La Empresa Pública Metropolitana de Gestión Integral de Residuos Sólidos (EMGIRS-EP) es la cuarta institución del holding municipal de Quito que más recursos ha invertido durante este primer año de administración del alcalde Pabel Muñoz. En este lapso, entre obras adjudicadas y en curso hasta el 30 de abril, se han destinado $ 44,1 millones.

Parte de estos recursos, $ 4 millones, se usaron para la asistencia técnica de camiones, volquetas y otros carros pesados. Uno de los contratos, adjudicados este mes de mayo por $ 355.259, contempla el mantenimiento por dos años de seis tractocamiones, que fueron entregados entre diciembre de 2022 y febrero de 2023 y cuya asistencia fue presupuestada de manera ‘insuficiente’ en la compra de estos vehículos.

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Se proyectaron revisiones por $ 117.000, pero el estudio de mercado estimó un monto superior de $ 293.221. La diferencia era de $ 176.221. No obstante, en febrero de este año —tras un año de mantenimiento— quedaba un saldo de $ 6.900 para esas tareas.

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Ante ello, la entidad justificó esta nueva compra con el mismo proveedor de los vehículos para mantener la garantía técnica, con la cual —según el proceso— “el contratista se comprometió a garantizar los mantenimientos preventivos y correctivos durante la vida útil de los tractocamiones; esto quiere decir, dentro de los 5 años o 500.000 km, y así asegurar su óptimo funcionamiento a largo plazo, lo cual garantizará la operación de transporte de residuos sólidos”.

También se tomó en consideración que la entidad solo cuenta con un mecánico y cinco ayudantes: “Tres son vulcanizadores y dos realizan mantenimientos preoperativos y otras actividades específicas, lo cual evidencia la falta de personal técnico”. Además, apenas tiene herramientas y equipos básicos que limitan el mantenimiento de los vehículos.

Otros $ 14 millones fueron asignados para expropiar predios que se utilizarán para el nuevo complejo ambiental de Quito, en reemplazo del relleno sanitario del sector El Inga, que actualmente recepta más de dos mil toneladas de basura al día.

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Asimismo se contrató la construcción del último cubeto para almacenar lixiviados en el depósito actual ($ 4,9 millones), se compraron químicos para el tratamiento de los desechos ($ 3 millones) y está en curso —en calificación de participantes— el sistema tecnológico para el tratamiento de lixiviados acumulados en el depósito de El Inga ($ 7 millones).

La recolección y transporte diferenciado de desechos sanitarios, incineración y disposición final de desechos peligrosos en establecimientos de salud de Quito y cantones aledaños está en etapa de calificación de participantes y cuenta con un presupuesto de $ 846.930 para realizar esas labores durante un año.

En los documentos del proceso, la empresa pública detalla que tiene un listado de 4.579 clientes activos, de los cuales “1.739 fueron recurrentes en el último semestre del 2023, entre públicos y privados, que demandan de manera ininterrumpida la prestación del servicio”.

Ese año 2023 se recolectó un promedio de 128.385 kg de desechos al mes, y la proyección anual fue de 1′540.617,72 kg. De esa cifra, según el proceso, el 91 % corresponde a desechos sanitarios, biológicos, infecciosos y cortopunzantes que se someten a tratamiento en plantas de la empresa municipal, mientras que el restante 9 % son residuos infecciosos (anatomopatológicos y otros peligrosos) que pasan por un proceso de incineración. (I)