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Con la convicción de cuidar su reciente trabajo, así salió a laborar Daivy Franco aquel 9 de enero de 2024 a las instalaciones del hospital del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS), en Los Ceibos, en el norte de Guayaquil.

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Su trabajo es ser guardia de seguridad y ese día realizó lo que le asignaban. Todo era normal. Daivy estaba orientando a los pacientes, quienes tenían consultas. Les decía hacia dónde dirigirse.

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Luego fue trasladado a otra parte del hospital para que, asimismo, brinde ayuda a quienes no sabían a qué área acudir. Pasado el mediodía, los jefes de Daivy le notifican que hay una emergencia y que debe dirigirse al ingreso principal del hospital.

Daivy acudió al llamado, al igual que sus otros compañeros, algunos con más experiencia que él, puesto que el joven, de 20 años, lleva catorce días en esa actividad. Sin embargo, afirma que está capacitado para esas y otras urgencias.

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En ese momento ya sabían que en la ciudad había ataques a mano armada por grupos delictivos. “Decían que se habían metido en otros hospitales, y por eso fue que nuestro coordinador, el jefe, nos mandó a resguardar la parte de afuera para que no haya ninguna clase de problema”, cuenta.

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Daivy, junto con sus compañeros, estaban en la parte donde ingresan y salen los vehículos observando y calmando a la ciudadanía. “Nosotros estábamos tratando de controlar, que la gente no se asuste, estábamos brindando el apoyo a los compañeros”, dice.

De un momento a otro ven a un agente de tránsito, quien gritaba que corran porque algo estaba pasando en el semáforo cercano a la casa de salud. “La gente estaba asustada, todo fue por un agente de tránsito que salió corriendo a indicarle a la gente que corriéramos porque estaban ocurriendo unos sucesos en la parte de un semáforo, casi cerca del hospital. Nosotros tratamos de controlar la situación, que no pierdan la calma”, explica.

Daivy Franco junto a la estudiante que ayudó el pasado martes. Foto: Cortesía IESS.

Ese evento alertado por ese agente se trataba de disparos que habían realizado varios sujetos que huían en una camioneta negra y en una moto, quienes se habían enfrentado a tiros con la policía en ese sector.

En ese instante cinco personas fueron impactadas: dos hombres fallecieron y tres resultaron heridas. Según la Policía, falleció un conductor de una camioneta del Municipio de Guayaquil y el músico Diego Gallardo.

Entre los heridos estaba una estudiante. Ella fue alcanzada por un bala perdida mientras estaba sentada en la parte trasera de un auto rojo. De la desesperación, se bajó del vehículo y un hombre, según se observa en el video, trata de sacarla de ahí, corriendo.

A lo lejos, Daivy observa que estaban pasando de un carril a otro a la joven. Le dijo a su compañero de turno que la veía a la estudiante casi desmayada. “Vi que mi compañero estaba ocupado y le dije que ya se estaba como desmayando. Yo salí corriendo a auxiliarla y cuando llegué, la agarré y fue que salí corriendo hacia Emergencias”, relata Daivy, quien no dudó en hacerlo y no sabía por qué estaba ocurriendo eso.

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“Ella por la desesperación sale corriendo (del carro) y como el papá, era una persona mayor, no podía brindarle mucho su ayuda, Y por eso fue que salí corriendo a darle los primeros auxilios. Yo la llevé desde donde estaba, en la calle, donde casi se desmaya, hasta la parte de Emergencias del IESS”, afirma Daivy, que luego de eso regresó a su trabajo y no tuvo la oportunidad de preguntar qué pasó porque necesitaba resguardar la seguridad del hospital.

Horas después se enteró que la condición de la joven era estable y fue un respiro para él. “Yo me desesperé porque igualmente ella es una niña, una menor de edad. Lo primero que hice fue ayudar porque está en mi deber, para eso nos están capacitando”, indica Daivy, quien fue felicitado por su acto heroico: “simplemente estaba haciendo mi trabajo”.

Como su labor requiere de concentración no se percató que su familia lo estaba llamando, igual Daivy sabe que sus seres queridos entienden su labor. Ese día el joven regresó a su casa en la noche y vio que la situación estaba más calmada.

Cuando pasó la puerta de su domicilio, su esposa e hijo lo abrazaron y luego les contó lo que ocurrió. Y que no se preocupen, que él siempre piensa en ellos.

“Mi propósito es salir adelante con mi familia, con mi esposa y mi hijo que tiene más de un año. En esa situación pensaba mucho en él, que debería llegar a casa con bien para que me reciba”, expresa.

Daivy espera que estos escenarios no se vuelvan a repetir. Dice que no es correcto que las personas tengan que salir de sus casas con temor. “En algún momento con la bendición de Dios todo va a pasar, vamos a tener esa libertad de salir de nuestros hogares sin temor a que nos pase algo, sin temor a que nos vayan a robar o no vayan a hacer cualquier cosa”, anhela Daivy. (I)

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