Un eclipse lunar ocurre cuando la Tierra pasa entre el Sol y la Luna y se alinea precisamente de modo que bloquea la luz del Sol, que de otro modo se refleja en la Luna. El próximo sábado 19 de noviembre será posible observar también desde Ecuador un eclipse lunar parcial, el más largo del siglo XXI, de acuerdo a la NASA. La duración total del eclipse será de 6 horas y 2 minutos, indicaron los expertos del Observatorio Astronómico de Quito.

Hay tres tipos de eclipses lunares: total, parcial y penumbral. El más dramático es un eclipse lunar total, cuando la sombra de la Tierra cubre totalmente la Luna. Un eclipse lunar puede ocurrir solo cuando hay luna llena.

En Norteamérica, la Luna llena de noviembre se conoce más comúnmente como la luna del castor, en honor a estos laboriosos roedores semiacuáticos. Debido a que noviembre también señala el momento en que las heladas fuertes y amargas se vuelven más frecuentes, la luna de este mes también se llama a veces la luna de escarcha.

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Los eclipses lunares se producen de dos a cinco veces al año, pero los eclipses lunares totales ocurren dos veces cada tres años. El próximo eclipse lunar después del eclipse parcial de este 19 de noviembre será el 16 de mayo de 2022. Será visible en África, Europa y América del Norte y del Sur.

Esquema ilustrativo de un eclipse lunar. Gráfico: NASA.

La NASA cataloga los eclipses lunares y solares, habiéndolos registrado desde 1901, y ha calculado su ocurrencia hasta el año 2100. Desde el año 2000 a.C. hasta el 3.000 a.C., se habrán producido 12.064 eclipses, según recogió el Jerusalem Post.

¿Qué causa un eclipse de Luna?

Los eclipses lunares se producen cuando la Tierra se desliza entre la Luna y el Sol, de modo que la sombra de nuestro planeta eclipsa o “cae sobre” la Luna, explica Live Science. La sombra puede bloquear toda, o en el caso de un eclipse parcial la mayor parte, de la luz del sol y pintar la Luna de un rojo oscuro y oxidado.

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La ventaja de los eclipses lunares es que se pueden ver a simple vista, y no se necesitan gafas ni filtros especiales. Los astrónomos recomiendan usar un telescopio básico o binoculares. (I)