Ambato

Si bien la mayor parte de la población en Ambato, capital de Tungurahua, está vacunada contra el COVID-19 eso no significa que no haya riesgos de contagio, pues el beneficio de la inoculación es evitar las complicaciones que provoca el virus.

Ese es el mensaje con el que médicos y autoridades locales apuntan a concienciar a la gente que ha optado por “bajar la guardia” en el cumplimiento de las medidas de bioseguridad.

Xavier Gallegos, director del hospital municipal Nuestra Señora de la Merced, refirió que la ciudadanía se ha relajado y que por esa razón, con corte al 19 de septiembre, la ocupación de las unidades de cuidados intensivos (UCI) en los hospitales General Docente Ambato (HGDA) y del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS) fue del 93,75 % con pacientes con COVID-19.

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Detalló que en la UCI del hospital del IESS de las once camas para pacientes con el virus, diez estaban ocupadas. Hace dos semanas, dijo, hubo siete camas ocupadas.

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“Nuestro delegado al Comité de Operaciones de Emergencia (COE) cantonal nos ha informado que otra vez se están incrementando los casos de pacientes con COVID en los hospitales (Regional Docente Ambato y del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social), lo que preocupa, pero todo depende de la ciudadanía en continuar cuidándose con las medidas de bioseguridad”, manifestó el prefecto de Tungurahua, Manuel Caizabanda, en la misma línea de Gallegos.

El representante del Ejecutivo anticipó que ante el descuido de la ciudadanía se van a retomar las campañas tanto en español como en kichwa, para que la gente tome conciencia del asunto.

Ana María Matute, epidemióloga del hospital General Docente Ambato, comentó que se debe continuar con el distanciamiento social, el uso de la mascarilla y el lavado de manos, como factores importantes para evitar la propagación del virus. Hizo hincapié en que hay población que tiene enfermedades asociadas, que pueden agravarse y producir la muerte de las personas en un contagio de coronavirus.

Indicó que en la actualidad se contagian jóvenes y niños, y que por esa razón no hay cómo confiarse y se debe seguir con las medidas de bioseguridad. Sostuvo que si bien en el último mes los casos de COVID-19 en el hospital General Docente Ambato han disminuido, la UCI está con un 65 % de ocupación y en aislamiento el 60 %, pero que eso no quiere decir que las personas no se están contagiando, sino que las complicaciones como consecuencia de la vacunación ya no son graves al punto de que ameriten hospitalización.

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Matute aseguró que en caso de continuar la indisciplina de la población hay el riesgo de una tercera ola de contagios, porque ahora hay varias cepas en el país, algunas son más agresivas y contagiosas y producen más daño.

La epidemióloga argumentó que con la reactivación del intercambio comercial desde Ambato saldrá gente a labores en Quito, Guayaquil y a otras ciudades, lo que quiere decir que la capacidad de contagio va a ser mayor, pero que con las medidas de bioseguridad que debe mantener la población se va a contrarrestar aquello.

El gobernador de Tungurahua, Fernando Gavilanes, informó que en la provincia el proceso de vacunación ha sido exitoso con un suministro de 732.000 vacunas, de las cuales 349.000 corresponden al esquema completo, pero que eso no significa que la ciudadanía se deba confiar.

Aseguró que la Intendencia con la Policía Nacional de manera permanente desalojan eventos sociales y fiestas que convocan a mucha gente que no respeta el aforo. (I)