“¿La número 77 la tienes?”, pregunta Álex Miraflores mientras revisa una funda llena de cromos repetidos. Del otro lado de la mesa alguien responde sin levantar mucho la mirada, todavía concentrado en una lista marcada con esfero.
Así es como va tachando su listado, sobres abiertos y pequeños grupos revisando figurita por figurita, el álbum oficial del Mundial 2026 que comenzó a mover reuniones en distintos puntos de Guayaquil, donde aficionados llegan para intentar completar las 980 estampas de esta edición.
Y es así por horas donde frases como “Te doy dos por esa”, “me falta Turquía”, “Alemania tampoco me sale”, “esa ya la tengo”. La mayoría llega cargando cajas transparentes, sobres vacíos o pilas de cromos organizados por números. Otros aparecen únicamente con una hoja impresa y una funda pequeña en la mano. En centros comerciales, como Mall del Sol, se ha convertido en el lugar donde todos buscan algo.
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El costo y la dinámica del intercambio de cromos
José Luis Arévalo llevaba cerca del 70 % del álbum completo mientras revisaba figuritas junto a otras personas.
Contó que comenzó hace aproximadamente dos semanas y que gran parte de las repetidas que tiene salieron después de comprar una caja de 104 paquetes.
Calculó que completar toda la colección podría superar los $ 250, especialmente cuando empiezan a aparecer cromos considerados difíciles y repetidos acumulados.
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Mientras hablaba, varias personas se acercaban a preguntarle por números específicos. Sobre la mesa tenía separadas las figuritas repetidas que todavía podía cambiar. “Justo por eso estamos sentados”, comentó entre revisiones rápidas de números.
La lógica del intercambio se volvió casi automática entre quienes llegan a estos encuentros. Una persona muestra las repetidas que tiene y la otra compara rápidamente con su lista. Si ambas encuentran números faltantes, se realiza el cambio. En la mayoría de casos, el trato es "uno por uno“, aunque algunos cromos empiezan a tener más valor dependiendo de qué tan difíciles resulten de conseguir.
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"Turquía“, ”Nueva Zelanda" y algunas selecciones asiáticas aparecían constantemente en las conversaciones como las figuritas más complicadas de encontrar. También los cromos especiales y ciertos jugadores comenzaron a circular menos entre las mesas.
Experiencias de coleccionistas: de jóvenes a veteranos
Justin Villavicencio, de 22 años, llegó con una caja y media ya abierta y cerca del 90 % del álbum completo. Contó que el del Mundial de Qatar 2022 lo terminó en aproximadamente tres días, aunque consideró que esta vez podría hacerlo incluso más rápido.
Desde las 11:00 del sábado reciente permanecía sentado revisando repetidas junto con su pareja, quien lo ayudaba a organizar los números faltantes. Dijo que se enteró de los intercambios por redes sociales y decidió acudir porque resultaba más práctico cambiar cromos que seguir comprando sobres sin saber cuáles saldrían.
“Siempre he sido fan del fútbol”, comentó mientras buscaba figuritas de Alemania entre varias pilas organizadas sobre la mesa.
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Entre los asistentes también aparecían personas que llevan décadas llenando álbumes mundialistas. Jimmy Zamora recordó que empezó a coleccionar desde los 17 años y que esta edición le hizo regresar a reuniones parecidas a las que veía hace años, cuando los intercambios se realizaban cerca de los sitios donde se vendían cromos.
Explicó que antes los sobres costaban centavos y traían más figuritas, aunque consideró que la ilusión de completar el álbum sigue siendo la misma. Esta vez acudió junto con su sobrino, quien terminó impulsándolo nuevamente a coleccionar.
“Nos hemos vuelto a sentir niños”, comentó mientras revisaba varias repetidas guardadas en pequeñas cajas plásticas.
Zamora contó que durante años estuvo vinculado al fútbol como dirigente deportivo en equipos de segunda categoría de Los Ríos y que la clasificación de Ecuador al Mundial terminó aumentando todavía más sus ganas de completar la colección.
La nueva generación de coleccionistas
Entre las mesas también aparecían estudiantes universitarios que intentan llenar el álbum usando dinero conseguido por cuenta propia. Uno de ellos, Miguel Asencio, de 18 años, explicó que esta vez decidió asumir el gasto utilizando parte de sus primeros ingresos mientras estudia.
Contó que en años anteriores dependía de que sus padres pudieran comprarle sobres o cajas, pero ahora prefirió hacerlo solo. Por eso llegó desde que abrió el centro comercial, Mall del Sol, luego de enterarse por redes sociales de que varias personas se reunirían para intercambiar cromos.
Hasta el mediodía ya había logrado completar cerca de la mitad del álbum gracias a los cambios realizados durante varias horas. Esperaba avanzar lo suficiente para regresar al día siguiente con menos números pendientes.
En otros espacios comerciales, incluso gasolineras y locales de tecnología, también se replican intercambio de cromos.
Así, por ejemplo, en Computron, en sus locales de Kennedy, El Dorado, Ceibos, Mall del Norte, otros de Quito, sus trabajadores alientan a los clientes a asistir para cambiar las estampas repetidas, sin necesidad de realizar compras de mercadería del sitio. (I)





