Con la pandemia del COVID-19 llegó para quedarse el mecanismo de teletrabajo. Muchas de las empresas que se vieron obligadas a adoptar esta forma remota de darle continuidad a los negocios decidieron mantenerla o establecer un híbrido en que, en parte de la semana o en áreas específicas, los trabajadores están presencialmente; y en la otra parte, de tiempo o de áreas, están desde casa.

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Pocas tenían como práctica el teletrabajo antes de la presencia del COVID-19 en nuestras vidas. Algunas instituciones, para las que les fue nuevo, notaron que el rendimiento y la productividad no se vieron afectados, y que generaron ahorros en los gastos que demanda tener una oficina operativa, tales como energía eléctrica, agua potable, internet servicios de guardianía, alimentación, entre otros. El trabajo en casa tiene algunas ventajas también para los colaboradores; una de ellas es el ahorro de tiempo y combustible que genera el desplazamiento al trabajo; algunos han tenido mayor interacción con su familia, lo cual resulta positivo.

Según el médico ocupacional Rodolfo Rodríguez, detrás de estos beneficios existen riesgos que nacen de esta nueva normalidad. Uno de estos, y quizás el más importante, es el riesgo ergonómico, cuya aparición se dio debido a que no todos los trabajadores estaban equipados para ejercer sus actividades laborales desde casa. Según Rodríguez, algunos de sus pacientes trabajaban desde sus comedores, con sillas de plástico, sin iluminación adecuada y con equipos tecnológicos que no brindaban el confort necesario.

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Diana Pilco, quien lidera junto con Rodríguez el área de Seguridad y Salud en el Trabajo de la empresa multinacional 3M Ecuador, refiere tres mitos sobre malas posturas en el momento de escribir en computadora.

Mito n.° 1: trabajar ocho horas seguidas mejora la productividad

Falso. Está demostrado que trabajar de manera prolongada puede causar fatiga visual, dolor en cuello, hombros, manos y muñeca. Esto provoca un déficit de atención y cansancio físico, lo que se traduce en una productividad baja.

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Mito n.° 2: las pausas activas no previenen dolores

Falso. Realizar una pausa activa que incluya estiramiento de las extremidades mejora la circulación sanguínea y evita el entumecimiento de ciertas zonas que son consideradas críticas, como las muñecas. De hecho, la literatura médica indica que pueden aparecer trastornos musculoesqueléticos, tales como tendinitis, siendo uno de los más conocidos el síndrome del túnel carpiano.

Mito n.° 3: las sillas ergonómicas son un gasto innecesario

Falso. Muchos dueños de negocios no invierten en este tipo de sillas, que podrían resultar costosas si se consideran un gasto como tal. Pero existe un retorno de la inversión, ya que es más costoso cuando un colaborador se ausenta por una lesión osteomuscular y deja de ser productivo. (I)