Desde el próximo 11 de junio, el mundo se detendrá durante un mes y ocho días por el Mundial de Fútbol 2026. La pelota rodará en México cuando la selección anfitriona se enfrente en el primer partido contra Sudáfrica. No obstante, en Ecuador, desde el pasado 2 de mayo, la gente juega un encuentro aparte entre estampas y álbumes.
Desde abril, la preventa del álbum del Mundial de la FIFA 2026 generó conmoción. Muchos lograron adquirir este leccionario del deporte rey que guarda historia, sentimiento e invita al mundo del coleccionismo.
Imágenes de personas con cajas repletas de cromos en mano, videos que ellas hacían pegándolos y tutoriales de cómo completar correctamente una a una las 48 selecciones clasificadas se hicieron virales de inmediato.
Publicidad
Pero luego, para quienes estaban en el último escalafón, comenzó el partido más difícil: llenar el álbum. En ese momento ingresó en escena un lugar icónico de Quito que regresa al protagonismo, como ocurre con los mundiales, cada cuatro años.
La Hueca de los Cromos: un espacio icónico en Quito
Se trata de La Hueca de los Cromos. Un famoso pasaje de una cuadra en la intersección de la avenida 10 de Agosto y Riofrío que recibe a coleccionistas y amantes del fútbol con sillas, mesas, trofeos y música. El único objetivo es sacar cajas de madera, cartón o plástico con cientos de cromos repetidos para que el intercambio se inicie.
“Este ya tengo”, “Ese no”, “Me falta el cromo de Messi” son frases que se pueden escuchar entre murmullos de los aficionados que no se sientan, sino que reclinan el torso y ponen las manos en la mesa, mientras buscan los cromos que les interesan, con el mismo nerviosismo y expectativa de un partido de fútbol.
Publicidad
Publicidad
Un inflable de la pelota oficial del Mundial, llamada Trionda, acompaña el ambiente. Una docena de puestos de metal, teñidos de pintura azul, exhiben las estampas de los mejores jugadores del mundo y son los clientes quienes se ven atraídos por nombres como Moisés Caicedo, Cristiano Ronaldo, Lionel Messi o Kylian Mbappé.
Mujer habría asesinado a su pareja ante la mirada de una menor en Solanda
Solo uno de ellos podría llegar a costar hasta $ 5. Detalle que a las personas no les importa, ya que tener la satisfacción de llenar el álbum es lo más importante. Justo en el medio del callejón estaba el local que tiene el mismo nombre: La Hueca de los Cromos.
Publicidad
Coleccionistas y sus inversiones en el álbum
Allí rondaba Daniel Paucar, un joven coleccionista que soñó con tener el álbum y le motivaba saber que sería el primero en sus 26 años que podría completar.
“Hasta el momento voy comprando dos cajas y media. Llevo invertidos $ 270. Me faltan 300 cromos más todavía. Igual he intercambiado en los diferentes lugares donde se está realizando esto. Por ejemplo, acá vengo cada lunes o cada viernes para ver si corro con suerte”, mencionó.
Los estands tradicionales con un sistema de láminas blancas en lugar de puertas combinaban a la perfección con el momento que vivía cada ser humano que llevaba su álbum en la maleta, tal cual el cuaderno de la universidad o la agenda del trabajo.
“Compramos varias cajas. Yo ya llené el álbum; vengo del valle de los Chillos. La fiebre del Mundial nos tiene así. Los fines de semana hay más acogida para el cambio de cromos; los que no te salen mucho son Mbappé, Messi o Cristiano. Ahí uno debe estar en la búsqueda”, manifestó Luis Rivadeneira, quien llevaba en total $ 550 como una dulce inversión, según el hombre.
Publicidad
Don Ninos: El fundador de La Hueca de los Cromos
A espaldas de él, algo que no todo el mundo sabe es que el puesto de La Hueca de los Cromos tiene más de 60 años y fue José Antonio Torres Aráuz, más conocido como don Ninos, quien fundó y estabilizó el comercio de los cromos en la zona.
“Yo empecé esto como coleccionista. Me dediqué a esto porque me gustó. Tenemos como 60 años en el negocio y me llama la atención el reconocimiento de la gente y que todos vengan a buscarme”, sostuvo.
Once alumnos podrían ser separados de forma definitiva de la Universidad Central
Su experiencia le da para saber de qué jugador, qué selección, qué número y de qué fila se trata solo con escuchar el nombre del país. En una caja fabricada con sus propias manos, don Ninos busca cada cromo entre miles de ellos sujetos con ligas y divididos tal como están en el álbum.
“Empecé coleccionando unos caramelos Lingberg. Salían unas figuritas y al que llenaba las 40 figuritas le daban una pelota. En ese entonces era de viento. Eso hice y me gustó”, contó el adulto.
Su singular sombrero gris a cuadros con una franja negra en la base, el broche con el logo y la marca de su negocio, junto con la camiseta amarilla y roja de Sociedad Deportiva Aucas, enaltecían ese amor al fútbol que José intentaba transmitir.
El auge del coleccionismo y otras colecciones
“El boom del álbum se da acá cuando Ecuador clasifica al Mundial en el 2002, antes sí había, pero salían en otras partes, no había en sí cromos. Cuando Ecuador llega por primera vez con gol de Iván Kaviedes, ahí fue cuando este comercio creció”, recalcó.
Hoy, este legado se ve cobijado por su hijo Álex Torres, quien, junto con su esposa, atiende en otro local y dedica su vida a vender felicidad entre los aficionados.
La hueca o zona de los cromos tiene una particularidad. No tiene ese nombre solo por ofrecer la temática de los mundiales, sino también porque en las repisas de los estands reposan colecciones históricas como Mazinger Z, Digimon, Pokémon, Los caballeros del zodiaco y más dibujos animados que marcaron generación tras generación. (I)









