La tendencia indica que el monto otorgado por las instituciones financieras como crédito de consumo se recupera este año en medio de la crisis económica y tras la pérdida de empleos.

Es dinero (deuda) que se usa para gastos regulares del hogar, pero también se destina en financiar viajes, pagar hospedaje, alimentación en restaurantes, gasto en combustible, alquiler de vehículos o pasajes aéreos. La situación se repetirá durante el feriado más largo durante lo que va de la pandemia, que empezará el 30 de octubre y se extenderá por cinco días hasta el 3 de noviembre próximo.

Para el feriado por el Día de Difuntos e Independencia de Cuenca, COE nacional emite recomendaciones

El sector turismo es uno de los más afectados por la falta de liquidez. Las personas no viajaron entre los meses de marzo y mayo del 2020 (cuando hubo tres feriados nacionales).

Publicidad

En los siguientes retomaron los viajes de turismo lo que se mantiene hasta la actualidad. Los traslados se dan principalmente dentro del país, indica Holbach Muñetón, presidente de la Federación Nacional de Cámaras de Turismo (Fenacaptur), ya que hay inestabilidad en las salidas internacionales debido a que la pandemia continúa y afecta en distintos niveles a los países.

“La gente necesita y quiere salir de viaje y descansar como una manera de reducir el estrés y para ello utiliza el crédito de consumo entre las opciones, pero no hay la recuperación esperada”, afirma.

Día de feriado adicional del 3 de noviembre es recuperable en Ecuador

El monto colocado en créditos de consumo por los bancos alcanzó los $ 744 millones en septiembre pasado, un 30 % más que en el mismo mes del 2020 y nueve millones de dólares más que en el mismo mes del 2019 ($ 735 millones), antes de la pandemia, según cifras proporcionadas a este Diario por la Asociación de Bancos Privados del Ecuador (Asobanca).

El saldo total consumido con las tarjetas de crédito pasó de $ 6.500 millones en marzo del 2019 a $ 7.442,4 millones en el mismo mes del 2020 y $ 7.400,4 millones en el de este año. Es la última información estadística al respecto publicada por la Superintendencia de Bancos.

El uso de la tarjeta de crédito no se ha detenido y más bien aumentó incluso durante los meses del confinamiento por la pandemia del COVID-19. Estos montos no incluyen lo que finalmente canceló en el tiempo previsto el tarjetahabiente.

Publicidad

Guillermo Granja, experto en planificación financiera y profesor de la Universidad Ecotec, asegura que la opción en los periodos de pérdida de ingresos o del empleo es el uso de la tarjeta de crédito que fue otorgada y estaba en uso cuando la persona estaba empleada. “Eso es inmediato, sin papeleo, se difiere al monto que se puede pagar, se calcula la cuota, por eso se ve su mayor uso y esto continúa. No hay una constatación inmediata de las condiciones del cliente por lo que pueden seguir utilizando, lo contrario en el caso de los créditos de consumo que se dan de forma directa en los que si te piden los tres últimos roles de pago y un certificado de trabajo”.

La tasa de morosidad de los créditos de consumo totales otorgados directamente o a través de las tarjetas de crédito alcanzó el 3,48 % en septiembre pasado, según datos de la Asobanca, menor a la de septiembre del 2020 (6,74 %) y la del mismo mes del 2019 (4,96 %).

Hay que tomar en cuenta que el monto considerado en morosidad varió tras la Ley Humanitaria aprobada en el 2020, que implicó la extensión de plazos y la reprogramación de cuotas impagas, por lo que antes se consideraba deuda en mora y ya no lo es.

Lo otorgado en crédito de consumo de forma directa por los bancos y las cooperativas y mutualistas de la economía popular y solidaria se redujo entre marzo y septiembre del 2020 respecto al mismo periodo del 2019, pero hay una recuperación durante este año.

‘Soy de la tercera edad y nadie me da crédito en Ecuador’; ¿qué opciones tiene este segmento de la población?

Para el caso de las entidades reguladas por la Superintendencia de la Economía Popular y Solidaria (cooperativas y mutualistas) hay un aumento, ya que entre enero y agosto del 2019 dieron $ 2.274,9 millones, lo que se redujo a $ 1.684,7 en el mismo periodo del 2020. Pero entre enero y agosto del 2021 lo otorgado para consumo ya acumula $ 2.955,7 millones, un 43 % más que el mismo periodo del año pasado.

Granja afirma que las entidades bancarias iniciaron campañas activas hace ocho meses para otorgar crédito de consumo enviando correos electrónicos a sus clientes en los que les decían que ya lo tenían pre aprobado. “Si tenías un comportamiento crediticio bueno en el uso de las tarjetas de créditos y los saldos promedio que mantienes pues recibías el correo. Te decían tienes $ 4.000 de un crédito, solo da clic aquí para hacerlo de manera virtual, solo necesitamos tal documentación, ese era un enganche. O te decían que te quedan tantos días para activar tu crédito”.

Son créditos con plazos de hasta cinco años por lo que las cuotas son relativamente bajas. “Al final el negocio bancario son los intereses que van a ganar”, dice el especialista.

Otra estrategia es la de la novación que también aplican los bancos privados. “Es la misma que aplica el BIESS (con los préstamos quirografarios). Cuando se paga ya un 50 % del crédito entonces el banco te ofrece renovarlo cancelando la operación vigente y abriendo una nueva, eso es atractivo para la reactivación del crédito de consumo”.

Ahorrar para pagar en efectivo en los viajes es lo más aconsejable

Los expertos en finanzas recomiendan que preferiblemente no se use crédito para gastos efímeros cuyo servicio o bien es poco duradero, como los viajes.

Lo más recomendable, indica Candy Abad, profesora de finanzas de la Universidad San Francisco de Quito, es ahorrar y pagar la mayor parte de los gastos de turismo en efectivo.

“Lo mejor es reunir cada mes y hacer un fondo para un viaje. Es necesario llevar efectivo porque en Ecuador hay sitios maravillosos que se pueden ajustar a cualquier presupuesto y tiene que hacer pagos pequeños y no aceptan las tarjetas de crédito, inclusive piden suelto. Esto mueve la economía de estos pequeños pueblos”, indica Abad.

Hay otro tipo de turismo en el que se puede utilizar la tarjeta de crédito, pero con control porque es un medio de endeudamiento muy caro. “Es preferible hacerlo en el exterior como una facilidad para pagar, pero regresas y pagas, es decir, pago corriente. Internamente los que cobran los precios más baratos no aceptan el pago con tarjeta. Lo peor es sacar dinero de la tarjeta de crédito, ya que se debe usar para gastos de inversión, más que de consumo. Quizás se puede usar en una emergencia médica, pero no para viajar ya que al regreso se empieza a pagar el mínimo y resulta caro”, dice Abad.

Hacer el pago mínimo mensual de $ 25, por ejemplo, añade, puede demorar hasta siete años cancelar un consumo de $ 500 por los intereses que debes cubrir. “Se puede disfrutar, promovamos el turismo, bien que haya tanto tiempo, pero que no resulte después en un problema económico para las familias”.

Otra opción, manifiesta Abad, es escoger los feriados cuando se viajará. “Planificar con tiempo, viajar en bus, hay lugares con bajo costo, la mayoría se concentra en las playas, pero hay más opciones, eso ayuda a redistribuir los ingresos por turismo, todo de acuerdo con nuestra planificación financiera”.

En el caso de pasajes aéreos, lo recomendable es comprar con un año de anticipación para que cueste hasta la mitad o menos, indica Abad. “En ese caso, la tarjeta de crédito sí es un medio de pago adecuado, incluso con la crisis del COVID-19 están permitiendo diferir hasta por un año sin intereses, en ese caso sí conviene”.

Granja señala que lo más recomendable con un crédito de consumo es liquidar todas las varias deudas que se tienen y pues quedarse con una sola sin usar ya esas tarjetas de crédito. “Pero el ser humano no es un robot necesita despejarse y justo estos feriados son pensados no solo en la reactivación turística sino que también están asociados con lo que en mercadeo se denomina factores psicográficos, que tienen que ver con los estilos de vida y las formas de divertirse”.

Entonces en un feriado sin dinero pues las personas usan las tarjetas de crédito o un préstamo de consumo. “Si ya lo tienes diferido en el tiempo y quieres utilizar una parte para despejar tu mente pues no hay ningún problema, siempre y cuando se tenga la suficiente predicción financiera de que tienes un ingreso futuro para recuperar, y uno de ellos es el famoso décimo tercero que se viene en diciembre, entonces se repone, es como que tu mismo te hubieras hecho un anticipo”.

El problema es cuando no se tiene empleo entonces hay que evitar viajar por lo que se consideraría un gasto suntuario, dice Granja. “Aquí la opción es hacer turismo citadino, pasear por los parques, hacer actividades gratuitas o voy a la casa de mi hermano a usar el club social de la urbanización en la que vive”.

El feriado de difuntos es uno de los que más dinamiza el turismo, junto con el de carnaval

Muñetón afirma que no hay tanto optimismo al momento para el próximo feriado debido al anuncio de movilizaciones.

“Estamos en incertidumbre por la convocatoria de movilización, todo depende de lo que pase estos días para ver si el feriado (próximo) se da o no. Si los indígenas cierran las carreteras, se puede pasar factura de nuevo al sector turismo y empezarían las cancelaciones de reservas ya que la gente no saldrá por el temor al cierre de vías. El tema es que aún estamos en la pandemia y no hay liquidez, entonces todo está en contra, no es el momento para tener tantos días de feriado”, asegura Muñetón.

El feriado de difuntos y el de la independencia de Cuenca son los que más ingresos generan al turismo, junto con el de carnaval. Antes de la pandemia cuando un feriado era excelente generaba hasta $ 80 millones con el movimiento de 1,2 millones de personas.

Las reservas todavía están lentas, dice Muñetón, sin dar un porcentaje. “Están esperando lo que pase con el anuncio de la movilización”.

Los atractivos turísticos del país que se van a dinamizar este año son Cuenca (Azuay), Baños (Tungurahua), la ruta del Spondylus que bordea el Pacífico desde Santa Elena hasta Manabí y Manta. “Pero Guayaquil y Quito son mercados emisivos (de salida) que no se van a dinamizar, ahora necesitamos producir para que haya dinero adicional en el bolsillo”, indica Muñetón.

La pandemia, añade, provocó la pérdida de 530.000 empleos directos, de los que 120.000 son del sector turismo. “Son más de quinientas mil personas que no están dispuestas a gastar ni endeudarse para viajar”, sostiene.

En el último feriado del 9 de octubre se dio una ocupación que osciló entre el 68 % y 78 % de la capacidad hotelera en Guayaquil, lo que es bueno y una excepción, ya que en promedio se había tenido hasta 30 % este año.

En Salinas hubo una ocupación de hasta el 60 % y en la ruta del Spondylus llegó casi al 80 % en el último feriado, según la Fenacaptur.

En Guayaquil se espera más del 80 % de ocupación para el feriado próximo de difuntos, si todo sale bien. “El tema es que la tarifa promedio está en 55 % de lo que se cobraba antes de la pandemia para el hospedaje, eso significa que no se ha podido recuperar el dinero perdido”, afirma Muñetón.

Estos precios módicos están en los hoteles cuyos dueños o accionistas ya tienen su infraestructura creada y cancelada hace años, dice Granja. “Ellos pueden sacrificar una tarifa con tal de atraer clientes y recuperar un poco lo que dejaron de ganar durante el confinamiento por la pandemia”. (I)