Para que un vehículo, moto, camioneta, bus u otro automotor sea chatarrizado es necesario declararlo como pérdida. Y hay diversos motivos: accidente de tránsito, porque fue incinerado, falla en su motor y otros componentes que se desgastan con los años y hasta la falta de mantenimiento los lleva a eso.

Entonces, cuando ya es inservible, se lo puede chatarrizar. Este proceso lo hacen 80 empresas chatarrizadoras registradas en el país para el tratamiento de desechos ferrosos y no ferrosos, incluyendo vehículos y motocicletas, según el Ministerio de Producción.

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En el caso de vehículos y motos privados, los gestores ambientales autorizados por el Ministerio del Ambiente, Agua y Transición Ecológica pueden llevar a cabo la chatarrización. Mientras que para bienes del sector público, su baja debe efectuarse con un gestor registrado por el Ministerio de Producción.

En Guayaquil hay empresas privadas que realizan esta labor para reducir la contaminación ambiental que genera tener un vehículo o moto en desuso.

Andec, empresa dedicada a la fabricación y comercialización de acero en el país, ofrece el servicio de chatarrización, el cual requiere de varios requisitos, indica Verónica Aristega, supervisora de recepción y calificación de materia prima.

Aristega indica que una persona natural o jurídica e incluso entidades públicas pueden realizar esa gestión, la cual empieza verificando si el carro posee deudas pendientes.

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“Vemos que los vehículos no tengan valores pendientes en la Agencia Nacional de Tránsito (ANT) o en Agencia de Tránsito y Movilidad (ATM), eso es básico. Ya luego presentar requisitos como el certificado único vehicular, documentos de identidad, declaración juramentada en la cual nosotros necesitamos que indique que el proceso es irreversible, es decir, que no hay vuelta atrás una vez que ya se entrega el vehículo”, explica.

El ciudadano que accede a este servicio debe llevar su vehículo o el automotor que posee a la planta de Andec ubicada en el sur de Guayaquil.

Parte del proceso de chatarrización en Andec. Foto: Belén Zapata.

“Acá realizamos la revisión de las improntas (códigos de identificación de un vehículo) porque cuidamos mucho que el carro que estamos recibiendo en papeles sea realmente el que físicamente nos está llegando”, afirma Aristega y agrega que han tenido casos de vehículos con un motor distinto al original.

Luego de esto, se pesa el vehículo y es descargado en el patio. Se emite un tique, que es el comprobante de la entrega.

Después se chatarriza y en aproximadamente cinco días hábiles se envía un certificado de chatarrización para que el propietario o dueño del automotor se acerque a la ANT o ATM a realizar la baja de su vehículo.

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Ya con el documento correspondiente de este proceso, se cancela al usuario por vender el vehículo en calidad de chatarra.

Andec cancela $ 130 por tonelada. Por ejemplo, un vehículo liviano puede pesar 3,5 toneladas y uno pesado hasta 12. Con tres toneladas se cancelaría aproximadamente $ 390 y con doce $ 4.680.

“El vehículo viene tal cual y entendemos que es molestoso tener que hacer el traslado. Nosotros quitamos los vidrios, esponjas, materiales no metálicos. Este es un trabajo adicional para hacer la clasificación inclusive hasta quitamos los aceites, neumáticos”, asegura Aristega, quien indica que luego de ser chatarrizado pasa a un horno.

“Si es un vehículo liviano, una moto nosotros lo procesamos con nuestra máquina procesadora, literal la moto entra completa, ya luego que nosotros le hemos hecho la separación de estos materiales que no son aprovechables para el proceso, se va cortando y sale en calidad de paquetes. Ya si es una camioneta o camión que tienen más materiales, más gruesos, va al proceso de oxicorte donde desguazan el vehículo”, sostiene Aristega.

Finalmente esa chatarra se convierte en palanquilla que son las barras, después se convierte en varilla y en el resto de los productos de Andec.

¿A dónde va la chatarra?

Según el Ministerio de Producción, la chatarra ferrosa obtenida de la baja de los vehículos y motocicletas es destinada para la industria de fundición.

“El grueso de la chatarra ferrosa se va para la industria de la fundición para elaborar varillas de construcción, la chatarra no ferrosa se tritura y se le da varios usos, la principal sustitución materia prima en hornos cementeros”, dice la entidad.

$ 130 cancela Andec por tonelada a los ciudadanos que chatarrizan su automotor. Foto: Belén Zapata.

En Ecuador, se estima que la tasa de generación de chatarra es de aproximadamente 21,4 kg por habitante al año, lo que equivale a unas 380.000 toneladas anuales. Además, las principales acerías y fundidoras demandan alrededor de 650.000 toneladas anuales de chatarra, y las importaciones de chatarra representan el 43 % de esta demanda.

Ciudadano también puede vender su acero y este es el valor que recibiría

A esa compañía pueden acudir las personas que quieren vender los metales que no usan, por ejemplo se pueden entregar latas de atún, varillas, entre otros para que tengo un tratamiento adecuado y no termine en la basura.

“Son materiales que deben de ser aprovechados de otra manera y no deben ir en la basura común de nuestros hogares. Este ciudadano puede acercarse a realizar la venta de sus desechos metálicos y nosotros lo vamos a direccionar. El proceso es fácil y tiene una retribución económica”, señala Aristega.

Armando Macías, gestor de compra de chatarra de Andec, enumera el proceso.

  • Ir a www.andec.com.ec/
  • A la sección de reciclaje y después ‘quiero vender mi chatarra’.
  • Contactarse con uno de los gestores de compra.
  • Luego, le solicitarán una cuenta bancaria para la transferencia por la venta del material.

“Se hace la inspección en el punto, si la cantidad de chatarra es considerable o si el proveedor desea traerlo a Andec, puede hacerlo. Una vez que cumpla con los requisitos se paga $ 160 la tonelada. Hay un pago máximo de $ 190, de acuerdo con la clasificación”, explica Macías, quien añade que si son 500 kilos se cancela $ 80 y si son 250 kilos equivale a $ 40. (I)

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