Mareos, somnolencia, alteraciones visuales. Mariana siente a diario estos padecimientos, tan intensos que la hacen tambalear por momentos. Es un malestar que se ha vuelto recurrente en los últimos tres meses, desde que —asegura— le cambiaron la medicina para tratar la epilepsia —trastorno cerebral que causa convulsiones— que padece desde hace 32 años.