La decisión de China de revisar el ya limitado sistema electoral de Hong Kong es la última medida destinada a sofocar la oposición al Gobierno de Pekín, después de las enormes protestas por la democracia que sacudieron la ciudad.

Este martes aprobó una reforma radical del sistema electoral de Hong Kong que dejará prácticamente sin voz a la oposición del territorio semiautónomo, ya que reduce los diputados elegidos directamente por los ciudadanos y estipula que Pekín decidirá si los candidatos son “patriotas”.

Esta reforma impuesta por el poder comunista sin consultar al Consejo Legislativo (LegCo), el Parlamento de Hong Kong, es un nuevo paso adelante de Pekín para retomar el control de la excolonia británica tras las protestas prodemocracia de 2019.

El año pasado ya entró en vigor una drástica ley sobre la seguridad nacional, que llevó a la detención de los principales líderes del movimiento prodemocrático. También fueron aplazadas un año, con el pretexto del coronavirus, las elecciones legislativas, en las que la oposición esperaba lograr un avance significativo.

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El martes, el presidente chino Xi Jinping promulgó la reforma, que había sido aprobada por unanimidad por el Comité Permanente del Parlamento chino.

Uno de los cambios más radicales es la creación de un comité que evaluará el nivel de patriotismo de cualquier persona que se presente a un escaño en la antigua colonia británica, donde las próximas elecciones parlamentarias están previstas para este año.

Las “reformas” desveladas son la revisión más drástica del sistema político de Hong Kong desde que la ciudad fue devuelta a China por Reino Unido en 1997.

Bajo el modelo llamado “un país, dos sistemas”, China prometió que Hong Kong podría mantener ciertas libertades y un nivel de autonomía legislativa durante 50 años.

La ciudad nunca fue una democracia, a pesar de que su miniconstitución, aprobada por Pekín, declara que el “sufragio universal” es el objetivo final.

En su lugar, se creó un sistema político cuidadosamente calibrado para garantizar que Pekín mantuviera el control y, al mismo tiempo, tuviera un barniz de libre elección que permitiera la existencia de voces de oposición.

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Ahora ese sistema se está revisando con una campaña que Pekín ha bautizado como “Patriotas administrando Hong Kong”.

Comité de examen previo

Por encima de todo el sistema habrá un nuevo y poderoso comité que examinará a todos los que se presenten a un cargo político.

Los que se consideren una amenaza para la seguridad nacional o no sean lo suficientemente patriotas no podrán presentarse a las elecciones u optar a nombramientos.

Los que sean rechazados no podrán impugnar la decisión en los tribunales.

Tam Yiu-Chung, el único delegado de Hong Kong en el organismo chino que aprobó la nueva ley, declaró a la AFP que el comité será creado por las autoridades de Hong Kong y que el nuevo aparato de seguridad nacional de la ciudad tendrá voz y voto en él.

Incluso antes de esta nueva ley, la exclusión de los hongkoneses de los cargos políticos por sus opiniones se había convertido en habitual en los últimos años.

Pero el nuevo sistema amplía drásticamente el escrutinio ideológico.

Alvin Cheung, jurista del US-Asia Law Institute de la Universidad de Nueva York, afirma que los dirigentes chinos nunca han confiado realmente en que los hongkoneses voten de forma correcta.

“Desde la perspectiva de Pekín, la eliminación de la participación política significativa es necesaria”, dijo.

Reducción de los escaños elegidos directamente

Bajo el antiguo sistema, la asamblea legislativa de Hong Kong tenía 70 escaños, la mitad de los cuales eran elegidos directamente.

El resto era elegido por “circunscripciones funcionales” que representaban a industrias clave y grupos de interés especiales, en su mayoría favorables a Pekín.

Por su parte, el “jefe del ejecutivo” de la ciudad era elegido por un panel pro-Pekín de 1.200 miembros, conocido como Comité Electoral.

Las nuevas reformas amplían los escaños de la asamblea a 90.

Solo 20 serán elegidos directamente, frente a los 35 anteriores.

La mayoría, 40, será elegida por el Comité Electoral (ampliado a 1.500 miembros) y los 30 restantes serán elegidos por las circunscripciones funcionales.

El resultado es una cámara en la que las voces elegidas directamente se reducen de la mitad de los escaños a menos de una cuarta parte.

Andrew Leung, presidente de la asamblea legislativa de Hong Kong, dijo el martes que esperaba que las elecciones locales con las nuevas normas se celebren en diciembre.

Las autoridades retrasaron los comicios un año a mediados del año pasado argumentando la situación creada por el coronavirus.

“Es probable que los grupos prodemocráticos tengan una voz muy marginal en la asamblea, si es que la tienen”, dijo Chong Ja Ian, profesor asociado de política de la Universidad Nacional de Singapur.

Imposición desde arriba

Al igual que la ley de seguridad nacional del año pasado, las reformas electorales aprobadas este martes se redactaron directamente en Pekín, obviando por completo el poder legislativo de Hong Kong.

China defendió este método como necesario para contrarrestar las amenazas a la seguridad nacional.

También calificó a los líderes prodemocráticos como insuficientemente leales y problemáticos.

La asamblea de Hong Kong es un lugar de enfrentamientos. Los políticos prodemocráticos, en minoría, solían utilizar tácticas de obstrucción para retrasar la aprobación de leyes.

Estos políticos también fueron clave en la organización durante años de las crecientes protestas callejeras a favor de la democracia.

A finales del año pasado, los opositores renunciaron en masa después de que cuatro de sus colegas fueran excluidos por ser considerados una amenaza a la seguridad nacional.

Desde entonces, los proyectos de ley del Gobierno se han aprobado sin obstáculos y el nuevo sistema quiere garantizar que siga siendo así. (I)