Este martes se autorizó en Brasil el uso de emergencia del cóctel de anticuerpos monoclonales que recibió en octubre pasado el entonces presidente de Estados Unidos, Donald Trump cuando tuvo COVID-19.

La máxima autoridad sanitaria del país, la Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria (Anvisa), aprobó el tratamiento desarrollado por la farmacéutica estadounidense Regeneron para pacientes mayores de 12 años que tengan cuadros “leves y moderados”, con un “alto riesgo” de evolucionar a formas graves de la enfermedad.

El tratamiento, bautizado como Regn-CoV2 y en el que también participa la firma suiza Roche, consiste en la administración de forma conjunta de los anticuerpos monoclonales casirivimab e imdevimab.

Los anticuerpos monoclonales son proteínas creadas en laboratorio que imitan la capacidad del sistema inmunológico para combatir patógenos.

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En el caso del coronavirus, atacan la proteína ‘spike’ (espiga), de la que se vale el coronavirus para penetrar en las células humanas, y, según un estudio de la propia Regeneron, reducen un 81 % el riesgo de infecciones sintomáticas por el virus.

Este cóctel de fármacos ya fue aprobado para su uso de emergencia en Estados Unidos, Canadá y Suiza, y obtuvo un informe favorable de la Agencia Europea de Medicamentos (EMA).

No obstante, las autoridades sanitarias brasileñas remarcaron que la aplicación de estos medicamentos “no está autorizada” para pacientes con COVID-19 hospitalizados que necesitan oxígeno suplementario o ventilación mecánica.

“De acuerdo con datos del estudio clínico, los anticuerpos no demostraron beneficio en pacientes ingresados, pudiendo hasta estar asociados con peores resultados clínicos cuando se utilizan” en esos casos más severos de la dolencia, apuntó Anvisa.

La entidad subrayó además que el cóctel experimental “no previene” el desarrollo de la enfermedad y apenas podrá ser administrado “en el ambiente hospitalario”.

Este es el segundo tratamiento que avala Anvisa para su uso de emergencia contra el COVID-19, tras dar luz verde en marzo pasado al Remdesivir, desarrollado originalmente para tratar la hepatitis C y más tarde probado contra el ébola.

Brasil vive en este momento la peor fase de la pandemia, con una gran parte sistema público de salud colapsado o al borde de ello, situación que se ha complicado aún más con la falta de medicamentos y tanques de oxígeno para los pacientes con cuadros más graves.

Con 375.000 fallecidos y unos 14 millones de positivos, el país es el segundo del mundo con mayor número de muertes por la enfermedad, después de Estados Unidos, y el tercero con más infectados. (I)