en Texas. Foto: Bornstein, Margaret (206402067)

Nueve meses después del asesinato, a principios de septiembre de 1996, los detectives recibieron unas declaraciones cruciales. Dos compañeras de habitación aseguraban que Zamora confesó su crimen como alarde para presumir el amor que su novio tenía por ella.

Este testimonio fue respaldado por otro amigo de Zamora, uno que estaba interesado sentimentalmente en ella, pero que advirtió de lo que su novia sería capaz de hacer por amor. “Básicamente me contó: Yo le dije que la matara. Ella sentía que se lo merecía porque se había metido con una posesión suya. Y dijo que, si lo tuviera que volver a hacer, lo haría de nuevo”, contó el pretendiente de Diane Zamora.

Las autoridades capturaron a la pareja y fue David quien terminó confesando lo ocurrido tras fallar en el detector de mentiras. Aseguró que lo hizo por amor porque no había tercero que pudiera arruinar su historia con Diane.

Diane Zamora fue declarada culpable del asesinato de Adrianne Jones. Fue condenada a perpetua. Imagen tomada de Infobae.

El 17 de febrero de 1998, luego de dos días de deliberaciones el jurado encontró a Diane Zamora, culpable. Fue condenada a perpetua y podría ser liberada bajo palabra en el 2036, luego de cumplir 40 años de cárcel. Para entonces tendrá 58 años.

David Graham fue juzgado unos meses después, el 24 de julio, y obtuvo idéntica pena. (I)