Las cirugías para ser más alto se pueden hacer en Ecuador, pero no son frecuentes porque implican más riesgos que las intervenciones estéticas de otro tipo.

La operación incluye el uso de fijadores externos, los mismos que se usan en las cirugías para los alargamientos óseos cuando hay fracturas o pérdida de hueso originadas en los accidentes.

El traumatólogo Arturo Maya asegura que no hay otra manera quirúrgica de hacerlo y los alargamientos óseos conllevan un periodo de tiempo determinado según la altura que se quiera alcanzar. “Se crece a razón de un milímetro por día, lo que significa que en diez días se puede crecer máximo hasta un centímetro, en un mes tres centímetros. Ningún hueso puede crecer a un ritmo más rápido porque de lo contrario no funciona ese crecimiento, mientras más joven sea mucho mejor porque hay una mejor reacción del sistema músculo-esquelético”.

Los fijadores externos que se colocan para el proceso de crecimiento del hueso y dar estabilidad se sujetan a la piel con pines o clavos. Estos se deben mover hasta un cuarto de milímetro cada seis horas, es decir, cuatro veces diarias para llegar al milímetro por día.

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De ahí que el paciente tiene que aprender a mover el fijador. Igual la cita con el médico es cada semana o cada diez días para el control progresivo.

El crecimiento del hueso implica el alargamiento de los nervios, los vasos y todos los músculos.

Un ejemplo. Si una persona mide 165 cm y quiere ganar 10 cm para llegar a una talla de 175 cm, pues se necesita un estudio topográfico de las extremidades superiores e inferiores. “El fin es ver si el tronco permite que el crecimiento sea equitativo y a la vista normal de cómo se ve un cuerpo. No se puede tener unas piernas largas con extremidades superiores cortas, ni un tronco pequeño con unas extremidades largas. Por eso es que la cirugía de fijación externa de alargamiento de extremidades es muy poco usada como estética aquí y en todo el mundo”.

En estas intervenciones se pueden emplear también dispositivos de alargamiento interno sujetados con tornillos en el espacio del hueso que se quiere alargar y se sutura. En el exterior van los fijadores externos.

El ruso Gabriel Ilizarov fue el inventor de la técnica de alargamiento óseo desarrollada desde 1950 tras la Segunda Guerra Mundial, que afectó más a la entonces Unión Soviética en número de muertos y con un gran número de personas que quedaron heridas con fracturas y amputaciones.

La técnica de Ilizarov se basa en que si un hueso se sometía a un proceso de separación, podía regenerarse.

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“El hueso es elástico y es más fuerte que el acero. Tiene la capacidad de regeneración completa biológica si no, no se pegara tras las fracturas”, señala Maya.

Estas cirugías pueden costar desde $ 10.000. La mayor parte de las veces se hace para atender las fracturas en los accidentes de tránsito. “Cuando se tiene una fractura expuesta y una lesión severa de las partes blandas y el hueso se infecta, pues hay que sacar esa parte de hueso porque no sirve, entonces para eso son los alargamientos o transporte óseo”.

Los fijadores externos son retirados cuando se logra el crecimiento requerido y el espacio cortado se convierta en hueso. “Si se tiene 170 cm y quiere medir 176 cm tiene que saber que en dos meses con diez días recién va a crecer los 6 cm. Pero no es que allí se termina el tratamiento. Ahí recién el hueso empieza a regenerarse”, indica Maya.

Cuando en la radiografía se observa que se empieza a formar hueso después del crecimiento, recién allí se sabrá qué tiempo más tendrá que tener los aparatos, según el especialista.

Incluso hay diferencia en el tamaño de las extremidades de una misma persona que es mínima e imperceptible para el ojo humano.

Las consecuencias de esta cirugía son las cicatrices que quedan en las extremidades donde se interviene para crecer y hay un alto riesgo de infección.

“Tiene que saber que el hueso se puede infectar, las entradas de los pines o de las clavijas también. El 95 % de todos los pines o clavos colocados hacen una infección superficial, por lo que el paciente necesita cambiar las gasas que van impregnadas en la piel cada día con agua oxigenada o alcohol”, asegura Maya.

Un paciente sometido a esta intervención debe convivir con su médico entre uno y tres años, dependiendo de la cantidad de centímetros que se crezca o transporte. “Hasta que se consolide el hueso”.

Es una operación que requiere de un posoperatorio de tres meses o más

El sitio web mejorconsalud.com, que recopila la visión de especialistas médicos, detalla que “no todas las personas pueden someterse a este procedimiento quirúrgico. Hay que tener mucha voluntad y ser disciplinado, ya que seguir las indicaciones del médico será esencial para obtener un buen resultado y evitar complicaciones”.

Y recomienda que si se decide hacerlo, “es fundamental acudir a un especialista en esta técnica. Cualquier fallo puede dañar de forma grave la salud”.

Se trata de “un proceso lento que requiere tiempo y paciencia”.

“La extremidad o las extremidades que se estén alargando quedarán prácticamente inutilizables. Por eso es frecuente que se necesite ayuda para realizar cualquier tarea diaria, como vestirse o ducharse”.

El paciente recibe incluso ayuda psicológica. “Hay que seguir con exactitud los milímetros que se recomienda alargar cada día. También será necesario realizar ejercicios de fortalecimiento y estiramiento”.

“No es una cirugía con un resultado inmediato, sino que puede llegar a durar hasta tres meses el posoperatorio. Durante este tiempo, cuando se alargan las piernas, no se podrá caminar con normalidad. Es fundamental evitar aplicar peso sobre la extremidad que está siendo alargada”, indica el artículo. (I)