El domingo 15 de febrero, mi alarma sonó a las 06:00. Me alisté con mi ropa deportiva, un calentador plomo, blusa celeste con rayas blancas, zapatos negros y un moño para recogerme el cabello.
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5 kilómetros es un gran desafío, pero una grata experiencia que reúne a cientos de personas que, de un momento a otro, se vuelven familia.


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El domingo 15 de febrero, mi alarma sonó a las 06:00. Me alisté con mi ropa deportiva, un calentador plomo, blusa celeste con rayas blancas, zapatos negros y un moño para recogerme el cabello.