Lo llaman el “enemigo silencioso”, porque detrás de un adulto mayor que ha entrado a una unidad de cuidados intensivos (UCI) casi siempre ha estado un niño de por medio que los contagió de COVID-19; y en la mayoría de los casos los adultos no se dieron cuenta de la enfermedad en el menor, porque este no presentó síntomas, sostienen médicos y pediatras consultados por este Diario, quienes agregan que la estadística en estos casos es contundente.

Y aquel riesgo se mantiene y aumenta ahora que niños, adolescentes y jóvenes retornen de manera voluntaria a las aulas físicas en Ecuador a partir de este lunes 7 de junio. Y aunque las autoridades nacionales aseguran que el regreso a clases presenciales será bajo rigurosas normas de bioseguridad exigidas, los temores en la población, sobre todo en un gran grupo de padres, crecen.

Los escolares y colegiales también se enferman por COVID-19, se pueden agravar y requerir hospitalización, y se convierten también en portadores del virus en caso de infectarse, coinciden los médicos.


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Aspectos claves para tener en cuenta sobre el retorno progresivo a las aulas de clase en el Ecuador

“En los niños sabemos que el 98% de los casos cursan asintomáticos, no presentan síntomas, por eso les denominamos, los pediatras, los ‘enemigos silenciosos’; y sabemos que los nenes pueden tener una carga viral de hasta diez veces mayor que la de un adulto, eso le da una enorme capacidad de transporte y de propagación del virus. Entonces, ellos se convierten en un riesgo epidemiológico, y por su forma natural de actuar, su forma inquieta de accionar, siempre dejarán latente ese riesgo de propagación del virus en la parte epidemiológica”, asegura el doctor Vladimir Vélez, pediatra-nutricionista, quien trata casos de COVID-19 en niños.

En Monte Sinaí, noroeste de Guayaquil, se desarrolló, en el anterior periodo escolar, un plan municipal para ayudar a los niños a cumplir con las tareas que les pedían y evitar así la deserción escolar. Foto: Archivo EL UNIVERSO

En los últimos cuatro meses, Vélez ha atendido a 127 niños con COVID-19 confirmado. De estos, 110 han sido asintomáticos, es decir, no presentaron ningún síntoma. Y los 17 restantes tuvieron síntomas, incluso uno de ellos se vio grave porque tenía antecedente de leucemia.

Ese 2% de los niños que se agravan por COVID-19 generalmente presenta afecciones o enfermedades previas, como cualquier tipo de cáncer (incluyendo la leucemia), sida, insuficiencia renal, dolencias cardiacas, metabólicas, neurológicas, pulmonares, entre otras, o están inmunodeprimidos. También hay riesgo en menores con diabetes o con obesidad, indica Vélez. De esto último, el índice ha crecido el 15% en la población infantil en esta pandemia, y el sedentarismo ha colaborado en aquello, agrega el pediatra.

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En Ecuador, los contagios en niños, adolescentes y jóvenes de entre 5 y 19 años ocupan el cuarto, quinto y sexto lugar de los casos confirmados y oficiales de COVID-19.

Solo el grupo etario de 15 a 19 años registraba hasta el 3 de junio 15.169 contagiados en el país, y era el cuarto, por detrás de los mayores de 65 años, en la tabla de clasificación por edad que maneja el Ministerio de Salud Pública (MSP). Le seguía la población de 10 a 14 años, con 7.628 contagios confirmados; el grupo de 5 a 9 años, con 3.866 contagiados; el grupo de 1 a 4 años, con 2.051 contagios; y 693 casos confirmados en lactantes de 0 a 11 meses.

Los niños, de todas las edades, están expuestos también al contagio por COVID-19 en cualquier ambiente.

Y en esos mismos grupos se registraban 21 fallecidos en el grupo de 15 a 19 años, 11 en el de 10 a 14 años, 12 en el de 5 a 9 años, 13 en el de 1 a 4 años y 26 muertos en el grupo de 0 a 11 meses.

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El doctor Johnny Real, médico epidemiólogo, cuenta que el retorno a clases presenciales debe ser completamente paulatino y con investigaciones basadas en evidencias que demuestren que ya se puede dar ese paso, porque se va a exponer a otro grupo etario que se movilizaría igual que la población de 20 a 49 años, la más afectada por los contagios en Ecuador (con más de 258.000 casos).

Esto porque de momento hay variantes del COVID-19 “de mucha transmisibilidad, y además no sabemos el comportamiento del riesgo que estas puedan tener conforme avanza el tiempo, ya que pueden hacerse más agresivas… y pueden llevar a la muerte”, dice el epidemiólogo.

En Guayaquil, 26 planteles tienen autorización para retorno paulatino a las aulas de clase, según alcaldesa Cynthia Viteri

Y en Ecuador tampoco se realizan los suficientes muestreos (toma de muestras) a las poblaciones de distintas edades que permitan conocer cómo avanza el virus.

Cuenta que se debe considerar cómo están influyendo en el comportamiento de la enfermedad las variantes (ahora también las del hemisferio sur), como las latinoamericanas, en especial las brasileñas y las andinas.

Vacunación, necesaria para evitar riesgos

Para el doctor Alberto Campodónico, médico internista e intensivista que atiende a diario casos de COVID-19, es vital que la vacunación abarque a todo el personal inmerso o que estará presente en el retorno presencial a clases, como a toda la comunidad universitaria y colegial, para que pueda darse un retorno seguro.

Cuenta que se debería hacer como en otros países que empezaron a vacunar a los colegiales y universitarios, que también son vulnerables a las nuevas cepas. En naciones europeas y en países de América, como Chile y en Estados Unidos, dice, ya se inmuniza a los adolescentes de 12 a 16 años con la vacuna de Pfizer, que está aprobada para esa población.

No solo los docentes deben estar vacunados contra la enfermedad del COVID-19, cuentan los especialistas. En el retorno a clases presenciales es vital que el resto del personal, como administrativo y de servicio, esté inmunizado para evitar contagios. Foto: El Universo

“Si se quiere iniciar (clases) a nivel de las universidades, que ya hay planes piloto, debe vacunarse todo el personal de la universidad, que incluye al personal administrativo —no solo a los docentes—, al personal de mantenimiento y a los estudiantes, para poder globalmente tener esa universidad cubierta y ahí se podría ya iniciar la apertura de clases”, comenta Campodónico.

Para los colegiales, agrega, se debería destinar también un número determinado de vacunas de Pfizer para protegerlos.

“Las escuelas no deberían iniciar todavía, porque los niños son vectores, a veces con alta carga viral, del COVID-19, y lo pueden transmitir y llevar a sus casas el virus y puede enfermarse la familia (muchos de ellos, padres jóvenes que aún no están vacunados)”, menciona Campodónico, internista e intensivista.

Mientras la población no esté vacunada en su totalidad, la ecuación adulto mayor o abuelito o abuelita más niño es igual a riesgo. (Es decir que) aún no se pueden enlazar en cuanto a familiaridad el niño con el abuelito.

Vladimir Vélez, médico pediatra

No ha bajado la incidencia del COVID-19 en Ecuador

“Hay otros componentes que son determinantes en salud pública, que van desde valorar la presentación de casos en los momentos actuales, que se encuentran en una meseta. La incidencia no ha bajado, permanece. En lo que va del año 2021 rebasamos el 100% de los casos que vimos en el 2020, entonces, no tenemos todavía una casuística de incidencias de casos que estén en un franco descenso, que por lo menos debe tener seis semanas de descenso. La presencia de la enfermedad está vigente y no es porque disminuya la carga de la enfermedad en gravedad o en cuidados intensivos. Es la incidencia de casos que se han presentado, que se siguen presentando y que se mantienen”, explica el epidemiólogo Johny Real.

Los pacientes con COVID-19 o con síntomas de la enfermedad y sus familiares llegan a diario a hospitales de referencia como el Bicentenario, en el centro de Guayaquil. Foto: Carlos Barros Foto: El Universo

Los pacientes que más están llegando a las UCI y a hospitalización son de 20, 25 años, hasta los 60 y 65 años… Los muchachos, los jóvenes que vayan a los colegios, a las universidades, aparte de ser (potenciales) transmisores, también se ven afectados por estas nuevas cepas, que pueden llevarlos a hospitalización.

Alberto Campodónico, médico internista e intensivista

Preocupación de padres

Cristina Macías quisiera enviar a sus dos hijos, de 13 y 9 años, a clases presenciales. Pero le angustia que sus vástagos vayan a descuidarse pese a las advertencias y recomendaciones dadas en casa. Cree que uno de los momentos en que más se exponen y pueden contagiarse es al sacarse la mascarilla cuando vayan a compartir momentos con sus compañeros, como el recreo, al comer. Y adicionalmente, tiene un gran dilema: ¿cómo se evita que se contagien en el bus o en el expreso? “Me preocupa que en los buses no se respeta el distanciamiento, hay gente que se saca la mascarilla dentro de los buses, eso lo vemos a diario, y nadie controla. Y encima andan tosiendo, estornudando; van conversando, riendo… A eso le tengo más miedo y mis hijos de ley tendrían que irse en bus, porque no tenemos de otra”, cuenta.

Ministerio de Educación difunde la lista de 1.301 centros educativos que retornarán a las aulas en Ecuador

A Iván Andrade, en cambio, le inquieta que alguno de los niños pueda llevar el virus a la escuela e infectar a otros niños, incluyendo a su hija. “Por más que les digas y que les repitas, los niños se sacan en algún momento la mascarilla. También se les puede mojar al comer o beber el agua que llevan, al sudar… es complicado. Además, esas mascarillas no sujetan bien, se bajan, se les salen”, dice.

Recomendaciones ante el retorno presencial a las aulas

Los médicos recomiendan mantener y extremar las medidas de bioseguridad convencionales que se han aplicado hasta el momento:

- El distanciamiento físico será clave para evitar contagios.

- Uso de la mascarilla, que cubra nariz y boca y que no quede floja o abierta por los lados.

- Lavado correcto y constante de manos con agua y jabón.

- El uso de alcohol al 70%, así como desinfectar instrumentos o implementos que sean tocados por más personas.

- Que los espacios o aulas donde vayan a estar los alumnos sean ventilados.

- Emplear barreras de contención como acrílicos, protector facial u otra medida que también ayude en la protección.

- Mantener la buena alimentación en el hogar

- Reforzar el sistema inmunológico (consumir zinc, vitaminas como la A, la D, la C, entre otras).

- Será vital la preparación en educación, prevención y control que apliquen los establecimientos. (I)